Sustentables

Jackie Flores: “Hoy el sector está presentando esta Ley de Envases con inclusión social”

JackieFlores - Julieta Bugacoff

La referenta del Movimiento de Trabajadores Excluidos, secretaria de la Federación de Carreros, Cartoneros y Recicladores (FACCyR) y coordinadora del programa de Promotoras Ambientales narra el largo proceso que significó la ley que se discutirá en el Congreso de la Nación, los cambios y el bienestar que implicará en el trabajo de las y los recuperadores, así como de la transformación ambiental que generan los sistemas de reciclado en el país.


Por Ayelén Rives y Marvel Aguilera. Foto de portada: Julieta Bugacoff

En la economía popular hay algo más que el simple ejercicio de volver a poner en la industria determinados materiales recuperados. Y eso tiene que ver con la forma de organización, con ese ímpetu de que cada uno y cada una de los integrantes tiene la oportunidad de hacerse escuchar, de proponer, de hacer su camino. Una lógica transversal que es la fuerza para muchas de las propuestas que han podido impulsar en estos últimos años, como la Ley de Basura Cero. Un sector que se hizo fuerte desde su impronta, desde esa cooperación familiar en la que se constituyen, y que ha logrado conquistar numerosos derechos que los han afianzado, pero que todavía tiene un largo trecho por delante en la búsqueda del reconocimiento. La Ley de envases con inclusión social es un paso más en ese objetivo tan importante, el del reconocimiento, no solo gubernamental en sus distintos estamentos, sino del conjunto de la sociedad.

Jackie Flores es una sobreviviente. Una trabajadora incansable desde sus años tirando el carro, en los que fue tomando consciencia del enorme valor que su labor tiene. Su construcción como trabajadora, pero también como sujeto social de cambio, fue un proceso colectivo nacido de la organización, en donde encontró su lugar. Desde allí, tanto en el MTE como en la FACCyR, profundizó distintas propuestas para mejorar el trabajo y la calidad de vida de sus compañeros y compañeras. Así nacieron iniciativas como el programa de Promotoras Ambientales y el Bachillerato Popular Cartonero, pero también proyectos de ley y conquistas salariales para los y las recicladores y recuperadores.

Revista ruda

¿Cuál es el recorrido que han tenido desde el sector hasta llegar a esta Ley de envases con inclusión social?

La importancia que tiene la ley tiene que ver con el trabajo que venimos haciendo hace muchos años desde mi sector. En el que tuvimos la posibilidad de proyectar una ley en la Ciudad de Buenos Aires -que es la 992, pero no se conoce mucho- que nosotros llamamos la “Ley del Cartonero”, con la que pudimos lograr visibilidad y que fue el puntapié para que en 2005 pudiéramos estar discutiendo una Ley de Basura Cero. A partir de ahí, en la Ciudad de Buenos Aires, pudimos llevar adelante un sistema de reciclado con inclusión social que literalmente nos permitió después poder licitar y contrarrestar la pelea de que solamente las empresas lo puedan hacer. Encontramos en el formato del cooperativismo la posibilidad de presentar y licitar en la Ciudad, que cambió la vida de muchos compañeros y compañeras. En la actualidad tenemos cerca de 5000. El bagaje de lucha y de formación que tengo de la mano de Sergio Sánchez y de Juan Grabois hizo que pudiera encontrar un espacio donde justamente una pudiera proponer. Y a partir de mi historia personal, de haber tirado la carreta, y que si seguía era obvio que me iba a estropear la salud, le propuse a “Amanecer de los cartoneros”, que es la cooperativa más grande del sistema de reciclado con inclusión social en la Ciudad, el Programa de Promoción Ambiental. Eso significó para mí tener muchas horas que antes no podía obtener, porque la carreta me llevaba de 12 a 14 horas; formar el cuerpo de Promotoras me permitió laburar cuatro horas a la mañana, entonces, tuve la posibilidad de retomar la vida y tener tiempo para proponer y profundizar estas cuestiones que tienen que ver con los derechos y con el sistema de trabajo que hemos generado, y su defensa. Digo esto para que se sepa por qué hoy estamos discutiendo una Ley de Envases en la República Argentina. Tiene que ver con haberme concebido ese sujeto social, el sujeto ambiental que somos, y que es muy importante a la hora de proponer políticas públicas. Comprender ese sujeto político. Y previo a este ejercicio, me tocó llevar adelante una experiencia en el Congreso que fue justamente para evitar leyes de envases que no incluían a nuestro sector. A su vez, la posibilidad de la organización me permitió viajar, conozco toda la República Argentina: conozco los cinco mil basurales a cielo abierto que se nombran y que en estos días cada vez la gente los repite más, bueno, yo los conozco; conozco a mis compañeros y compañeras, a la problemática de los carreros también. He aprendido mucho de ellos. Eso nos permitió formar la Federación Argentina de Cartoneros, Carreros y Recicladores (FACCyR), que representa las tres modalidades de trabajo que podemos generar. Es decir que, a partir de ese bagaje de caminar la Argentina, nos damos cuenta de que hay leyes que existen, pero que no determinan. Nos ponen como un sujeto que a la hora de evaluar cuánta capacidad tenemos o no, es solamente incorporar. Por eso queda a la buena de Dios esa decisión, depende de quién está en el cargo en esas provincias o esos municipios, a los que les tocaría proponer un programa de reciclado en esa localidad. No tuvimos fuerza con eso. Con la FACCYR sí porque fuimos intentando replicar, con las particularidades necesarias de cada uno de los lugares, lo que conquistamos en la Ciudad de Buenos Aires. Entonces, imagínense que el evitar una ley que no nos iba a incorporar fue un rol casi natural que tomé porque, si bien en el mundo cartonero tenemos todos una impronta a la hora de la comunicación y de los medios, le da “cuiqui” a muchos compañeros. Y yo me pude parar desde este lugar de convencimiento de trabajadora de la economía popular. Y hay algo de la particularidad que puede haber en mí, que es que no tengo vergüenza, porque comprendí en la Ley de Basura Cero que si nosotros no relatábamos la necesidad que teníamos para nuestro sector, lo iban a seguir interpretando otros y otras.

