Juan Bautista Duizeide explora en su nueva novela las grietas de la identidad y el peso del silencio bajo la dictadura argentina, a través de la educación sentimental de un cadete en el Liceo Naval.
Por Marvel Aguilera.
*Foto portada: Crédito Sudestada.
Toda memoria remite a lo ausente. A las huellas. A las marcas. Y también a las cenizas. Los recuerdos, los relatos, los objetos, son aquello que nos permite narrarnos. Es que nuestra identidad siempre será parte de esa interpretación. Paul Ricœur dice que la identidad personal se construye en el tiempo a través del relato, de lo que ya no es pero reclama haber sido. Pero no todas esas ausencias son escuchadas. Muchas se pierden en el ostracismo, en el recuerdo de alguien que las silencia o que omite preservarlas para evadir un relato común; uno que nos permite seguir identificándonos como pueblo y comunidad. ¿Qué ocurre cuando ese olvido se convierte en territorio de disputa del poder, cuando la violencia incrustada en las huellas activa un olvido forzado de lo colectivo? ¿Se puede pasar la página de un pasado que reclama, aun en el olvido, ser reconocido?
En Sobre un cuerpo ausente, Juan Bautista Duizeide despliega una novela magnética, compleja y fragmentaria. Un texto sobre la educación sentimental de un cadete en el Liceo Naval y de la identidad en puja de un país asfixiado por el régimen militar. Un relato de naufragio literario y lingüístico, que surca palabras como si fluyeran en aguas inquietas, ríspidas, donde las emociones se contienen: sigilosas, en cartas, encriptadas en códigos de círculos sociales.

“Un relato de naufragio literario y lingüístico, que surca palabras como si fluyeran en aguas inquietas, ríspidas, donde las emociones se contienen: sigilosas, en cartas, encriptadas en códigos de círculos sociales”
Un hombre maduro arroja las cenizas de su madre mientras camina hacia la costa. El paso del tiempo desdibuja sus recuerdos, los convierte en un ejercicio de memoria, de reconstrucción de un pasado no lineal, que va y viene alrededor de la distancia: la de su formación en el Liceo, la de su madre enamorada de una misteriosa mujer, la de una Argentina envuelta en su propia encrucijada social.
En un entorno de normas y códigos masculinos, de patetismo e imposiciones, la madre y su hijo trazan pequeñas rebeldías en medio de la rigidez moral y clasista de la época. La soledad reina, incluso en la multitud, arriba de un barco o en continente. Porque de la violencia no hay escape, salvo en breves postales que funcionan como catalizadoras de los restos de humanidad y pasión que se conservan debajo del terror, esa sensible conexión con un mundo perdido en la bruma.
Duizeide amalgama el realismo más turgente de la rutina marítima, el que conecta a los cadetes con la técnica y la funcionalidad: el del latido de los remos, el que percibe el sonido del viento, el que adolece la espera inquieta del Consejo de Disciplina Naval; con cierta ensoñación poética del fin de la infancia, de la irrupción del saber silvestre, del goce de lo prohibido, del deseo como desborde frente al celibato moral e hipócrita de los portadores de la muerte.
Sobre un cuerpo ausente es un relato desmadrado del escape mental de una mujer ante el terror genocida que va paulatinamente enraizando cada ápice de la conducta social. Un refugio de amor fabuloso y delirante que, por medio de una encendida escritura epistolar, se recrea a lo largo del tiempo. Quizás hacia otro mundo posible, uno donde el deseo y el pulso humano no pudieran ser constreñidos por la violencia del silencio copioso.
El agua, un elemento central en la obra del autor marplatense, nos ofrece una tensión permanente, en cada ritmo de sus frases cortas, en cada uno de los detalles mínimos descriptos, casi como si salpicara en cada página algo de esos naufragios juveniles, repletos de hormonas en desarrollo y desafíos hacia una rigidez masculina que simboliza, de alguna manera, el incipiente surgimiento de una nueva generación política y revolucionaria.

“Sobre un cuerpo ausente es un relato desmadrado del escape mental de una mujer ante el terror genocida que va paulatinamente enraizando cada ápice de la conducta social”
Dice en el tramo final de la novela: “Esta sudestada tan violenta que impide a las lanchas zarpar desde su embarcadero. Esta sudestada que con murallas de agua mantiene lejos al director, al resto de la oficialidad, a los profesores, a los suboficiales, a los cabos, a los marineros conscriptos que están en licencia, al personal civil, a las lanchas que traen las vituallas y también, de manera más o menos clandestina, algunos encargos especiales para unos poquísimos elegidos. Por culpa de esta sudestada, el mundo entero parece espuma”.
Más allá de los sabidos acontecimientos autobiográficos del autor -quien fuera marino mercante- Sobre un cuerpo ausente se presta a ser un texto cargado de metáforas y fragmentos disruptivos, por momentos indomables, que nos dan a pensar en esa resquebrajadura de nuestra historia reciente. En otras palabras, en esos claroscuros que aún hoy nos siguen penumbrando e iluminando en partes iguales, casi como una tensión perpetua de nuestra identidad.

J. B. Duizeide
Sobre un cuerpo ausente
Editorial La Flor Azul
2025

