Visuales

UNA | Un eterno retorno para sobrevivir a la injusticia

Escrita y dirigida por el italiano Giampaolo Samá, UNA es un unipersonal interpretado por Miriam Odorico, quien descompone la personalidad de una mujer ahogada en un conflicto trágico.


Por Pablo Pagés.

Roland Barthes ubica en Mitologías, ese libro tan magnífico, un punto de referencia histórico de las primeras leyes que comenzaron a dar forma a la propiedad privada. Resulta que por las afueras de Roma unos hombres estaban a punto de matarse porque no se ponían de acuerdo con los límites de uno sobre los límites de otro. Esto sucedía por 500 antes de Cristo. Llamaron a dos retóricos para solucionar este singular problema y se plantearon un par de cuestiones que ayudarían de ahora en más a dejar en claro estos asuntos, que por lo general terminaban en violentos encuentros y muchas veces con la muerte de uno de los contrincantes.

En UNA, el exquisito trabajo de dramaturgia ahonda en un conflicto que le sucede a una mujer. Una tragedia que cae sobre un matrimonio, porque no nos olvidemos que las propiedades privadas van de la mano de las leyes que atan a dos personas jurídicamente de por vida. UNA me recuerda al Rosebud de Orson Welles. Ella sabe de manera secreta cómo funciona el mundo que la condena y conoce cada una de las traiciones que dan forma a su destino. Tal vez el Ciudadano Kane muestra su conciencia verdadera cuando todas sus privadas propiedades son una espesa niebla ante un solo recuerdo que en algún momento de su vida lo ha hecho feliz.

“Una actriz que puede cambiar de personaje en un abrir y cerrar de ojos, un verdadero cóctel polifónico que se debate en la repetida construcción de su recuerdo. Una mujer coaccionada por personajes que le dieron forma a su trágico destino”.


UNA nos pone en contacto con cierta tiranía masculina que aprovecha todas las debilidades del otro género para cortar su libertad con alguna argucia legal. Es claramente una tragedia muy fuerte porque todo esto sucede ahora de diferentes maneras, pero el guion trabaja una forma de poner los datos en escena que, al momento de pensar su testimonio, nos corta con algunos tópicos del policial. En este caso el plan de trabajo es llegar con un continuo in crescendo que termina sobre la caída precipitada de la verdad o la realidad de la protagonista.

UNA es un unipersonal llevado a cabo por una actriz que puede cambiar de personaje en un abrir y cerrar de ojos, un verdadero cóctel polifónico que se debate en la repetida construcción de su recuerdo. Como para no terminar en la triste obligación de estar en un lugar que no vemos pero se intuye. Una mujer coaccionada por varios personajes que le dieron forma a su trágico destino. La mujer que lucha y se define es castigada por las brutalidades del patriarcado, como se podría decir si uno mira los índices de femicidio actuales.

Creo que en esta puesta de Giampaolo Samá (reconocido fotógrafo italiano de cine y teatro) la realidad se desvanece y toma conciencia de la locura. Es solo que el relato de ella es un camino de regreso, un eterno retorno que apunta a sobrevivir en ese pavoroso estado de injusticia. La iluminación, que está a cargo del mismo director, se concentra en la actriz. No hay otros espacios iluminados que su cuerpo, detalle a tener en cuenta porque ayuda de manera exitosa a concentrarnos en el relato de la actriz.

Giampaolo, como un antropólogo de su propia tribu, pone en la piel del personaje de Moscarda un modelo para hablar de las formas de la locura cuando una mujer está coaccionada por los discursos de quienes la oprimen y oprimieron, en este caso por las personas más allegadas.

Me recuerda al comienzo de Respiración Artificial de Ricardo Piglia: “¿Hay una historia? Si hay una historia empieza hace tres años”. Por supuesto que esta máquina discursiva va a repetir su pasado para evitar desaparecer en el presente, para tener una identificación de sí misma en toda esta arena demencial en la que estamos inmersos y llamamos “sociedad”.

Brillante trabajo de Giampaolo Samá y una talentosa actuación de Miriam Odorico. Todo esto en un teatro tan cálido como Timbre 4 durante septiembre y octubre.


Una
Versión libre de la novela “Uno, ninguno y cien mil” de Luigi Pirandello
Dramaturgia, dirección y diseño de luces: Giampaolo Samá
Actúan: Miriam Odorico
Vestuario: Julio Suárez
Diseño gráfico: Paola Bilancieri
Producción: Perbacco

Teatro Timbre 4

Related posts
Visuales

Fortaleza mujer en la hoguera de lo inconcluso

Piedra Libre

El cruce epistolar | Con Juano Villafañe

Sustentables

Un alerta por el Río Paraná

Vértices

Lalo Mir: “Los nuevos medios, las redes sociales e internet como sistema horizontal no son la libertad”

Suscribite a nuestro newsletter y mantenete informado.

[mc4wp_form id="14"]

Worth reading...
Macbeth por Audivert | Sobre la brújula de un futuro de iniquidades