Feminismos

Lucila Sandoval: “Necesitamos que nuestras dirigentes y jugadoras se capaciten para darle el rumbo que merece al fútbol femenino”

Lucia Sandoval-Dante Fernández

En el Día de la Futbolista charlamos con Lucila “Lucky” Sandoval, fundadora de Pioneras del Fútbol Femenino Argentino, jugadora profesional durante 27 años e impulsora la visibilización y participación de las mujeres en el deporte ineludible del imaginario nacional.


Por Laura Bravo. Fotos Dante Fernández

¿Por qué, si somos socias de un club o pagamos las camisetas de las infancias de la familia, ocupamos un lugar secundario en la escena del deporte más popular de nuestro país? ¿En qué momento histórico la distribución de los usos del cuerpo por género alcanzó al fútbol? ¿Cuándo, en Argentina, el fútbol profesional se convirtió en un despliegue excluyente de cuerpos masculinos?

Algunas de estas preguntas pueden parecen viejas, otras se fueron transformando de manera parcial pero conservan resabios de verdad. Quienes fuimos niñas o adolescentes en el siglo XX sabemos del desborde restrictor de ethos masculino que implicaba el antes o el después de un partido en la cancha del barrio.

Narra la periodista Ayelén Pujol (2019) que el diario La Vanguardia del 13 de octubre de 1923 daba cuenta de un partido de fútbol femenino jugado en la cancha de Boca, la intención era parodiar el fútbol masculino pero, de igual modo, probaba el interés. La creciente popularidad y arraigo del deporte entre los varones tuvo su correlato entre las mujeres pero los estereotipos patriarcales vigentes y una baja en la tasa de natalidad entre 1910 y 1930 impusieron una pausa al fútbol femenino que se prolongó hasta la década del 50.

No obstante, recién en este milenio los rostros de aquellas protagonistas se volvieron visibles. La responsable es Lucila “Lucky” Sandoval, oriunda de Las Saladas, Corrientes, arquera en All Boys, River, Independiente, Boca, San Lorenzo, Ferro, Excursionistas. En cierta ocasión, en las oficinas de la Asociación Argentina de Fútbol Femenino, ubicada en la calle Gallo, Lucila vio un recordatorio de la selección argentina que había participado del Mundial de México 1971 y se sorprendió, nunca había oído hablar de ellas ni de aquel mundial. Explica Álvarez Litke (2018) que, en un país donde el fútbol es un elemento ineludible del imaginario nacional, la subordinación e invisibilización de las mujeres: “representa una exclusión de la participación plena en la nación”. Algo de esto debe haber intuido Lucila porque, finalizada su vida profesional, salió a rastrear a esas primeras mujeres y creó Pioneras del Fútbol Femenino Argentino.

No le bastó con eso, en una conversación con la periodista Ayelén Pujol, Lucila cayó en la cuenta de que, en nuestro país, cada 14 de mayo se celebraba el Día del Futbolista por el gol que convirtió Ernesto Grillo en el triunfo de la selección argentina por 3-1 sobre Inglaterra en el año 1953 (en la actualidad se celebra el 22 de junio por los tantos de Maradona contra los ingleses en el Mundial de México 1986); es por eso que propuso que el 21 de agosto, día en que Elba Selva marcó cuatro goles a las inglesas en aquel Mundial de 1971, se celebrara el Día de la Futbolista.

Revista ruda

¿Qué obstáculos tuviste que enfrentar cuando decidiste ser jugadora de fútbol?

Al no tener familia, no tuve obstáculos. Qué sé yo, las crisis del país, una tenía que optar entre guardar la platita para viajar a entrenar o comer. En la época de Independiente, en el 2001, como todas las chicas que paraban en mi casa eran del interior, íbamos caminando 5 o 6 kilómetros desde Dock Sud, donde vivíamos, hasta el predio de Villa Domínico a entrenar. Volvíamos a la noche por Acceso Sudeste. Son obstáculos pero también son enseñanzas, eso te hace más fuerte.

¿Cómo compatibilizabas el fútbol con la vida laboral?

Juego desde los 18 años, siempre trabajé. Tuve una etapa en la que trabajaba, estudiaba, entrenaba. Cuando estaba en Independiente, a veces entrenaba dos turnos, con los arqueros y con el equipo. Te vas acomodando, a veces perdés el trabajo, si estás muy apretada económicamente perdés la posibilidad de viajar. A mí me pasó con la selección pero ahora las empresas están más flexibles con el tema del deporte.

¿Cómo surge la idea de Pioneras?

