El Pregonero

La resistencia de Milagro


Editorial por Dante Fernández

El 16 de enero se cumplieron cuatro años desde que Milagro Sala está privada de su libertad ilegítima e injustificadamente. La aprehensión y castigo de Milagro fue dentro del primer mes de gobierno de Mauricio Macri. En esos primeros treinta días se encargó de dar batalla a las victorias conceptuales del kirchnerismo, motivo de orgullo de esa gestión. El desendeudamiento, la Ley de Medios, el control de las tarifas de los servicios y alimentos, la industria nacional y la fuerza de los movimientos sociales; estas victorias fueron atacadas con el pago a los fondos buitres, la derogación de la Ley de Medios, la liberación del cepo y la dolarización de las tarifas y bienes de consumo, la apertura de importaciones y, como advertencia para el resto de las organizaciones, la prisión de Milagro Sala.

Milagro representa la antítesis del Estado, de Morales y de Macri. Es mujer, indígena, marrón, luchadora y solidaria. Con la Tupac Amaru buscaron darle dignidad al pueblo jujeño, proveer trabajo y sustento. El trabajo realizado con los sectores más vulnerados por las políticas neoliberales y capitalistas fue mayor al jamás hecho en la vuelta a la democracia por ningún gobierno jujeño. La violencia ejercida por los gobiernos nacional y provincial, y por sus socios, los medios de comunicación, fue un golpe en la cara al trabajo de los movimientos sociales, un ejercicio de amedrentamiento a la lucha social actual y a la futura, una advertencia de la fuerza que sus acciones pueden generar contra cualquiera que no represente los intereses de la oligarquía argentina.

La prisión continúa en su casa, la persecución de Gerardo Morales también. Son más de cinco policías los que custodian su vivienda. Las obras realizadas por la Tupac Amaru quedaron abandonadas o en su defecto, algunas fueron inauguradas por el gobernador como propias. Milagro no puede militar en la calle, pero lo hace desde su hogar formando nuevos cuadros, emancipando compañerxs, compartiendo su voz.

Su prisión esparció su vida, su historia y su mensaje a todo el país. Su martirio la puso en boca de todos, como heroína de los muchos o enemiga de los pocos. Milagro es en verdad la que resistió con aguante, y deberá seguir así ya que ni el cambio de gobierno le augura un futuro en libertad.

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