¿Y cuáles son las diferencias que tiene esta ley respecto a esas otras que se intentaron sancionar antes?

Lo que evité durante siete años en el Congreso es el monopolio del autocontrol de quien pone un envase para que se consuma. Nunca se quisieron hacer cargo de la conciencia ambiental, de lo que ellos se tendrían que hacer cargo. Es la responsabilidad extendida al productor. No es hacer, por ejemplo, campañas con Coca Cola. Eso no es hacerte cargo de lo que estás provocando con la contaminación. Entonces, la diferencia entre esas leyes y esta, primero, tiene que ver con que viene generada desde el pensamiento del sector. Segundo, nosotros siempre discutimos que es el Estado el que tiene que garantizar y velar esos derechos. Tercero, que las empresas se hagan cargo de esto, de la responsabilidad ambiental, y que por sobre todas las cosas, a partir de la tasa, esté en todos lados el Estado garantizando que se lleven adelante los sistemas de reciclado con inclusión social. Por eso es una ley de presupuesto mínimo pura y exclusivamente para el sector, el sector amplio que somos de cartoneros y cartoneras. La proponemos desde la FACCyR pero es para todo el sector, eso incluye el sector del reciclado. Mirá qué importante es lo que estamos presentando que a partir de pagar esta tasa va a estar activo el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sustentable de Nación, ya que él va a ser el garante, y un consorcio donde directamente la plata de la tasa vaya específicamente para desarrollar sistemas de reciclado con inclusión social, y que le llegue el dinero a los municipios de toda la República Argentina. Porque cuando íbamos a proponerle a los municipios nos decían que el presupuesto que tenían no les alcanzaba. También queremos desterrar esto de que cualquier municipio recibe un dinero específico y lo termina gastando en otro lado. Entonces, que los municipios tengan plata significa que van a tener que ser ellos los garantes de esos derechos, porque van a tener la responsabilidad de proponer el programa de reciclado con inclusión social.

“[Esta ley] a mis compañeros les va a cambiar la vida. Es ilógico que hoy no tengan agua, que no tengan un baño, que no tengan un tinglado. Ya es intolerable la situación de los compañeros y compañeras. (…) Si cualquier provincia o municipio tienen la potestad de presentar un proyecto, la verdad que ya no debe naturalizar en su política pública que el basural a cielo abierto sea eso, política pública. Lo que sí van a aparecer son las plantas de separación, de reciclado. Los compañeros no solamente van a tener el reconocimiento, van a poder recuperar de alguna manera la salud, organizar el orden del trabajo”.


