Piedra Libre

Escribir la neurodivergencia: la escritura es un lugar para habitar juntxs


Cecilia Perna presenta la poesía de Fanny Márquez.

No need / to distort / what is not / standard / to be / understandable
Allen Ginsberg

Las mujeres con TEA reciben con más frecuencia un diagnóstico erróneo o no son diagnosticadas, a pesar de llegar a los servicios de salud mental con una frecuencia mayor que los hombres. En muchas ocasiones, el diagnóstico por una comorbilidad en salud mental es el primero y único que reciben las mujeres y hombres con TEA con capacidades compensatorias a través de estrategias de camuflaje. Es imprescindible ahondar en ese crisol complejo, compuesto por muchas piezas y en el que convergen en tantas ocasiones otros problemas médicos para afinar el diagnóstico. En especial en las personas más invisibilizadas dentro del propio espectro, esto es: mujeres, adultos y personas con una buena capacidad intelectual que hacen sombra y ocultan el problema principal, como en un eclipse de sol.

Merino Martínez

Cada vez más a menudo escuchamos, leemos e incluso usamos la palabra “neurodivergencia” con la seguridad de estar siendo correctxs y, en cierto sentido, neutrales. Pero, ¿entendemos realmente lo que significa? ¿O simplemente se ha vuelto, en los últimos años, otro automatismo conceptual para clasificar esa experiencia humana que es difícil de explicar en tres frases, que no se identifica velozmente con la experiencia de lo común, de lo controlable, de lo seguro?

Fanny Márquez es una escritora colombiana que, durante años, ha trabajado como comunicadora social y periodista, orientada al trabajo en integración de las diversidades de género, construcción de la paz y desarrollo comunitario sostenible. Trabajó por el bien de lxs demás, poniendo al servicio su alto coeficiente intelectual, su capacidad para resolver tareas complejas y, a través de todo, lo más fundamental: su cuerpo. Vivió una vida “normal”, es decir, normalizada, hasta que algo, después de los cuarenta, se quebró y la propia sostenibilidad comenzó a desmoronarse.

Volver a comprender su cuerpo y las relaciones de su cuerpo con el mundo, no sólo con las personas o con el lenguaje, sino también con la luz, los sonidos, las texturas del ambiente; volver a comprender los propios umbrales de dolor, concentración, agotamiento fue un larguísimo periplo entre consultorios, tomógrafos, salas de espera, turnos cancelados, angustia ante los resultados y las planillas del seguro médico. Finalmente, llegó el diagnóstico que le permitió tener un andamiaje desde el cual partir: trastorno del espectro autista. Un diagnóstico que la puso a revisar, en retrospectiva, todo eso que había padecido desde la infancia en silencio, para poder adaptarse.

Pero es cierto: un diagnóstico adecuado puede ser el final un larguísimo periplo -al que muchas veces ni siquiera se arriba- y, sin embargo, no es más que un punto de partida. Saber que lo que a un cuerpo le sucede, también les sucede a otros cuerpos, que hay allí afuera otras personas cuya experiencia física es divergente de la norma, es sin duda un alivio. No obstante, el camino es siempre singular. Y en el camino de Fanny, está la escritura.

La escritura como un modo de explicarse a sí… para sí y para lxs demás. Hace tiempo Fanny trabaja en un proyecto para dar forma textual a su experiencia, para poder comunicarla y que sus palabras sean el espejo de otras personas que atraviesan situaciones similares. Que la literatura no sea una forma aislada de arte, sino que, con toda su belleza, pueda también ayudarnos a entender quiénes somos, nosotrxs mismxs o quienes nos rodean.

Fanny escribe para recuperarse, es decir, para recuperar su centro, su potencia, su habilidad de comunicarse y dar lo mejor a lxs demás; Fanny narra y hace poesía. Conozcamos algunos de sus poemas.

Revista ruda

ENTRE LAS CUERDAS

I

Sutura

Presiento en el escote 
su reflejo nuevo

La gargantilla suave
de piel tejida
donde cuelga el relicario

Adentro, 
arde la niña

De la maraña
suelta el grito
berrea
desanuda protestas y ahogo

Brinca aullidos 

En lo profundo
aparecen carcajadas 
que palpitan
canciones.

II

Con cuidado
desamarré un par de cuerdas vocales.

Tomó tiempo
temí que se rompieran.

Una vez sueltas
armé un columpio       
y empecé a balancearme.                  

Con los pies 
casi sin saber
solté las otras cuerdas
hacían cosquillas a mis dedos.

Más desenvuelta
con un movimiento oscilante
elevado y largo
apenas pude ver

el NUDO

cuando estiró la pata. 

TIEMPO CONTRATIEMPO

A la Dra. Ángel, 
Especialista en crónicos

I

Conexión 

              Neurona felina
                                    interpuesta
                         duerme
          inhala
                            se expande

          da un salto
              busca 
                            se contorsiona
                                                  ¡otra neurona!
                                                      es el momento
                                                                                    LO DICE.

II

Partitura y batuta
la neurona felina 
hace el llamado
golpea el atril
                  tres veces 

                                          pausa

el eco responde

                                    una voltereta
                            mira en todas las direcciones

retrocede 

vuelve frente al atril   
donde aterriza un avión de papel
y se lee:
“90.000 millones de neuronas ocupadas.
43.841 millones resuelven el dolor,
29.630 millones en latidos, inhalaciones y tareas automáticas. 
Las demás, ya estaban comprometidas”

Clac               Clac               Clac

danza la batuta 
que pinta 4/4
ahora
la partitura corre

                   suenan
                        pentagramas 
                                                     escritos
                                                                       con 
                                                                                   silencio.


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