Poéticas

Como un rayo: Portal al encuentro poético en Villa Los Coihues

Del 13 al 16 de noviembre se llevó a cabo el tercer festival de poesía “Como un Rayo” en Villa Los Coihues, Bariloche. Conversamos con Lola Halfon y Camila Vallendor acerca de este ciclo que, con sólo tres años, crece desmedido.


Por Claudia Sobico. Fotos: Gentileza Como un Rayo.

En medio del bosque, un portal dorado centellea en el viento como una llamada, o una invitación. Vamos llegando y, casi como un pacto tácito y colectivo, lo atravesamos: entramos al espacio poético.

“¿Por qué? ¿Por qué estamos acá? ¿Por qué venimos hoy y volvemos mañana? ¿Por qué venimos acá cuatro días seguidos a escuchar poesía? ¿Por qué venimos a leer poesía? ¿Por qué volvemos a casa hoy, tal vez, y escribimos poesía? ¿Por qué tanta gente, durante todo el año trabaja y además colabora con dinero para que podamos nosotres estar acá hoy y hasta el domingo? ¿Qué nos hace la poesía? No tengo la respuesta pero les pregunto, me pregunto: ¿Por qué?”

Estas palabras abrieron el Festival de Poesía Como un Rayo 2025 en la voz de Lola Halfon, una de sus organizadoras. Pero antes, nos comparten un documental con fragmentos de lo sucedido el año pasado. Lo muestran con orgullo, con amor, y se aseguran de dejarnos en el punto exacto para dar inicio a las primeras lecturas: con el corazón abierto. Ya está a punto de empezar, es mi primera vez, no sé qué se viene. Alrededor unas ochenta personas, tal vez más. Muchos besos y abrazos, cuchicheos, sonrisas cómplices. Camila Vallendor, la otra organizadora, enfatiza los agradecimientos a sus compañeres de la Biblioteca Popular Carilafquen y a toda la comunidad que les sostiene de maneras imposibles, dice, tantas que no podría nombrarlas.

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Todas las poetas invitadas parecieran tener cierta práctica trovadora, una oralidad muy fluida y bella ¿Es esa oralidad un aspecto que tienen en cuenta a la hora de seleccionar a les poetas? ¿Cómo realizan la curaduría? ¿Cuál es el criterio?

Lola: Es una combinación de muchas cosas, primero que nos guste lo que escribe y después, sí, nos importa algo de la puesta en escena, cada una en su estilo. Ya las conocíamos de otras pequeñas intervenciones y vimos que, a pesar de los nervios, algo sucede, que no sé exactamente qué es. pero que nos conmueve y nos invita a decir: ¡ella!

Camila: Es más lo que pasa por su presencia escénica que una habilidad performática en sí misma.

Lola: El año pasado, Romina Olivero, en su taller “Mevuelvolorca” decía: “¿qué le pasa a tu cuerpo cuando lee?” y yo digo al revés también, como espectador, ¿qué le pasa a los cuerpos cuando hay alguien ahí leyendo poesía? Es inexplicable.

Camila: No es una técnica lo que buscamos, sino cómo eso que sucede ahí afecta a quien escucha.

Les dan quince minutos de tiempo a cada poeta, comparado a algunos otros festivales o ciclos, es un montón: ¿Qué apuesta tienen ahí?

Lola: Creemos que es necesario darles a las artistas el espacio para que se arme eso que se tiene que armar. Creemos que es el punto justo para cuatro lectoras y para entrar en una atmósfera. También nos pasó una vez, me acuerdo, que tuvimos que insistirles en quince minutos, que no se bajen de quince, porque si no nos quedamos con sabor a poquito. Les decimos a las poetas que vienen a verlas a ellas, que no se apuren, que no están aburriendo, que se queden ahí leyendo porque vinimos a escucharlas.

Camila: Sí, y que también la gente viene de todos los barrios y es toda una movida llegar hasta acá y si de golpe el evento dura sólo media hora, no está bueno, tiene que ser sustancioso. Tenemos que repetirles que vienen a escucharlas porque la verdad es que una de las características de les poetas que vienen es que tienen una humildad supergrande.

Para llegar a la biblioteca tuvimos que atravesar un portal. ¿Qué es ese portal?