Por otro lado, no va a quedar más a la deriva el criterio. Nosotros no tenemos la necesidad de que nos generen nuevos cartoneros y cartoneras. Pedimos el registro único y permanente de la República Argentina. En la FACCyR me toca representar a 20 mil compañeros, pero por todo lo que hemos podido hacer a pulmón tenemos una cifra, que no es exacta, pero que debería serlo porque tiene que ver con la visibilidad y el respeto hacia el trabajador de la Economía Popular. Tenemos el estimativo de 200 mil compañeros. Entonces, ya no está dada la circunstancia para que los municipios no se hagan cargo, que declaren que tienen basurales a cielo abierto y que esa sea su disposición final. Ya no. Y acá va a aparecer el lobby, que la tasa venga y diga que va a ser inflacionaria. Nosotros venimos replicando que la tasa tiene que ver con, por ejemplo, un material que puede ser cancerígeno y tan invasivo para el que lo consume y el medio ambiente como para que no exista una política pública, como son las pilas. Bueno, van a pagar la tasa, la tienen que pagar. Ahora, aquel o aquella empresa que produzca con productos que tengan material reciclable para la industria, va a ser premiado. Y no es la intención que vaya a la canasta básica esta tasa, porque tiene que salir de las ganancias de estas empresas. Entonces, teniendo este recurso imagínense que no solamente vamos a poder potenciar el trabajo que hemos generado, sino que vamos a poder potenciar ese sujeto ambiental que somos. Nosotros somos el primer eslabón para que la Argentina no esté colapsada. Es una ley muy simple pero muy potente a la vez. Y estratégicamente hemos podido tener unidad, organización, con Greenpeace, con Jóvenes por el Clima, y con otras ONGs que entienden cuál es el momento. Porque siempre nos preguntan ¿en plena pandemia? Sí, porque en plena pandemia la industria tuvo que reconocer que somos el sujeto esencial, que resguardamos, y que ya no tenemos ganas de seguir trabajando gratis. ¿Por qué mis compañeros tienen que trabajar gratis? Nos metemos en esto de derribar los eslóganes que hay de ambientalismo.

¿Cómo se llevaría a cabo esto de que cada municipio presente su programa?

La herramienta legal es la ley propiamente dicha. ¿Vos querés la plata de la ley? Listo, esto es lo que tenés que hacer: llevar adelante un programa incluyendo a los cartoneros y cartoneras de tu localidad. Sin ellos no vas a tener el fondo.

JackieFlores - Julieta Bugacoff
Foto: Julieta Bugacoff

Contanos un poco de los beneficios ambientales de estos sistemas de reciclado, teniendo en cuenta la reducción de los basurales a cielo abierto pero también la salud de las y los recuperadores.