Pioneras surge porque cuando me retiré en el 2016, dije: “No me voy a morir sin conocer a esas mujeres de la foto de la selección del 71”. Entonces con mi amiga Mara Ramos, compañera en Independiente y en la selección, comenzamos a buscar teléfonos de mujeres que tuvieran entre cinco y diez años más que nosotras porque ellas debían tener el contacto de quienes tuvieran cinco o diez años más que ellas, desde ahí podíamos armar la cadena hacia atrás. Cuando empezamos a encontrarlas surgió la pregunta acerca del nombre y pensé en pioneras. No importa que hubieran jugado o no un Mundial. Pioneras no significa solo que sean las primeras sino todo lo que representa la palabra, los ancestros, quienes vinieron desde lejos a desmalezar y armar ciudades. Siempre cuento la anécdota de Eva Medina que es de la generación que integró la selección del ’71. Ella contaba que todos los domingos se organizaban torneos en un potrero de su pueblo pero un domingo los muchachos no les prestaron la cancha. Las chicas no se enojaron, fueron a la casa a buscar un rastrillo, una pala, un machete y se fueron al campo a desmalezar para armar otra cancha. Eso es ser pionera, por eso trabajo para concientizar a las jovencitas de que, si practicamos este deporte, es porque esas mujeres no se amoldaron al “no” de los muchachos.

“Abrazo las causas feministas, siempre voy a estar del lado del feminismo. Todas esas mujeres que van y ponen el cuerpo son las que me ayudaron a empujar el carro de Pioneras hacia la visibilización. Ni yo, ni todas las pioneras que empujaron el carro conmigo, hubiésemos logrado visibilidad tan pronto sin las feministas”.


¿Cómo recopilan la información? ¿Cómo la sistematizan?

Con la ayuda de Mariela Viola armamos la página de Pioneras del Fútbol Femenino de Argentina. Ahí fui subiendo todo lo que las mismas pioneras me compartían. Algunas comparten, otras mezquinan porque es su historia y la guardan para sí. O tienen miedo de compartirlo, piensan que vas a lucrar con eso. Está bien, se respeta todo. En un momento iba con mi tablet, las sentaba a la mesa, las filmaba. No soy periodista, pero les hacía preguntas y les decía: “Quiero que este video quede para la posteridad”. No solo una foto en la que se diga quién era y en qué puesto jugaba, sino cómo habla, cómo gesticula, cuál es el tono de voz. Hay unos cuarenta videos filmados así. No tengo una empresa que me banque, que me diga: “vení que te ayudo a ponerlo todo bien en la página”. El tema mío es visibilizarlo, compartirlo.

Leí que vos no te audodenomínás feminista. Sin embargo, muchas historiadoras feministas contemporáneas hacen lo que vos hacés, echar luz.

Si, yo no digo que no soy feminista. Respeto a las feministas pero yo no me puedo poner a la par de ellas porque ellas ponen el cuerpo en las marchas, yo no. Le tengo fobia a ir en multitudes, solo voy a la cancha. Abrazo las causas feministas, siempre voy a estar del lado del feminismo. Todas esas mujeres que van y ponen el cuerpo son las que me ayudaron a empujar el carro de Pioneras hacia la visibilización. Ni yo, ni todas las pioneras que empujaron el carro conmigo, hubiésemos logrado visibilidad tan pronto sin las feministas. La mayoría de ellas son periodistas, escritoras, profesionales, tienen fuerza, tienen ganas. Como la diputada Andrea Conde, que creó el proyecto de ley: “21 de Agosto – Día de la Futbolista Argentina”. Lo compartió en Diputados de la Nación, Senado de la Nación, Provincia, Legislatura. Cuando a mí se me ocurrió proponer el 21 de agosto, en una charla con Ayelén Pujol, se lo transmitimos a las otras jóvenes, enseguida armaron todo: “el 21 de Agosto, a las 11 de la mañana tiene que ser tendencia nacional, tiene que estar en Instagram, en Twitter, en Facebook”. A ese empuje lo tuvieron ellas.

¿Cómo ves el proceso de profesionalización del fútbol femenino en Argentina, en Latinoamérica, en el mundo?