Camila: Estaba pensando que este es el tercer año que trabajan Brisa, Cata y Cande en la ambientación. (Qué buena palabra ambientación siempre digo decoración y es mucho mejor ambientación) y hay algo de ellas y su laburo con la belleza que hace que todo sea hermoso y también la química que encontraron entre ellas hace que todo sea hermoso.

Lola: Ellas nos dan sorpresas a nosotras, hasta ayer no sabíamos del portal. Hay un alto nivel de confianza entre nosotras. Ellas son parte, saben por dónde va la cosa y hacen. Hay una ternura y una amorosidad absoluta.

Camila: Confianza ciega también. Nos piden plata, les damos plata, compran cosas y se pasan un domingo entero cosiendo cositas porque entienden de qué va, nosotras no sabemos en qué están trabajando. Lo mismo pasó con la artista plástica Cris Rocha y su santita.

Lola: Cris Rocha tiene una serie de santitas paganas y el año pasado trajo una de sus santitas, “La milagrito”, que cobró una relevancia increíble en el contexto político ya muy hostil del año pasado, así que ya de algún modo estaba siendo ofrendada todo el tiempo. Y este año la invitamos a participar y ella creó “La santita protectora del rayo” y el altar para que vayamos haciendo nuestras ofrendas. Y es un montón.

¿Cómo surgen los talleres?

Camila: Son parte muy importante del festival. Viene muchísima gente, se ocupan los lugares al toque.

Lola: Lo que hacemos es anotar a cada persona en un taller, como para que al menos no seamos todes les mismes en todos los talleres y es como, uy, hay gente que se queda afuera porque hay ganas de ir a todo. También queremos que sean bien distintos. Les pedimos a las poetas que nos manden propuestas y elegimos para que sean bien diversos.

¿Y abren convocatoria para los talleres o eligen ustedes?

Camila: Son las poetas que vienen a leer de otros lados. Este año vinieron 8, los años anteriores eran 7 y lo que hacemos es darles dos actividades a cada una de las que vienen. Es decir, su lectura y un taller, o la mesa de conversación. Entonces eso lo tenemos en cuenta también a la hora de invitar, pensamos, bueno, esta poeta nos encantaría que lea porque nos encanta cómo lee, o lo que lee, pero además qué bueno sería que de un taller, o qué interesante sería cruzarla con no sé quién para la mesa de conversación. Como que a la hora de la curaduría también hay una mirada global de qué actividades van a hacer.

Lola: Y eso es un poco nuestra pasión, un poco es lo máximo, lo que más nos divierte, como “ay, imagínate tal charlando con tal” y llega ese momento de armar, de pensar quién para cada cosa, quiénes leen qué día.

Camila: Es un trabajo intuitivo muy lindo. Como “ay, qué bien que quedaría esta persona con esta persona” y no sabés bien por qué, pero sí después pasa algo.

También incluyen infancias. ¿Cómo nacen esos talleres?

Camila: Habrás visto que hay muches niñes en el público también y eso fue siempre así y es muy precioso. Y tienen una escucha increíble. Entonces el segundo año dijimos “tenemos esta cantidad de público infantil, hay que hacer algo”. Hay niñes que vienen todas las noches, que tienen un compromiso. Nosotras hacíamos un programa de radio también en la radio del barrio hace dos años y había muches niñes que nos escuchaban todas las noches, que peleaban con sus papás y mamás para no irse a dormir, porque era de noche el programa, entonces quedó en evidencia que necesitaban una propuesta específica y el año pasado hicimos el primer “Como un rayito” que lo dieron Joaco y Gabriela Pignataro acá. Y un poco, en el balance del año pasado, nos hicimos la pregunta de cómo llegar a otro público diferente, otres niñes, porque sí pasa que les niñes que vienen todas las noches terminan siendo les que después vienen al taller, y está buenísimo pero debe haber más niñes que pueden interesarse en la propuesta, entonces la manera que encontramos para este año fue ampliar, que haya un taller acá, para el que quiera, de cualquier barrio, de cualquier lugar, con inscripción libre, y el específico en la escuela primaria pública, la 324, en cuarto grado. La mayoría son niñes del barrio, también hay de otros barrios. Ya es otro marco y está re bueno.

