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A lo lejos sonaban disparos: un acontecimiento teatral impactante

La Joven Guarrior, banda con 10 años de trayectoria en el under porteño, parece haber encontrado en Juan Parodi un partenaire generoso a la hora de renovar sus puestas en escena.


Por Pablo Pagés.

A lo lejos sonaban disparos es, al mismo tiempo, un concierto, un espectáculo teatral y un experimento. Porque Juan Parodi siempre está al límite del aburrimiento y deja seguir algún impulso que tiene por ahí guardado, para darle forma perfecta a su deseo. La Joven Guarrior, banda con 10 años de trayectoria en el under porteño, parece haber encontrado un partenaire generoso a la hora de renovar sus puestas en escena.

En íntima relación con un estilo que viene trabajando con la paciencia de los artesanos, el polifacético grupo de artistas que forman parte de este particular proyecto, se transforma en cada escena en una jugada teatral, que de manera auspiciosa involucra a los espectadores. Un romance feliz el de Parodi y estos músicos. Un acontecimiento teatral impactante, porque parece otra cosa, hasta que lo narrativo surge y pisa el escenario. Juan Parodi, ganador del Premio ACE 2014 al mejor director de teatro alternativo por Mau Mau, o la tercera parte de la noche.

Parodi ayudó a plantear la puesta en escena de este espectáculo que tiene como pilares el humor y las buenas canciones. Esta alianza se logra porque hay un relato que la contiene y que la lleva a los límites de lo teatral y lo que no lo es.

Un acontecimiento teatral impactante, porque parece otra cosa, hasta que lo narrativo surge y pisa el escenario.


El resultado del trabajo es muy diferente cuando uno parte del deseo mismo para trabajar con él. Juan Parodi tiene esa metodología que busca sin buscar y cuando sabe lo que quiere empieza el laburo de inmediato. Aquí, partimos de un pacto de confianza entre ambas partes. Su construcción está basada en estos vínculos y felizmente se nota. La soltura, el desparpajo, la generosidad de su materia, el entusiasmo, la catarsis y su sensualidad inevitable.

Mientras tanto, La Joven Guarrior tiene trabajos como Semana Santa (2008), La conquista del desierto (2010) y Las invasiones inglesas (2013). Con la experiencia que sumó en los más de 150 shows que llevan realizados en todo el país, la banda apuesta a la heterogeneidad. Ecléctica y potente, la banda se reafirma sobre el escenario proponiendo cuestiones que potencian la mirada de Juan Parodi que utiliza diferentes herramientas del teatro para lograr algo distinto.

Fotos: Prensa La Joven Guarrior

Los integrantes de la banda vienen de varios lugares. Del folklore, el jazz, lo experimental. Casi siempre se marca una mueca satírica que genera una empatía con el espectador, de distención, de catarsis. Pero hay un revés de esa trama cómica que persiste en el espíritu de La Joven Guarrior, una faceta más sombría muy bien sintetizada en la poesía de San Miguel: Somos una fotografía en blanco y negro/ con el deseo en nuestra mirada perversa/ como la presencia misma de la vida/ un perro mojado en medio de la calle/ con una tétrica sonrisa/ diluyéndose en su hocico. Versos que se muestran.

Una apuesta elemental para repensar el teatro, su juego, su pacto silencioso con el espectador, su catarsis, sus máscaras, sus vínculos de confianza entre quien observa y quien es observado. Queda en evidencia que todo lo que construye Juan Parodi es una aventura que busca mostrar la relación entre un conjunto en el que todos, desde el director hasta la escenografía, están implicados.

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