En cada país es diferente. Acá, en Latinoamérica, el país que está mejor parado es México. Le sigue Colombia que está empezando a resurgir, fueron el primer país en entrar al profesionalismo, en un año y medio se cayó todo, ahora está resurgiendo con madurez. Por eso hay que tener conectado el cablecito que une la cabeza con el corazón, la inteligencia con el corazón. Ser solo inteligente no sirve, tener solo mucho corazón no sirve, tienen que ir de la mano. Muchas de las pibas están teniendo notoriedad porque son semiprofesionales, pero por ahí están perdiendo la empatía de entender que esta lucha todavía ni siquiera subió un escalón. Recién se está levantando el pie para apoyarlo en el primer escalón, por eso es necesario seguir siendo empáticas con la lucha. Es importante darle una mano al interior, no digo económicamente, digo visibilizar, tender redes entre todos los profes del interior que están formando las nenas de 4 o 5 años en adelante, que van a ser el futuro, las que den el salto de calidad. Entonces, les decís: “¿me mandas un video para Villa Tachito en Tierra del Fuego?”, y te contestan que sí pero después se olvidan. A ver, nos conocemos, hemos compartido vestuarios, tenemos que cuidar desde la humildad, desde la inteligencia, porque el fútbol, por más que lo juguemos las mujeres, todavía huele a huevo y a rancio. Todavía al mando del fútbol, aunque sea femenino, lo siguen teniendo los hombres. Necesitamos que nuestras mujeres dirigentes, nuestras jugadoras, se capaciten para luchar a la par, para que quienes hemos jugado podamos darle el rumbo que merece al fútbol femenino. Para eso es necesario tener conectado el cablecito que va desde la cabeza al corazón. Porque muchos llegan a lugares importantes, o se autoperciben importantes, y se olvidan de por qué llegaron ahí.

“Los hombres en el fútbol son una mezcla de amiguismo, deuda hacia sus votantes, qué sé yo. Como te digo, huele a rancio y a huevo. Creo que el hecho de que en los clubes haya departamentos de género, va a hacer que en unos años los dirigentes se deconstruyan, de a poquito”.


Te iba a preguntar en torno a la participación de mujeres en la dirigencia. También respecto a medicina del deporte. En ediciones anteriores, las atletas olímpicas contaban que, por embarazos o un par de días con menstruaciones dolorosas, las inmovilizaban, les frenaban la carrera.

Mirá, con respecto a la menstruación, depende de la capacidad del cuerpo técnico. Yo jugué 27 años en primera y el 90% de los cuerpos técnicos que tuve entendían muy bien el tema. Lo que recién se está aprendiendo sí, es lo de los embarazos. Cuando una compañera se embarazaba en mi época, como vos decís, la paraban. Tuve una compañera en Independiente que, sin saber que estaba embarazada, jugó hasta los cuatro meses. Hoy, con otra apertura mental, las atletas corren una carrera con cinco meses de embarazo pero en esa época era tabú, la embarazada tenía que dejarlo todo, “a ver si lo pierde…”.

Pasaba en todos los órdenes de la vida. Pero en el deporte, como en otras profesiones en las que se pone en juego el cuerpo, es un momento en que las deportistas son muy productivas y las tenían un año en pausa.

Yo soy masajista deportiva y muchas mujeres me dicen: “No puedo creer que aguanté tu masaje”, porque mi trabajo es muy intenso. Nosotras estamos preparadas para eso, desde el momento que menstruamos, o las que son madres pueden parir, tenemos más resistencia al dolor que el hombre. Lo que pasa es que nos criaron con la idea de que las nenas son modositas y no las puede pinchar ni un pastito. Sin embargo, la realidad de las mujeres es que, nos pinchamos con una aguja y no nos duele, nos pinchamos con un clavo y quizás duele pero seguimos. Las mujeres ahora están descubriendo que para el deporte, o para la vida, son guerreras que luchan, tienen un montón de hijos, estudian, trabajan, hicieron y hacen de todo.

¿Y cómo está el porcentaje de mujeres en la dirigencia? Corrijo, no solo el porcentaje porque a veces esa variable como único parámetro es engañosa, ¿cuánto peso real tienen?

Ninguno. Mabel Salinas, ex jugadora, ex técnica de Huracán, la que más años hace que está y la que más conocimiento posee, tiene que nadar en agua contaminada por hombres. Los hombres en el fútbol son una mezcla de amiguismo, deuda hacia sus votantes, qué sé yo. Como te digo, huele a rancio y a huevo. Creo que el hecho de que en los clubes haya departamentos de género, va a hacer que en unos años los dirigentes se deconstruyan, de a poquito. Ahora, sí siguen viniendo dirigentes del sindicalismo o de la política… y no te digo de la política buena sino de esa donde hay que transar todo el tiempo, va a estar difícil. Mirá que hay grandes mujeres que han jugado al fútbol, que podrían estar ocupando lugares importantes y no los están ocupando. Lo bueno es que muchas de las que van dejando de jugar se van a ir capacitando. Los muchachos llegan sin ninguna capacitación pero cuando una mujer se acerca le dicen: “no, vos no estás capacitada”. ¿Y ellos en qué se capacitaron? En contactos, en transas, así es la dirigencia del fútbol.

Las brechas salariales son enormes todavía. ¿Ves señales de avance?