“Nos hicimos la pregunta de cómo llegar a otro público diferente, otres niñes, porque sí pasa que les niñes que vienen todas las noches terminan siendo les que después vienen al taller, y está buenísimo pero debe haber más niñes que pueden interesarse en la propuesta, entonces la manera que encontramos para este año fue ampliar, que haya un taller acá, para el que quiera, de cualquier barrio, de cualquier lugar, con inscripción libre, y el específico en la escuela primaria pública, la 324, en cuarto grado”


¿Cómo armaron la comunidad para el Rayo y en qué consiste?

Lola: Bueno, el primer año tuvimos el Gestionar Futuro, un subsidio de nación que el segundo año ya no tuvimos.

Camila: Para mí Gestionar Futuro plantó una semillita porque nosotras hubiésemos recurrido a la red de todos modos, porque es un poco la dinámica barrial. Acá en Villa Los Coihues hay mucho trabajo en red entre organizaciones. Es algo que tenemos muy a mano porque sucede todo el tiempo desde muchísimo antes de que nosotras nazcamos prácticamente. porque tiene una propuesta que se construye desde el comienzo con alianzas. A diferencia de otros subsidios, lo podés solicitar como gestor, no es necesario tener personería, entonces el foco está puesto en que el gestor necesita una red de alianzas para producir. Teníamos que presentar, junto con el proyecto, cuáles eran nuestros aliades, y yo creo que eso ya abrió un mundo, es decir, las redes tenían que ser explicitadas desde el momento en que escribimos el proyecto y lo presentamos. Entonces eso ya le dio una impronta de comunidad muy grande desde el principio.

Lola: Y al año siguiente no teníamos subsidio, entonces pensamos en hacer una suscripción, una comunidad, y nos dimos cuenta que la comunidad ya existía, había que agruparse y hacerlo posible. Ya había un montón de gente queriendo que esto siga sucediendo, entonces ahí pensamos en hacer suscripciones mensuales de diferentes montos y depende el monto recibís distintos regalitos poéticos. Audios de poemas, un protector de pantalla mensual con un verso.

Camila: El que tengo ahora en mi teléfono es de María Negroni, “no te alejes del sitio donde ardías”.

Lola: También mandamos un oráculo, audios de un poeta leyendo su poema talismán, fragmentos de lo que ocurrió el año pasado en el festival y, algo que me encanta, un poema S.O.S. Igual, creo que nadie está por la contraprestación, sino para colaborar con el festival.

Ayer en la apertura hablabas del por qué ¿cuál es el por qué para cada una de ustedes? ¿el por qué de la poesía? ¿el por qué de Como un rayo? Sin querer cerrar porque sabemos que la poesía más que respuestas son preguntas pero sí más o menos qué es lo que las mueve a hacer esto que hacen.

Camila: Yo la verdad siento que no puedo hacer otra cosa, para mí esto es lo que hay que hacer, no podría ser de otro modo. Nos importa mucho el cuerpo puesto en juego. No sólo leer en casa, sino lo que pasa en los espacios donde se comparte la poesía, eso que le permite al cuerpo ser afectado en esta época donde acorazarse es imprescindible y la poesía nos da un lugar seguro donde habitar .

Lola: Sí, la vitalidad, como si en la poesía estuviese la vitalidad. Otras personas por ahí la encuentran en otras artes o en otros oficios, ese pulso de vida, creo, para mí va por ahí, por el entusiasmo. Ese “esto me da ganas de estar en la vida”, que es un montón porque, digo, la vida es muy difícil. Y con la poesía viene también la amistad. Yo quería trabajar en esto. Quiero que la poesía sea mi trabajo y mi forma de vida. Es nuestro espacio de militancia.

“Nos importa mucho el cuerpo puesto en juego. No sólo leer en casa, sino lo que pasa en los espacios donde se comparte la poesía, eso que le permite al cuerpo ser afectado en esta época donde acorazarse es imprescindible y la poesía nos da un lugar seguro donde habitar”

Escuché que tienen espacios de taller. ¿Les gustaría contar sobre eso?

Lola: Tenemos seis grupos de taller anuales. Los damos desde el 2021. Leemos y también escribimos. Charlamos sobre el texto del otre. Hay un hacer grupal.