Esto tiene un motivo más profundo, que es poner en el centro de la escena al hombre y a la mujer antes que el medio ambiente. La verdad es que a mis compañeros les va a cambiar la vida. Es ilógico que hoy ellos no tengan agua, que no tengan un baño, que no tengan un tinglado. Ya es intolerable la situación de los compañeros y compañeras. La realidad es que cuando nuestros compañeros separan material de un basural, está contaminado ese material, re contra contaminado. ¿Hay una parte del recupero de ese material que la industria lo compra? Sí, pero ahí también regularíamos precio. Porque, ¿cuál es la intención? Si cualquier provincia o municipio tienen la potestad de presentar un proyecto, la verdad que ya no debe naturalizar en su política pública que el basural a cielo abierto sea eso, política pública. Pero no. Lo que sí van a aparecer son las plantas de separación, de reciclado. Los compañeros no solamente van a tener el reconocimiento, van a poder recuperar de alguna manera la salud, organizar el orden del trabajo, el trabajo ordenador de la vida, y a partir de ahí realmente evitar esta mala conciencia que hay. Nosotras las promotoras ambientales a nivel nacional ya somos 300, a pulmón. Imaginate si tenemos parte en un sistema en el que realmente enseñamos y generamos el hábito de que no se debe generar una bolsa de basura: son residuos, húmedos y secos. Entonces, imaginate que contrarrestamos lo que está pasando en la actualidad, porque no te olvides que en algún momento tuvimos que frenar el DNU de Macri de la importación de basura. No nos olvidemos que la sombra de la incineración como solución siempre está, y somos nosotros los que salimos con esta fuerza que hemos generado en defensa, parando. Nosotros queremos alertar a la sociedad, que entienda que el hábito, en cuanto al cuidado del medio ambiente, tiene que ver con que el vecino no se pregunte más si lo tiene que hacer o no, debe ser una responsabilidad. Y esta ley nos permite un acuerdo social, retomar el planeta que ya hicimos mierda, que ya sabemos que no le podemos sacar más nada, ¿cuándo vamos a parar? Ahora es el momento de parar, porque siempre vimos que el ambientalismo estuvo cercano pero nunca se involucró con nosotros. A nosotros nos llevó años darnos cuenta de que somos el eslabón principal para eso. Y nosotros fuimos a convidar esta ley, pedir que nos acompañaran. Porque es ilógico que se deje de lado, en esto del mercado dirigiendo la vida de las personas, más de 200 mil compañeros cartoneros trabajando gratis. Ya no. ¿Tenemos que impulsar una política pública? Bueno, la impulsamos nosotras. Y esto también tiene fuerza de un nuevo cambio de gobierno. Antes teníamos una secretaría donde yo, desde mi rol de responsable de la Federación (que la impulso porque la amo y entiendo que FACCyR es nuestro sindicato) he ido a ver y no tuve ninguna respuesta. No poder lograr que entendiera alguien, tan desclasado, que pensaba que saliendo en una foto haciendo de árbol cumplía verdaderamente el rol de un ministerio. No tengo otra descripción para ese hombre, que en cuatro años no hizo nada. Y tener ahora un Ministerio nos potenció. Cuando le mandamos la nota al ministerio -que yo a Juan Cabandié lo conozco de otra experiencia en CABA- sabíamos que íbamos a tener un ministro que no sabía de medio ambiente, pero nosotros siempre vamos por la positiva. Vemos el vaso medio lleno. Y le fuimos con la propuesta de la FACCyR, y la verdad que fue tan sincero, que nos dijo “yo acompaño”, y en ese acompañar fue aprendiendo, que es lo mejor que te puede pasar. Porque después no es gratuito que el presidente haya podido anunciar el plan de Argentina Recicla, fue por una propuesta de la FACCyR también. Entonces, era obvio que nosotros estratégicamente también íbamos a largar la ley en este tiempo, porque ya fuimos haciendo el caminito. Y fíjense que en otros momentos, siete años atrás, también teníamos otro gobierno que nos representaba, pero el lobby de las empresas nosotros los cartoneros y cartoneras no lo sabíamos comprender. Yo lo único que tuve que hacer es esto, convocar al compañero, que nos involucremos. No era solamente que la Jackie fuera y pegara un par de gritos en el Congreso. De hecho, no creo que ni siquiera hayamos ganado respeto, en todo caso miedo. Pero bueno, salió bien. Después, la anterior vez que presentamos una ley fue con Pino [Solanas] y con Alcira [Argumedo], que nos escucharon y que no lo pudimos votar en ese momento, porque pesaba el lobby, aunque no tanto, pero no habíamos podido vernos en esta unidad, quienes defendemos el ambientalismo desde este sector. Hoy sí, tenemos todo aceitado, con compañeros y cooperativas que inclusive no están dentro de la FACCyR, que son otras federaciones. Hoy el sector esta presentando esta ley. Después está la discusión política, lo que se interprete, que puede haber un margen, pero lo que no vamos a resignar es que los compañeros y compañeras hagan un trabajo gratis. Ya no.

En una nota hablabas del laburo de contención que hizo la economía popular en esta situación de la pandemia, con un montón de excluidos por la crisis económica y social.

