Música

Drake, el SEO favorito de la industria, trastabilla

El nuevo larga duración del rapero canadiense, Certified Lover Boy, insiste con trazos que son sus marca registrada, pero parece avizorar cierto estancamiento en su música que refleja más frustraciones y soberbia que un sincero pasaje de amor.


Por Marvel Aguilera

Hay algo que ha caracterizado a quien marcó la última década del mundo del hip hop y la música, trazando nuevas fronteras y cambiando los sonidos repletos de barras y juegos de léxico, tan propios de principios del 2000, por palabreos más directos, más mimetizables con el pop y la estructura de la canción. Ese brillo en la sencillez, en el comentario inmediato hecho canción. La era de Drake es una era en donde prima el concepto optimizado, esas pequeñas oraciones sobre el ámbito de los clubes, la nocturnidad, y ese tránsito hacia el estrellato: evadiendo acosos de la prensa, el fronteo de quienes pretenden bajarte y los claroscuros de los sentimientos alrededor de la fama. Con tonos suaves y una voz casi remilgada, pero que podía bancarse el tema más duro, el canadiense supo ascender a un nivel de popularidad al que ascendían pocos, las Madonna, los Michael Jackson.

Drake es quien convirtió la lógica de Twitter, lo directo y sin tibiezas, en toda una industria que ha dado de comer a millones de artistas de la nueva ola y al crecimiento, incluyendo este lado del mapa, de una escena urbana que hoy impone las condiciones de la industria musical y cultural. Pero nada es eterno, incluso para quien parece concebir sus discos casi jugando de memoria. Certified Lover Boy pareciera querer despertar ese lado tierno del Drake que aceptó su paternidad (luego de dudar en reconocer a Adonis, el hijo que tuvo hace dos años), pero buena parte de eso se esfuma con el pasar de las canciones, entre la soberbia y la impostura, cayendo en un disco que no logra romper con las propias fórmulas que él impuso; en un baile que engancha pero no trasciende y te empuja a quedarte parado en la barra mirando como la noche se apaga.

“La era de Drake es una era en donde prima el concepto optimizado, esas pequeñas oraciones sobre el ámbito de los clubes, la nocturnidad, y ese tránsito hacia el estrellato”


El comienzo del disco, “Champagne Poetry”, es un interesante sampleo cuyo origen remonta a Michelle de los Beatles, pero que se encajeta, más que en una declaración de amor sincera, en cierto fastidio de todo lo que rodea a ese reconocimiento. Esa lógica continúa en “Papi´s Home”, un denseo sobre sus dudas respecto a ser padre y con perdones que suenan un tanto sobreactuados, pero con una gran base: un modernoso gospel que hace el tema más llevadero: “I left you in your mother’s hands/ I apologiez for my absence, i know i left you without a name to drop/ And now i’m standing right here” (Te dejé en manos de tu madre/ Pido disculpas por mi ausencia, sé que te dejé sin un nombre al que llamar/ Pero ahora estoy parado aquí mismo). Tal vez los puntos más fuertes del larga duración sean sus colaboraciones, un coctel para tirar manteca al techo (Kid Cudi, Travis Scott, Future, 21Savage, Ty Dolla), desde las menos rimbombantes, como “Fountains”, una ligera melodía junto a la cantante nigeriana Tems que da cierta respiración a la cadencia de esas texturas bajoneras, al más punch que da junto al siempre “garpante” Lil Wayne, “You Only Live Twice”, un rap más old school para restregar un poco de sus porotos: “When all the lights go out, that’s when you see the real guys/ Back to the real niggas glowin’ in the dark (Cuando todas las luces se apagan, es cuando ves a los “reales”/ Vuelves a los verdaderos negros que brillan en la oscuridad).

Nadie lo niega, Drake sigue en la cima de la escena, pero sus golpes no lastiman como antes. Parece querer estrujar lo más posible aquellos, no tan lejanos, años de gloria y vanguardia. Certified Lover Boy no es aburrido, para nada, pero él se escucha aburrido haciéndolo. El dicho futbolero dice que equipo que gana no se toca, pero Drake por momentos abusa de eso, cayendo en cierta monotonía, en un nicho más que amplio pero desde donde se espera algo más de quien pone los números más pesados de los charts musicales en todo el planeta. Un triunfo por puntos, con mucho show previo de luces y alaridos, pero pocos golpes arriba del ring.

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