Literaturas

Salo solo de Mauricio Kartun | Una odisea del encuentro

La primera novela del reconocido dramaturgo retrata las aventuras de un hombre dispuesto a girar el rumbo de su melancólica existencia, escapando del encierro narcisista y redescubriéndose a partir del contacto con los otros.


Por Pablo Pagés. Foto: Telam.

Como en todo asunto del arte la cuestión es dónde uno decide poner la lupa, Piglia hacía dos distinciones en la historia de la literatura. Una era el viaje hacia un terreno desconocido, en el cual el protagonista o el héroe terminaban viendo modificada su vida por el trayecto inesperado de cierta aventura en su derrotero, como sucede en El Corazón de las tinieblas de Joseph Conrad. La otra, era el viaje hacia los infinitos laberintos de la subjetividad introspectiva. Pongamos la referencia de Marcel Proust.

Acá empieza el trabajo del reconocido dramaturgo. Cuando la mayoría de los escritores retuercen su cabeza buscando tramas enrevesadas, Kartun se destina a ver una historia que nadie querría agarrar. Por egos tal vez o por falta de astucia a la hora de trabajar una historia que parte de una simpleza. Salo o Salomón (Goldfarb) comienza su viaje por un consejo de su psiquiatra.

Encerrado siempre en la rotonda desquiciada y melancólica de su abrumadora existencia, cargada de ansiolíticos y otras yerbas, empieza a transitar otros caminos, como es el frecuentar talleres literarios o ver obras de teatro o militar en un grupo antiaborto. Hasta incluso, la manía de crear una cuenta en Tinder en busca de merodeos sexuales. Para su expectativa, retoma una relación con un familiar con quien no se hablaba hacía tiempo. Este trayecto por nuevos mundos lo lleva a modificar su vida de forma inaudita, y por ende, asumir los riesgos que implica la travesía del amor.

Kartun, desde el comienzo, mantiene una prosa agil y socarrona, limpia de adjetivaciones. Un tono que deviene del discurso del teatro: versátil, cortante y fiel a su manera de ver las cosas.

“Esta obra, fuertemente capitulada, retiene cierta expectativa y forma un tono que muestra la pateticidad de este mundo sumergido en el individualismo y el consumo. Bajo esas formas, radica la elegancia”.


Esta obra, fuertemente capitulada, retiene cierta expectativa y forma un tono que muestra la pateticidad de este mundo sumergido en el individualismo y el consumo. Bajo esas formas, radica la elegancia. Nos pone a ver con una mirada disimuladamente crítica a esta sociedad insociable. Nuestro personaje en su trayecto verá cómo su vida se va modificando con solo la decisión de empezar a caminar otras veredas posibles, muchas de las cuales lo encuentran consigo mismo.

Decía Alejandra Pizarnik: “Una mirada desde la alcantarilla puede ser una visión del mundo”, y es probable que esta novela de Kartun ponga en perspectiva, a partir de los detalles y normalizaciones de esta cotidianidad abrasiva, los gestos de una sociedad repleta de ansiedades y conformismos efectistas. Las búsquedas sensibles, atravesadas por los mecanismos neoliberales, se cruzan con un ridículo legitimizado.

Salo Salomón, nuestro héroe que comienza atajando cierto patetismo, caminando con más elegancia hacia el final y mostrando una seguridad sentimental hacia los fines, enrarece este título del libro por una voltereta antojadiza de palabras que, de seguro, forman parte de la cosmogonía artística del Señor que con audacia escribe dicho libro.

“Porque no hay posibilidad de sociabilizar si no hay antes una búsqueda, un patrullaje de ese “otro” perdido entre filtros de instagrams y falsos perfiles de Twitter”.

Las microhistorias que conforman el universo del protagonista, despliegan los contrastes de la comedia que atraviesan el acervo de Kartun; el grotesco criollo y la sátira rebosan en gags, remates y salidas ingeniosas que conforman un gran rompecabezas de la condición humana y sus fragilidades en tiempos de ideales narcisistas.

El humor en este texto que retoma una cadencia directa, alejada de solemnidades y soliloquios desgastantes, está presente a cada momento; desde las acciones de un protagonista que debe aprender a construir su universo del deseo no estrictamente en el acto sexual, sino en aceptar nuevos entornos, abrir la puerta de otras experiencias, forjar vínculos sociales frente a la distancia a que empujan las redes y su falso “contacto”.

“Salo solo” es una novela donde la aventura del encuentro va tejiendo redes que orientan el destino de su protagonista, porque el “Yo” es interpelado por un dejo de comunidad que todavía resiste entre buena parte de los barrios, en los clubes, en la población de la tercera edad. Porque no hay posibilidad de sociabilizar si no hay antes una búsqueda, un patrullaje de ese “otro” perdido entre filtros de instagram y falsos perfiles de twitter.

Kartun concibe en su primera novela el retrato de un hombre dispuesto a correr los límites impuestos por la norma social, estereotipante, que acepta llevarse por la oportunidad de lo diferente, del misterio de lo extraño, con la herramienta del humor como lanza transgresora. Porque en una realidad donde lo correcto delimita el horizonte de lo posible, la risa, la sátira y la jocosidad aparecen como instrumentos de trascendencia personal.



Mauricio Kartun
Salo solo. El patrullero del amor
Alfaguara
2023

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