Mirá, siempre que me hacen esta pregunta yo digo lo mismo: menos mal que estábamos organizados. Menos mal que existen las organizaciones sociales porque hubiera sido un caos. Me replanteo si hubiéramos tenido de presidente a Mauricio Macri… ¡Dios mío! Se visibilizó todo lo que nosotros desde la economía popular veníamos denunciando. Nosotros somos un movimiento de trabajo y a partir del trabajo ordenador de la vida (que nos paramos en la vida) y al haber generado la economía popular la rama socio-comunitaria, volvimos a las ollas comunitarias. Si no hubiéramos tenido esa empatía que fuimos construyendo nosotros en nuestra identidad, realmente el pueblo hubiera tenido la depresión profunda que fue el 2001, de donde vengo, donde se visibilizó todo lo que ya éramos. La contención también de poder comprender el feminismo popular. Una herramienta muy grande para nosotras las mujeres. A mí me tocó ser la primera en traerlo al MTE a la discusión. Todo el mundo estaba como asustado, y yo siempre le dije al MTE, con esa tranquilidad y con esa potestad que construimos, le dije: compañeros, relajensé porque es la pauta que hemos construido todos y cada uno de nosotros. Si yo pude ser parte de la discusión de la Ley Basura Cero, de la 992, de no sé qué, de no sé cuánto, es por esta formación que tenemos en lo colectivo. Teniendo en cuenta, no solamente la mujer trabajadora, mis compañeras, sino a ese sujeto que somos dentro de la organización. Somos un sujeto muy importante dentro de la organización. Somos, propiamente dichas, las compañeras que nos sale naturalmente, por un mandato, que no son del capitalismo y del patriarcado, que tiene que ver con la vida misma. En la economía popular la mujer tiene la amorosidad, por sí sola, de ir comprendiéndose que es mujer. Y eso lo pusimos a jugar. Esto de involucrarnos en despertar de todos los derechos que no podemos tener garantizados; cuidarnos la salud en plena pandemia. Nacieron las promotoras ambientales, que eso me da orgullo también. Nacemos las promotoras ambientales, nacen las promotoras de género, nacen las promotoras de salud, nacen las promotoras de cuidado. Esa es mi organización. Ésa es la organización, a partir de generar trabajo. Acá es donde tenemos que tener bien en claro, somos muy buena gente, tenemos nobleza, somos amorosas las mujeres, todo lo que ustedes quieran, pero lo que generamos es trabajo y contuvimos al pueblo en una pandemia mundial. No discutimos planes, porque acá es donde levantamos la vara. Nosotros discutimos Salario Social Complementario, no es una asistencia. Por eso la lucha del reconocimiento a ese derecho, lo mismo con la rama cartonera. Si a mí me tocó en la Ciudad de Buenos Aires generarme mi trabajo, mis compañeros lo hacen a nivel nacional, ¿porque somos todos copados? No, porque no hay un Estado presente. Porque no hubo opción, no hay opción. Esa capacidad tenemos: de proponer.

“Cuando me preguntaban, por fuera de la CTEP, el sindicalismo tradicional me decía que literalmente en otros espacios la mujer está muy relegada de la responsabilidad de mando. Yo no le tuve que pedir permiso a nadie en el MTE para ocupar el lugar que ocupo. Fui construyéndolo y ocupo el lugar que tiene que ver con lo que me pasa a mí en lo personal y que intento contagiar con las compañeras. Yo siempre les digo: Acá no hay competencia, no es que vos tenés que venir por mi lugar. Tu lugar te está esperando”.


Hace un tiempo hablaba con María Castillo y le pregunté un poco sobre esa necesidad de reconocimiento y ella me marcaba la predisposición y la voluntad como las dos cualidades que hay que tener, más la legislación, y como vos decís, el apoyo del Estado. ¿Cuál creerías vos que es el camino para terminar de afianzar ese reconocimiento?

Bueno, María es mi compañera, vos fijate el camino que fuimos haciendo. Las compañeras no concebían este feminismo popular, lo fuimos construyendo, lo estamos construyendo y lo seguimos caminando, ¿no? Y por particularidades a mí me toca ser como la más grande de esa camada. Yo tengo 52 años, puestos a disposición porque la organización me cambió la vida. Organizarme literalmente me cambió la vida. Pero también en esto de sentirnos colectivos es cómo nos tratamos dentro de la organización. A mí cuando me preguntaban por fuera de la CTEP, el sindicalismo tradicional, me decían que literalmente en otros espacios la mujer está muy relegada de la responsabilidad de mando… Yo no le tuve que pedir permiso a nadie en el MTE para ocupar el lugar que ocupo. Fui construyéndolo y ocupo el lugar que tiene que ver con lo que me pasa a mí en lo personal y que intento contagiar con las compañeras. Yo primero me tuve que reconocer como trabajadora de la economía popular. Si yo me reconozco como trabajadora de la economía popular, no me para nadie. Pero también para conducir un colectivo hay que delegar, y hay que abrir puertas. Esas puertas se abren para que compañeras ocupen lugares. Que hoy tengamos una Directora Nacional de Reciclado, y que sea mi compañera de organización, es porque tan mal no estamos haciendo las cosas. Entonces ese reconocimiento no es lo público. El reconocimiento tiene que ver primero de uno para el colectivo. Cuando vos referenciás a un colectivo te ponés a disposición. Y cuando te ponés a disposición, donde podés profundizar el sujeto social, el sujeto ambiental, el sujeto político, y el sujeto sindical, cuadra absolutamente todo. Como nuestro circuito circular, el que proponemos: promoción, entrega en mano, puerta a puerta, camión, logística, centro verde, venta a la industria. De eso se trata. Ninguna de nosotras somos tibias, pero somos estratégicas también. No hace mucho tuve que reclamar al presidente de la Nación que todo bien con el reconocimiento público, queremos el reconocimiento económico. Queremos el reconocimiento económico. Discutamos políticas públicas. Por eso aparece la presentación de la Ley.