Camila: A mí me conmueve el compromiso de cada une en tratar de que el poema de otre brille lo más posible porque no hay que dar eso por sentado en un mundo tan competitivo. Y podemos estar media hora discutiendo si va o no va una coma. Ayer varias de las chicas que leyeron hacen taller hace varios años y estaban sus compañeras acá y era importante que estuvieran, esos poemas los trabajaron en taller con ella, hay una aguante bárbaro.

Lola: Hay mucha alegría, respeto y amorosidad entre elles.

“Me conmueve el compromiso de cada une en tratar de que el poema de otre brille lo más posible porque no hay que dar eso por sentado en un mundo tan competitivo”

¿Cómo nace este trabajo conjunto entre ustedes dos?

Lola: Las dos somos de Buenos Aires, nos vinimos a vivir acá más o menos al mismo tiempo, ambas en 2015. Y nos conocimos de vivir en el barrio. Teníamos amigues en comun. Yo la escuché a Cami leer y me gustó mucho. Y acá les bibliotecaries organizaban un encuentro de poesía llamado “La caracola”. Tirábamos todos los libros de poesía de la biblio al piso, traíamos libros propios y nos pasábamos la noche tomando tinto y leyendo poesía y nos íbamos conociendo.

Camila: Nos unió el trabajo en la biblio, nos fuimos haciendo amigas, después vino la pandemia, había que reinventarse en los laburos y decidimos dar un taller. Y ya desde el primero fue un éxito, a pesar del miedo, éramos muy chiquitas. También organizamos un slam. Y nos pedían que hagamos un taller y fuimos agregando horarios y ambas dejamos nuestros otros trabajos.

¿Qué otros trabajos hicieron?

Camila: Tuvimos una ludoteca. Les niñes del barrio venían a jugar a casa.

Lola: Yo vendía hamburguesas veganas.

¿Algo que quieran agregar?

Lola: Me gustaría mencionar a todo el equipo que trabaja todo el año. Agus Demichelis, que hizo el documental y hace los videitos para regalar durante el año con un ojo muy poético y sensible. Agus Genisio trabaja en la gráfica, Mila Suárez trabaja en redes, Tai Attwell y Ara Juárez trabajan en gestión.

Camila: Quiero mencionar al barrio. El barrio nos brinda la tierra que nos aloja. no sólo la biblio que nos da el suelo firme donde podemos construir esto sino también el barrio. La actividad comunitaria que sucede en el barrio fuera y dentro de la Biblio hace muchos años, antes de que nosotras fueramos parte de la Biblio, antes de Como un Rayo. Este festival es posible porque pertenece a algo más grande y potente y antiguo.

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Algunas de las poetas invitadas nos compartieron palabras sobre su experiencia en el Rayo:

Florencia Lobo (Ushuaia, Tierra del Fuego):

“Siento que en los cuatro días de festival la poesía ardió como una fogata inmensa y luminosa con toda la potencia del refugio en tiempos de miseria, tristeza y destrucción.

Me voy con una profunda admiración por el talento, la sensibilidad y la entrega de cada une de les organizadores y artistas que participaron, que en conjunto hicieron arder ese fuego mágico y misterioso de la poesía. Y con el corazón pleno, y esperanzada, con fe en la potencia de los encuentros, las comunidades, el hacer colectivo, el sostén permanente de la palabra, la alegre resistencia de la poesía. Muy conmovida y agradecida por todo lo recibido en la hermosa Biblioteca Popular del Carilafquen. Ojalá hubiera una biblioteca y una comunidad así en cada barrio del país”.

Luciana Tani Mellado (Comodoro Rivadavia, Chubut) nos cuenta su experiencia y nos deja espiar además algo de los contenidos de su taller “Lo que el olfato sabe”:

