Literaturas

Sebastián Ciccone: “La Guerra de Malvinas caló hondo y está presente en la memoria de los patagónicos”

En Crónica en y por Malvinas. Aviones y papel de diario al servicio de la soberanía (1964-1968), el historiador analiza el papel del diario Crónica en la construcción política y simbólica de la causa por las Islas Malvinas. A partir de un cruce entre historia política, cultural y relaciones internacionales, el autor sostiene que el conflicto no puede comprenderse solo desde la diplomacia estatal, ya que los medios también actuaron como actores capaces de moldear la opinión pública y disputar sentidos en torno a la soberanía.


Por Laura Bravo. Foto de portada: Rosana Greco – Vivir para contar fotografía

Otoño me lleva a abril de 1982, un par de semanas después del ingreso al secundario. El patio lleno de sol, los gatos de las monjas caminando sobre los baldosones, mis dedos en el piolín anudando las cuentas de un rosario. La guerra irrumpía en las noticias, convocaba multitudes en la plaza y se llevaba, de forma artera, a los novios de algunas compañeras de los cursos superiores.

Después de la derrota, el silencio. La política de desmalvinización impulsada por la dictadura invisibilizó a los excombatientes, los trató como víctimas antes que como héroes, relativizó la participación de las mujeres y desplazó la cuestión Malvinas de la agenda política y educativa, entre otras estrategias.

No obstante, tanto la democracia incipiente como las demandas de los veteranos y sus familias volvieron a colocar la gesta en primer plano. Para Francisco Pestanha, este proceso ancla en prácticas sociales concretas mediante las cuales la comunidad mantiene viva la memoria colectiva, a través de homenajes, símbolos y formas de conmemoración que expresan una apropiación popular. Esta dinámica remite a la persistencia del reclamo y a su incidencia en una esfera cultural más amplia.

Por su parte, el campo de la investigación experimentó fluctuaciones similares a las enunciadas. Si bien la intensidad de esos oleajes es materia de discusión, los vaivenes que caracterizaron los primeros años de la posguerra resultan incuestionables. En esta línea, Darío Barriera explica que la guerra de 1982 y el conflicto de soberanía con el Reino Unido configuran una asociación dominante que tiende a reducir la complejidad del problema, advirtiendo sobre la necesidad de ampliar el abanico, tanto en el ámbito académico como en el debate público, en lo que atañe a recortes cronológicos y heterogeneidad de temáticas abordadas.

En este orden, desde una urdimbre más vasta, el historiador Sebastián Ciccone, doctor en Historia por la Universidad Nacional del Sur, propone en su libro Crónica en y por Malvinas. Aviones y papel de diario al servicio de la soberanía (1964-1968), un cruce disciplinar que combina historia política, cultural y relaciones internacionales. Desde esas páginas, el autor sostiene que el conflicto por el archipiélago no puede comprenderse solo desde la lógica estatal o la diplomacia clásica porque esta disputa también involucra representaciones sociales en las que los medios de comunicación desempeñaron un rol decisivo, tanto en la construcción de sentidos como en la movilización de la opinión pública.

Asimismo, el estudio adopta un enfoque que entiende la política exterior como un proceso complejo y fragmentado, atravesado por múltiples actores. El contexto histórico ocupa un lugar central en la argumentación de Ciccone, su obra describe una década marcada por la Guerra Fría, los procesos de descolonización y las transformaciones en el sistema internacional impulsadas por la Organización de las Naciones Unidas. En ese escenario, la demanda argentina encuentra nuevas oportunidades de legitimación, sobre todo a partir de resoluciones internacionales que reconocieron la existencia de una disputa de soberanía.

Uno de los aportes más relevantes del trabajo radica en la conceptualización de las “prácticas políticas” de la prensa. El investigador identifica en el periódico una combinación de acciones concretas y construcciones simbólicas que operaron de manera articulada. Esa doble dimensión permite comprender el modo en que el medio no solo narró los acontecimientos, sino que buscó incidir directamente en ellos.

La reconstrucción de Ciccone se sostiene en un corpus documental amplio y diverso que incluye fuentes periodísticas, diplomáticas y testimoniales. El autor utiliza ese material para desentrañar los mecanismos mediante los cuales el diario construyó un relato que apeló a las emociones colectivas (esas mismas que transformaban el sol de un patio escolar en el registro de una vigilia compartida) y reforzó la idea de soberanía como núcleo de la identidad nacional.

La investigación expone que los medios pueden actuar como actores estratégicos en conflictos internacionales, capaces de moldear percepciones, movilizar apoyos y disputar la conducción simbólica de causas nacionales. Además, el autor invita a reconsiderar el lugar del periodismo en la historia argentina reciente y aporta herramientas para pensar la relación entre comunicación, poder e identidad en contextos de conflicto.

Hablamos con Ciccone en torno a Crónica en y por Malvinas.

Revista ruda


¿Cómo surge tu interés por Malvinas?

Uno convive con referencias permanentes: murales, canciones, nombres de calles, remeras, tatuajes. Yo sentía que para comprender la importancia que tienen las islas para nuestra identidad y para nuestra cotidianidad, era necesario ahondar en la historia del archipiélago. En lo particular, me interesaba estudiar lo que la gente sentía y hacía por Malvinas. Eso me llevó a investigar el siglo XX, más precisamente, la segunda mitad del siglo.

