Poéticas

Basura pert | Un texto clave de la ruptura noventista

Tras dos largas décadas, la editorial Todas las fiestas de mañana vuelve a publicar Basura pert de Osvaldo Méndez, un texto poco leído y algo olvidado pero transgresor.


Por Martín Baigorria.

Tras dos largas décadas, la editorial Todas las fiestas vuelve a publicar Basura pert de Osvaldo Méndez. Al igual que cuando se dio a conocer allá por el 2000, lo primero que sorprende es la heterogeneidad de sus materiales: resentimiento sexual, decadencia socioeconómica y extraños juegos lingüísticos presentados con el ritmo de un monólogo experimental a la manera de Joyce o Arno Schmidt.

El título del poemario ya proponía un léxico hecho con productos industriales ‒“inpopar”, “fenólico”, “epoxi”‒, como si se buscara darle voz a las sobras de una economía en caída libre…

Los textos del libro pueden agruparse en dos series no excluyentes entre sí: aquellos donde predomina la escena realista y un desarrollo más narrativo, frente a otra gran mayoría donde esos rasgos se ven absorbidos por el híbrido oral. Ahí el habla da rienda suelta a los artificios de un verso paratáctico que va impulsando raras asociaciones léxicas junto con escenas de pauperización social o erótica.

De manera cercana a La zanjita de Juan Desiderio, Méndez inventa una lengua propia, un discurso corroído a cada paso por sus propias fuerzas expresivas ‒desde el interior de una palabra al corte de verso‒ que se diferencia de cualquier cotidianeidad rutinaria o circular. Antes que las referencias directas, la realidad asume las formas del shock y la provocación lingüística: la falta de puntuación y la extensión de los periodos, sacudidos mediante caprichosas interrupciones, da cuenta de una situación precaria y cambiante, invadida por ruidos, exabruptos, violencia física, etc. Esto se ve también en la andanada de infracciones lanzadas contra todas las normas estéticas o gramaticales: véanse sino los golpes a la conjugación (“para que el compact sone bien”, “el punga rompido en ángulo de ahí”) o las curiosas transcripciones fonéticas (“hummmo”).

Una función similar cumplen los recónditos anacronismos de diccionario ‒“angrelado”, “cornijón”, “adarve” ‒, manierismos léxicos que destruyen la ilusión de lo bello guarecida en el lenguaje culto. En los casos más extremos el vocabulario muta persiguiendo los juegos sonoros de una onomatopeya: “se aguó la joda y no dague din se oye dong ni medio / dingui dong / ni medio dague din”.

Todo el libro puede leerse como un experimento dirigido a captar las interferencias que atraviesan el espacio realista, eso que suena entre el aturdimiento preconsciente y lo real no decodificable. Y si bien es cierto que la subjetividad de estos poemas corresponde a la de un varón hetero muy caracterizado en estas pampas, las reformas a la gramática con perspectiva de género quizás dejen ver otras afinidades con las transgresiones de este libro.

Basura pert habita así esa zona de escritos inclasificables antes ocupada por La obsesión del espacio o Sebregondi retrocede: aunque algo olvidado y poco leído, un texto clave de la ruptura noventista.



Osvaldo Méndez
Basura pert
Todas las fiestas de mañana
2021

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