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La Rana del Ibicuy | Historia de un paisaje y una madre

Un recorrido poético por la voz del humedal, de la madre, del suelo en que habitamos. El unipersonal, ganador de la Beca Creación del Fondo Nacional de las Artes y con apoyo de ProTeatro, se presenta en Espacio Callejón.


Por Cecilia Perna.

1.

La Rana del Ibicuy se mueve a los saltos, pero habla como una señora. Entra al paisaje de la escena de brinco en brinco, mirando a los lados, con su cuello periscópico. El paisaje tiene la micro escala de su visión. Irupés gigantes se zangolotean por encima, como si el agua los arrastrara. Vuelan sobre la cabeza de la rana, que permanece diminuta, desplazándose entre el encolumnado de tallos. De repente, se pone de pie y habla. Cuenta la historia de su vida. Su vida de pueblo húmedo, en el extremo sur de Entre Ríos, adentro del Delta del Paraná: su vida en Ibicuy.

2.

Nadia Sandrone dirige la obra y también la escribió. En su recorrido entre la poesía, la performance y el teatro, Nadia dio con este texto: “la obra comenzó a escribirse a partir del proceso de investigación que nos propuso Vivi Tellas en ‘Muy bodas de Sangre, un biodrama trágico’: rastrear los elementos lorquianos en nuestra propia biografía. De las historias satelitales que surgieron en ese proceso se fue armando este relato retrospectivo de la historia de mi familia, contado a través de la voz de la rana, mi mamá. De alguna manera yo creo que este texto ya estaba escrito, porque mi madre es una gran narradora oral; yo lo que hice fue tejer una urdimbre para poder cincelar sus historias”.

“La literatura es colectiva y siempre en épocas de crisis es importante estar con otros. Creo que la obra lleva algo de eso en su matriz, la posibilidad de sostenernos juntos a través de la poesía, de las historias, de la fantasía”. Nadia Sandrone


3.

En medio de todo, la Rana baila. Dibuja sobre su cuerpo un mapa fluido: de sangre, de canales con nombres de ríos. Los brazos se le vuelven brazos de agua. La Rana danza. Como en una fiesta nocturna. Como en un casamiento. Como en un patio donde se alza el polvo y la vecindad entera festeja estar viva. El patio nocturno con música resonante de croares. La Rana cuenta el propio amor y el amor propio. Cuenta su vida enredada en las demás. Los rituales, las estratagemas, las desventuras. Y en su cuerpo que baila, cuenta los ríos. Los mil lazos con el paisaje. Que está adentro. Lo señala con los dedos, va por los canales de su pequeño cuerpo. 

4.

El cuerpo en la escena es el de la actriz Frida Jazmín Vigliecca. Está siendo tomado por las corrientes de la palabra. Los sentidos se cruzan y multiplican, se cortan, bifurcan, se sustraen entre los movimientos y los juegos de la voz. Dice Frida sobre el modo de sostener el unipersonal: “la obra es profundamente rítmica y llevar a cabo un relato desde un solo cuerpo, pero no desde una sola voz, permite la multiplicidad dramática y el desarrollo de un coro polifónico, donde el discurso es narrado de diversas maneras hasta escindirse y ser camalote, irupé, cementerio. Yo soy amante del ritmo: bailo, canto y expreso al compás de todos los objetos animados e inanimados y es esa conexión trascendental que propone la obra, en su lenguaje singular de una mujer rana que vive en el humedal, lo que activa el estar siendo todo el rato, en un tiempo cósmico”.

5.

Nadia vive en Zárate. Al borde del Paraná de las Palmas. Ella es también una mujer del humedal. No niega el paisaje, lo vive en su creación y en su activismo. Hace tiempo, junto a distintos grupos de la zona y en el espacio del Parque Nacional Ciervo de los Pantanos, en el partido de Campana, defiende la preservación de la vida en los humedales. En su manera de concebir el activismo, el arte es un modo muy concreto de acción y no está separado de la vida cotidiana. “Creo que el arte se rige por las leyes que están inscriptas en la naturaleza: todo se toca con todo. En la obra encontré una forma de poner en escena aquello que para mí es fundamental; nuestro patrimonio ambiental. Sí tuve mucho cuidado de que aparezca desde el lenguaje que pedía la pieza, que es poético, amoroso y sensible.”

6.

El paisaje es la madre. Porque en el paisaje está la persona que primero nos habla, la que nos señala las cosas, las nombra y crea con el lenguaje el mundo que nos rodea. Pero en otro sentido, también el paisaje es la madre en la que siempre vivimos. Que siempre nos contiene en sí, que nos lleva adentro. Que no podemos destruir sin destruirnos. Que no podemos abandonar sin llevarnos con nosotrxs un pedacito, ese que permanece en cada quien. La Rana del Ibicuy tiene una potestad mística, que le viene del entorno, para crear, una y otra vez, ese mismo entorno que es la vida. Eso es lo que hace la Rana en la escena. 

“Mi cuerpo es una arcilla performática que tiene ciertas guías, pero que al contacto con las miradas se van modificando y armando lo que finalmente será ‘la obra'”. Frida Jazmín Vigliecca


7.

La ciudad de Buenos Aires, se dice, le da la espalda al Río. Y esa espalda, parece, va creciendo y creciendo hasta hacerse una muralla entre los rostros mismos de la gente. En el barrio de Almagro hay todavía casonas que son teatros, en las que la gente se reúne, porque quiere verse. Verse entre sí y verse a sí en el hacer de la escena. En uno de esos teatros, en un escenario de irupés gigantes, una Rana señala debajo: debajo de las tablas, debajo del cemento, debajo de las tuberías del gas, de las alcantarillas, debajo de la estación de subte y de los cimientos de las torres. Bien abajo, ahí, donde ya nadie accede, la Rana nos muestra su casa, que es también la nuestra. La casa de todxs, quilómetros, muchos quilómetros a la redonda. Una casa que no sabe de aduanas, división distrital o sección electoral, ni de comuna o barrio o medianera. Una casa blanda de arcilla, donde la Rana vive con nosotrxs. Porque Ibicuy es inmenso. Porque la Rana es nuestra madre. Y porque al paisaje se lo vive de frente. 


FICHA TÉCNICA

Dramaturgia y Dirección: Nadia Sandrone
Actúan: Frida Jazmín Vigliecca
Diseño de vestuario y Diseño de escenografía: Camila Pérez
Diseño de luces: Sebastián Francia
Diseño De Sonido: Carola Zelaschi
Producción: Carola Parra
Diseño de movimientos: Maik (Micaela) Ghioldi

Lunes 6 y 13 de diciembre, 21 hs en Espacio Callejón (Humahuaca 3759)

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