Literaturas

Naty Menstrual: “Militar no es estar en un partido peleándote por un lugar o por poder”

Naty Menstrual fuma. Foto Eloy Rodríguez Tale

Mediodía en un bar notable de San Telmo. El calor estival da su primera tregua tras largas jornadas de agobio. Adriana Calcanhotto susurra el estribillo de “Justo Agora” y es todo lo que puede escucharse en aquel salón de antiquísima decoración, mezcla de madera y metales de pintura opaca; cual si hubieran puesto en pausa un viejo almacén de barrio. Como una diva, observándolo todo por encima de sus gafas oscuras y envuelta en un remerón en distintos tonos de marrón que combina perfectamente con sus lentes y cartera, entra Naty Menstrual: escritora, artista plástica, diseñadora de indumentaria, performer y un sinfín de etcéteras. A su paso, la saluda juguetona una moza que presume sus uñas esculpidas recién hechas. Recibe como respuesta una chicana que no parece sorprenderla y ambas ríen unos minutos.

Por Mica Risiglione. Fotos Eloy Rodríguez Tale.

Pide una limonada, no tiene gusto a nada; pide otra en una jarra más grande, como la que le han servido en ocasiones anteriores. Sus dichos son recibidos como palabra santa: porque el cliente siempre tiene la razón, pero también porque el aprecio que parecieran sentir por ella flota en el aire. Mientras espera, Naty Menstrual cuenta que escribe desde siempre, desde chica. Para ella, la literatura era ese lugar en el cual vivir lo que quisiera: “Hay cierta edad en la que te das cuenta que sos diferente. O peor todavía, te das cuenta que sos como no tenés que ser. Es entonces cuando me parece que te inventás mundos paralelos para sobrevivir. Y la escritura me parece un mundo muy interesante para eso: para sobrevivir y para vivir otras vidas”. Reflexiona unos segundos y continúa: “Para mí, la magia mayor de la literatura es que vos podés ser lo que quieras ser sin ningún problema, sin ningún límite, sin ningún impedimento y sin ningún prejuicio. Podés ser una puta, un ladrón, un asesino, un golpeador, un cura, una vieja. Podés ser un montón de cosas y eso me parece lo más interesante”.

Sus dos primeros libros – Batido de Trolo (2005) y Continuadísimo (2008)- son, según ella, un intento por desenmascarar al hombre que se relaciona con la travesti: “Nadie va a hacerle notas a los autos que van a comerse a las travestis en Palermo. Hablan de las travestis que venden droga, que se drogan, que se prostituyen, que muestran el culo. Pero el que viene en un autazo 0 Km a hacerse romper el culo nunca es noticia. Como son parte del sistema y de un sistema que los protege…”, desliza con sonrisa picaresca, como quien se sabe desnudando una realidad pocas veces cuestionada.

Poesía Recuperada es el nombre que lleva su último libro publicado en 2016 y, a diferencia de los dos primeros, es una recopilación de poemas menos autorreferencial. Al respecto, y mientras bebe un sorbo de esa limonada que esta vez pareciera estar aprobada, Naty Menstrual profundiza: “Yo no pensaba que se iba a publicar porque era algo que tenía muy guardado con el prejuicio de que no tenía nada que ver con lo que había escrito antes. Pensaba: si publico esto, van a decir ‘mirá la travesti boluda lo que está publicando. Se puso romántico el puto’. Y la verdad es que hay poemas románticos pero también hay poemas muy duros”. En esta edición explica el proceso de ese travestismo primero, al que cataloga como renegado con los tipos en un inicio, para luego atravesar etapas de resentimiento, adoración, promiscuidad y reviente. Emociones que en un comienzo sintió que eran distintas a lo que acostumbraba escribir y con las que luego se reconcilió: “Terminás dándote cuenta que no es algo tan distinto en esencia. También es una parte tuya”.

“El que viene en un autazo 0 Km a hacerse romper el culo
nunca es noticia.”