En un libro que salió hace algunos años en EdiUNS, colaboré con un capítulo que daba cuenta de cómo Olimpo de Bahía Blanca y Villa Mitre, dos equipos de fútbol del sur de la provincia de Buenos Aires, antagonizaban en muchos aspectos; sin embargo, coincidían en la reivindicación de la soberanía argentina. Este ejemplo grafica la idea, Malvinas es un símbolo identitario complejo, capaz de aunar y relegar a un plano secundario las diferencias. Para entender esa complejidad era necesario un estudio desde una perspectiva histórica sociocultural.

¿Qué te atrajo de Crónica? Me refiero a que se trata de un medio que suele ser subestimado o tildado de amarillista.

Por lo que mencionaba antes es que mi interés derivó en el diario Crónica. Las placas rojas del canal, la referencia permanente a las islas y la identificación de los ingleses como “piratas” o “usurpadores” me llevaron a preguntarme por qué esta empresa periodística le otorga tanta importancia al tema. El primer acercamiento fue con la cobertura del mundial de 1986, ahí pude ver el modo en que el análisis deportivo se entrelazaba con la guerra y la posguerra, al punto que, para anunciar la victoria del equipo argentino sobre el seleccionado inglés, se publicaba en primera plana un marcador que decía: “Malvinas 2 – Inglaterra 1”. Esta investigación generó nuevas preguntas acerca de la historia del diario, sobre el vínculo que construyó este medio con el reclamo soberano desde sus comienzos en la década del sesenta.

¿De qué manera el diario Crónica construyó su intervención en la cuestión Malvinas durante la década de 1960?

Desde sus primeros años, Crónica se valió de estrategias sensacionalistas para informar. Sus tapas con titulares enormes, fotografías impactantes y el uso de mucho lunfardo fueron su sello característico. La cobertura de noticias vinculadas a Malvinas en los sesenta se nutrió de todas estas herramientas pero no debemos confundir sensacionalismo con mensajes vacíos de contenido. Todo lo contrario. La postura del diario fue favorable al reclamo de soberanía; una posición que, con el correr de los años, adquirió mayores argumentos y profundidad en el análisis. Este es uno de los ejes que me permiten afirmar que en aquella década fue un verdadero actor político. Esto sucede porque, a través de sus páginas, entre titulares disruptivos, advirtió a los distintos gobiernos sobre el devenir diplomático, buscando incluso reorientar el rumbo y construir canales alternativos.

Tampoco debemos olvidar que, como lo analizo en mi libro, además de intervenir a través de sus páginas, el diario y su dueño estuvieron involucrados en vuelos a las islas, como el del piloto civil Miguel FitzGerald en 1964 y el Operativo Cóndor en 1966, llegando incluso a aterrizar en Puerto Stanley con un avión de la empresa en 1968. Pero Crónica no fue un actor aislado, fue parte de un contexto en que Malvinas estaba en la agenda, un periodo en que la sociedad civil se animó a construir canales alternativos. En este sentido, es una puerta de entrada para comprender la década del sesenta, tampoco podemos dimensionar lo hecho por el medio si no consideramos las particularidades de esa época.

“La postura del diario (Crónica) fue favorable al reclamo de soberanía; una posición que, con el correr de los años, adquirió mayores argumentos y profundidad en el análisis”

¿Qué nuevas líneas de investigación creés que se abren a partir de tu trabajo?

En este momento me encuentro analizando los años setenta. Un contexto muy distinto a la década anterior porque, tras los acuerdos diplomáticos (por mencionar algunos cambios), YPF y LADE se instalaron en las islas, esta última conectando Puerto Stanley con el continente a través de vuelos regulares. Mi interés está en conocer cómo tomó el diario estos y otros cambios, y cómo sostuvo el reclamo en plena etapa de vinculación islas-continente.

¿Cómo se siente y vive Malvinas en la Patagonia? ¿Cómo lo vivís vos?

Una posible respuesta es que no tenemos que olvidar que Malvinas es parte de la Patagonia, de una Patagonia atlántica caracterizada por la proximidad territorial y por los vínculos históricos. La guerra caló hondo, está presente en la memoria de los patagónicos; el desafío para los cientistas sociales está en poner en valor otros momentos históricos que permitan resignificar este territorio más allá del conflicto bélico, sin que esto conlleve restar importancia a un hito como la guerra de 1982.

“No tenemos que olvidar que Malvinas es parte de la Patagonia, de una Patagonia atlántica caracterizada por la proximidad territorial y por los vínculos históricos”

En los últimos años surgieron investigaciones muy potentes en esta línea que nos permiten conocer el pasado del archipiélago. Y, en este contexto, vale la pena destacar que estos trabajos son fruto del esfuerzo de investigadoras e investigadores del CONICET y de las universidades nacionales, porque, al fin y al cabo, no se pueden disociar ciencia y soberanía. La historia de las Islas Malvinas es también nuestra historia y, en este caso particular, la construcción del conocimiento científico es una herramienta más que da sustento al reclamo soberano.

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