Primero tenemos que tratar de mantener el crecimiento del torneo. Y después, esto es algo personal, lo vengo sosteniendo hace muchísimos años, a mí no me gustaría que la mujer gane esa locura que ganan los hombres. Tenés un montón de empresarios atrás, vos pensás que los jugadores ganan mucho dinero pero después te das cuenta de que hay tres o cuatro jugadores que ganan ese dinero. El resto de los jugadores, figura una cifra tremenda pero se la llevan los representantes, el club, el otro club. Desgraciadamente, en el fútbol femenino también hay representantes, ya se avivaron de que dentro de unos años va a ser negocio. Obviamente, quiero que ganen bien, pero a mí me gustaría que las mujeres ganen, no sé… $250,000 por mes, por tirarte una cifra, pero que todas ganen eso, que no sea una locura. Yo soy cero materialista, entonces lo veo desde otro lado, tengo un espíritu muy amateur, aunque quiero que el fútbol femenino se profesionalice, que quede claro.

“Tenemos que educar a las hinchadas entre todas, que vayan a alentar a sus colores y no gasten energías en putear al rival ni a los árbitros. Es un trabajo, yo lo sigo haciendo, cada vez que voy a dar una charla a un equipo, sea juvenil o mayor, les pido por favor que a la violencia que hay en la sociedad no la traslademos a un partido de fútbol. Tenemos que aprender a ser alentadores y no hostigadores”.


¿Y los ingresos publicitarios?

Este producto es vendible, que sea bueno depende de nosotras. No quiero que las chicas pierdan el norte, ellas son futbolistas, se tienen que centrar en seguir capacitándose, superándose y, cuando tengamos un torneo de excelencia, todo va a ir llegando. Ahora bastantes jugadoras tienen sponsor. Yo critico a las dirigencias, el fútbol femenino no cobra entrada todavía, cuando juegan de local, en sus páginas oficiales, no siempre ponen: “Hoy juegan las chicas”. Huele mucho a huevo, lo único que ves es la foto del pibe de la reserva, de la séptima, de la novena, de infantiles y, por ahí… un recuadrito de fútbol femenino. El fútbol femenino de la primera debería jugar en los estadios principales, es el mismo escudo, es primera división. Tenemos que concentrarnos en seguir creciendo, haciendo más bello el producto del fútbol femenino para que la familia quiera ir a verlo. De hecho, ahora, en mi trabajo me dicen: “el otro día me colgué a ver el partido que televisaron”. Antes no pasaba, tenemos que seguir metiéndole por ahí. Que al fútbol femenino lo compren más canales, mejores canales, que llegue a todos. Eso depende de nosotras.

Falta también un proceso de deconstrucción del hincha. Porque en Instagram, cuando ponen fotos de las chicas, hay comentarios que atrasan.

Ahí tenemos que hacer un trabajo. Enseñarles a nuestra familia, los amigos, que cuando van a la cancha a vernos, vayan a alentar. Porque todos te dicen “voy a alentar a mi equipo”, y lo único que hacen los 90 minutos es putear al contrario. En el fútbol femenino todavía, gracias a Dios, no pasa. Tenemos que educar a las hinchadas entre todas, que vayan a alentar a sus colores y no gasten energías en putear al rival ni a los árbitros. Es un trabajo, yo lo sigo haciendo, cada vez que voy a dar una charla a un equipo, sea juvenil o mayor, les pido por favor que a la violencia que hay en la sociedad no la traslademos a un partido de fútbol. Tenemos que aprender a ser alentadores y no hostigadores.

Lucia Sandoval-Dante Fernández

¿Tu mayor alegría como jugadora de fútbol?

Los 27 años que jugué. Amén de que tuve la bendición de caer siempre en grandes planteles, ganar campeonatos, ganar premios individuales. Te puedo asegurar que los 27 años más felices de mi vida fueron como futbolista. No solamente dentro del campo de juego, disfrutaba mucho de los entrenamientos y del después de los entrenamientos, quedarnos en el vestuario tomando mate con las compañeras, con los técnicos, con los utileros. Mi vida deportiva fue lo más lindo que me pasó y, obviamente, siempre digo que lo que me llena el alma, es que San Lorenzo me dio la posibilidad de cantar el himno fuera de mi país cuando jugamos la Libertadores en Brasil, en Guarujá. Como buena correntina era algo que anhelaba, representar a mi país en el deporte que elegí.


Ayelén Pujol (2019). ¡Qué jugadora! Un siglo de fútbol femenino en Argentina. Editorial Planeta.

Alvarez Litke, M. (2018). “Marcando la cancha: una aproximación al fútbol femenino desde las ciencias sociales”. Cuestiones de Sociología. N°18


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