“”¿Oyes? Respiramos. Estamos vivas” repetimos en voz alta, como un mantra, la treintena de participantes del taller “Lo que el olfato sabe” en el Festival Como un rayo. El verso de Kenneth Rexroth, conjugado en femenino, nos permitió anudar algunas experiencias olfativas que alimentamos con la memoria y la imaginación, siempre con otros y otras, en co-existencia. Los territorios del afecto se fundan con olores y aromas que vienen de la infancia y habitan la poesía. Cómo huele la juventud cuando un caballo tiene el rostro de Dios o viceversa, nos incitó a preguntarnos un poema de Anahí Lazzaroni. Qué aprendieron las narices que repelen toda diferencia. Adoctrinamiento del olfato. Aprender la repugnancia. Miedo a oler mal. El hedor perturba el imaginario de una colonialidad que se reproduce por doquier, también en la literatura. La demanda de constante higienización sobre el cuerpo de los otros escoge con precisión quirúrgica dónde operar. Pobres, mujeres e indígenas encabezan la lista de los probables malolientes. La clase, el género y la etnia nos mueven la nariz en señal de aprobación o desagrado. Los aromas disponibles en las góndolas de la sociedad y del arte no son ajenos a una educación clasista, patriarcal y etnocéntrica, pero hay grietas por donde entra la luz y también una olfacción genuina, íntima, poética. Quienes fueron parte del taller de este sábado recordaron, entre otros olores, el de la tierra mojada, el de la canela en un dulce casero, el del café a la mañana, pero sobre todo a las personas amadas que completaban y daban sentido a estas escenas vitales. Madres, abuelas, amigxs, compañerxs, hermanxs. Las poéticas bio-gráficas están colmadas de gestos que trascienden el imperio oculocéntrico, pequeños e inmensos signos que, como migas de pan, nos dejan volver a casa después de haber sido atravesadas por un rayo”.

Conversamos además con Silvina González, docente jubilada de educación especial y una de las bibliotecarias, parte de la comunidad desde 2014.

“Cuidamos el carácter democrático de las distintas actividades en la biblioteca. Siempre se organizan por comisiones, lo que da el espacio flexible de participación con más o menos presencia. Hay vecinos que trabajan el año entero, otros que sólo participan activamente de vez en cuando y también son bienvenides. Cada uno está y da su tiempo de acuerdo a sus gustos y necesidades.

La Biblioteca del Carilafquen funciona desde 1986, y va creciendo gracias a un grupo de soñadores que lo hacen posible. En 2013 empezaron las comisiones: tesorería, construcción, biblioteca, gestión, ahora hay además teatro y música. El barrio tiene gran tradición y fuerza para generar espacios y comunidad acordes a las necesidades del barrio. Hay juntas muy participativas. La lucha comunitaria logró la construcción de un jardín de infantes y existe además un centro de adultos mayores. Es una asociación civil pero funciona como un plenario mensual para tomar decisiones horizontales. Nos reunimos veinticinco o treinta personas para pensar y decidir juntes. Hacemos todos los años, después de la compra en la Feria del Libro de Buenos Aires a través de la CONABIP, la fiesta de los libros nuevos.”

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Uno de los momentos más profundos, creo, fue la mesa de conversación moderada por Lucía Senatore, integrada por Florencia Lobo, Jimena Arnolfi, Johanna Barraza Tafur, Vane Gallardo Llancaqueo y Viviana Ayilef. “No es tiempo de amarrar la lengua” poesía y territorio. Muchos conceptos se trajeron a la mesa, como la importancia del movimiento, la palabra en comunidad, la sonrisa de los ancestros y qué implica la pérdida de las palabras. En la lengua yagán existe una palabra cuyo sentido es: “querer tener algo para dar”. Al desaparecer la palabra, desaparece el concepto y la lengua y la cultura se nos pierde. También se mencionó al poeta Juan L Ortiz y su visión de paisaje como territorio, no como espacio turístico ni romantizado del campo y los pajaritos, sino como territorio donde la gente vive y lucha, donde no le alcanza. La lengua contra el poder.

No es tiempo de amarrar la lengua, repiten las disertantes, es tiempo de andar haciendo…la poesía puede. El dolor, la rabia, la tristeza son válidos, pero es tiempo de hacer.

Y acá se hace y mucho. Existe para los visitantes al Rayo un sistema de conexiones “anfitrión/visitante” para quienes necesiten hospedaje gratuito. Hay vecinos que abren sus casas para recibir a les visitantes de otros lugares del país. Hay una noche de perreo, que creo, debería hacerse todas las noches (aunque si perreo les parece demasiado, aunque sea, un meneaito). Hay gente preparando los desayunos y comidas de les invitades, hay estampitas de regalo, calcomanías, oráculos, sorteo de libros y sorpresas que prefiero no contarles. No se pierdan el Festival de Poesía Como un Rayo del 2026, ya lo están organizando!

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