Cobertura FotográficaEl Pregonero

Aborto legal: un reclamo de miles en las calles

El jueves 19 de febrero se convocó a un Pañuelazo en las grandes ciudades de Argentina, y principalmente, frente al Congreso de la Nación, para que este año sí salga un proyecto de ley que legalice el aborto seguro y gratuito.


Por Ayelen Rives. Cobertura fotográfica por Dante Fernández y Federico Muiña

Levantamos los pañuelos una vez más, con más fuerza que nunca. Algunos creerán que derrotaron el proyecto de ley en 2018, con unos pocos argumentos inverosímiles. Creerán que nos mandaron a casa tristes, porque somos desbocadas, locas, putas, brujas. Que sí, gritamos: lo somos y bienvenido sea poder desarmar sus juicios patriarcales. Porque lo de irnos tristes, no: lo del jueves fue una fiesta.

F: Dante Fernández

La plaza del Congreso de la Nación estaba repleta de mujeres y disidencias cantando, riendo, abrazándose. Con hijes, con amigues, solas, con compañerxs, con sus militancias, con sus ropas de trabajo. Las que vendían en la feria también cantaban y saltaban, la que estaba con gaseosas en la heladerita aplaudía entre venta y venta. Había glitter y coreografía a cargo de Las Tesis. Nadie diría que lo que sucedía ahí era un reclamo político. O sí: un reclamo político feminista, una intervención para decir que estos cuerpos son nuestros y que sus sueños nos pertenecen.

Imposible no emocionarse al gritar junto a Clodet García que todas, todes, más acá y más allá, abortamos. Imposible no pensar en las que sobrevivieron, en el tiempo que les costó abandonar el secreto, en el miedo que tuvieron antes y en el que siguieron teniendo después. Imposible no pensar en las que no sobrevivieron, en las que están presas, en las que no tuvieron opción. Al levantar los pañuelos… ahí estábamos todas, haciendo nuestra intervención. Así comunicamos nuestro mensaje. Imposible no tener la piel de gallina al recordarlo.

Ese jueves feministas y activistas nos dimos cita frente al Congreso y en diferentes puntos clave de nuestro país para un Pañuelazo, para mostrar que la sociedad apoya el proyecto de la Campaña por un Aborto legal, seguro y gratuito, y que el Congreso debe convertirlo en ley. ¿Por qué este proyecto y no otro? Porque como aseguran desde la Campaña, este proyecto consolida la democracia y coopera con organismos internacionales de derechos humanos. Fue consensuado por cientos de organizaciones políticas, sociales, sindicales, académicas, artísticas, de derechos humanos, y cuenta, además, con el apoyo de la sociedad.

F: Dante Fernández

La capacidad de decidir sobre nuestros cuerpos no puede ser un tema de debate. Es un tema de salud pública, y -como vimos en las “señales” proyectadas en diferentes ciudades- la salud pública es el Estado. Por eso, nuestro reclamo vigente es que el Estado garantice condiciones sanitarias para las personas gestantes, para que puedan decidir interrumpir el embarazo en un hospital público o con pastillas, donde la persona decida. Pero no, y nunca más, en la clandestinidad.

¿Por qué una fiesta para gritar que miles de mujeres y personas gestantes mueren en la clandestinidad y que necesitamos una ley que nos ampare para no morir? ¿Por qué cantar y bailar para gritarle al Estado que necesitamos educación sexual para decidir, anticonceptivos para no abortar y aborto legal para no morir? El clima de la fiesta no es el desapego. Es un clima de ritual, la música es casi tribal, y la energía que allí circula enciende un fuego que nos da fuerza. Fuerza para que el miedo arda y que la voz de unx se vuelva la voz de todxs.

F: Federico Muiña
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