Uno de los poemas que integran este último libro de Naty Menstrual lleva el título Para quien pregunte qué soy. Una respuesta contundente a un “qué” al que no le interesa el “quién”. Estos versos, cuenta la escritora, nacieron en Venezuela luego de que un director de cine la convocara para filmar la versión trans de Mía, una novela tradicional de aquel país. Al finalizar la proyección en la avant prémiere, los espectadores podían realizar preguntas a los protagonistas y un señor mayor alzó la mano y espetó a la poeta un “¿Vos qué sos?”, respondido con un “¿Vos qué ves?”. He aquí la razón del poema: “Vos sos los ojos que te ven y te ven montones de ojos. Sos lo que sos para tu mamá, para un hombre con el que te acostás, para una amiga, sos mil cosas diferentes. Y uno también es diferente y se maneja diferente con cada persona con la que trata. Hasta con distintos amigos te tratás de diferente forma. Es así, ¿no?”, interpela la escritora y el silencio corta el aire. Poco después retoma: “Yo estoy esperando el colectivo y a mí los hombres me dejan pasar y me dicen ‘pase, señora’, el taxista me dice ‘¿dónde va, señora?’ y a veces ni yo me sitúo en ese nivel de femineidad. El otro te sitúa y está bueno eso”.

Naty Menstrual 04 - Eloy Rodríguez Tale

En su haber tiene no sólo libros sino también cuadros, láminas, y hasta su propia línea de indumentaria pintada a mano. Se reconoce en el arte de Jean-Michel Basquiat, Tim Burton, Keith Haring y el movimiento de resistencia parisino CoBrA (por Copenhague, Bruselas y Ámsterdam, ciudades de origen de los fundadores del movimiento) surgido a fines de los ’40, que rescataba el arte de niños y enfermos mentales como ejemplos de arte libre. Una cualidad que Naty Menstrual valora y mantiene viva en sus diseños. Cuenta, además, que de chiquita amaba pintar tortas y muñecas con muchos colores y hacer collages pero era algo que la hacía entrar en conflicto consigo misma: “Yo pensaba que era algo malo lo que estaba haciendo, que estaba haciendo algo de nena. Entonces lo hacía encerrada en el galpón bajo llave y guardaba todo escondido abajo de un cajón de manzanas donde había revistas viejas, para que nadie lo viera”.

“Nadie tiene autoridad para incluirme en ningún lado.
Yo estoy incluida donde quiero estarlo.”

Sorbo tras sorbo de limonada, la charla fluye por distintos temas y la militancia es uno de ellos: “He ido a montones de marchas a la que me interesaba ir pero creo, también, que saliendo a la calle así vestida milito, escribiendo milito, viviendo como vivo milito y comportándome con la gente como me comporto milito. Militar no es estar en un partido peleándote por un lugar o por poder”, afirma como una sentencia.

En relación a un sector del feminismo que excluye al colectivo trans de su lucha, Naty Menstrual no titubea: “Nadie tiene autoridad para incluirme en ningún lado. Yo estoy incluida donde quiero estarlo. Después, si me incluye una lesbiana, una travesti, un gay o un heterosexual, no me interesa. Yo no me siento excluida para nada. La discriminación, desgraciadamente, es una cualidad muy humana producto del miedo a lo diferente, del endocentrismo. Si un día nos diéramos cuenta de que somos mayoría y nos uniéramos, ese día podríamos hacer un poco más de fuerza”.

Segura de lo que piensa y dice, dueña de un discurso oscuro al que da luz con su pluma contundente, este 2019 la espera con varios proyectos. En marzo, Red Editorial relanzó Batido de Trolo y Continuadísimo. Tiene en mente un unipersonal que aún está definiendo: “Quiero encarnar el papel de cuatro mujeres, por lo menos, que estén todas locas”. Por otra parte, la invitaron de la Universidad de Córdoba para dar una charla sobre la lengua y el Goethe Institut la convocó a una mesa de mujeres. Como si esto no fuera suficiente, participará de la Feria Internacional del Libro de Bogotá, en Colombia, evento que la tiene muy emocionada. Misteriosa y desafiante, bebe el último trago de limonada y remata: “Me queda un proyecto más, pero ese no te lo voy a contar”.

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