FACCYR - JackieFlores
Foto: Prensa FACCyR

Ese reconocimiento está en esa construcción popular, en el apoyo de tus compañeras y compañeros que lleva a estar hoy con esta ley, en cómo se van construyendo estas cosas.

Sí, nosotros construimos mucho poder popular. Eso es importante, porque se nombra mucho pero ¿qué es construir poder popular? ¿Es conducir? No, es justamente esto, esta formación. Juan [Grabois] es un compañero tan llano a la hora de explicar, a la hora de dejarte carburando. ¿Qué es poder popular? Es darle poder a los compañeros que no tienen. Yo ya lo tengo al poder, yo ya me elegí como trabajadora de la economía popular, yo ahora ya sé cómo defiendo mis derechos. ¿Cómo hacemos para que sea el compañero el que tome esa herramienta? No que sea conducido por Jackie. Construimos mucho poder popular, por eso respetamos nuestros tiempos, también. Que nos trae grandes debates… Antes de la pandemia, el último gran conflicto que tuvimos fue San Pedro, donde me cagaron a palos, donde me llevaron presa, un despelote se armó… Justamente los compañeros pidieron que acompañara de la FACCYR. Y fui a hacer eso, a acompañar. No fui a tomar la voz de mis compañeros y compañeras. Fui a bancar la demanda de lo que ellos viven, de lo que ellos acordaron y de lo que ellos están proponiendo. No es ponerte por encima. Hay algo que tenemos claro los referentes del MTE. La única posibilidad que no tuve en este mundo fue fundar el MTE. Al MTE lo elegí yo. Yo soy parte del MTE dos años después de fundación. Pero es mío el MTE y sus consignas y valores, de ahí parto. Entonces concebirme en un colectivo es lo que va primero. Si hay que construir poder popular y la Jackie tiene que acompañar, hacer volantes para que el compañero esté sentado en el Municipio, y es eso. Ahora, que cuesta mucho que los compañeros desanden la palabra que yo siempre digo: nosotros no tenemos necesidades, tenemos derechos incumplidos. Entonces entre el plan y que me asistan, la cultura del laburo… Ahí es mi meta, es mi elección en la vida. Muchas veces soy más visible que los compañeros pero si yo tengo que elegir, elijo territorio, porque ahí es donde soy literalmente feliz. Ahora, estoy al servicio (esta palabra que tan poco se usa), yo estoy al servicio de lo que demanda mi patria cartonera. Y esto que demanda mi patria cartonera no lo resolvemos tres o cuatro. Nosotros construimos poder popular con muchas asambleas. Acabo de tener una asamblea acá con los compañeros. Porque yo de los compañeros ya tengo el respeto, tengo el cariño, hace 14 años que construyo con ellos y si la Jackie dice va para… No, no. ¿Dónde está el respeto y esa profundidad en el sentido de pertenencia del trabajador y trabajadora de la economía popular?

Claro, que sean ellos quienes construyen sus pasos y cambios y no bajando línea como sucede en muchos sindicatos hoy día.

Claro, el día de mañana con el gringo Castro vamos a empezar a discutir paritarias, no bono. En la Ciudad de Buenos Aires hemos podido ganar paritarias y ahora el mundo cartonero va a cobrar su aguinaldo. Todo ese bagaje de experiencia lo ponemos al servicio del sector. También nos toca ser una organización, una Federación que siempre es la que tiene que proponer. No pesa eso, al contrario. Volvemos a lo mismo: si estás al servicio, no te tiene por qué pesar. Y después construimos en libertad que los referentes que tenemos, que ahora están apareciendo, Matías, Leo, bueno, María que es directora nacional, tiene que ver con eso. Con proponerle a los compañeros que se animan o no se animan, lo tienen que elegir. Porque si lo elegís te vas a poner al servicio de la patria cartonera. Ahí no hay otro parámetro.

Última pregunta, respecto de cuán necesario es empezar a introducir o a discutir la igualdad con los sindicatos y si esta experiencia que nos estás contando se puede empezar a aplicar en los diferentes gremios…

Debería… Por ejemplo, una de las cosas piolas que hicimos antes de la pandemia, justamente cuando muchos de nosotros y nosotras habíamos entendido que nuestro límite era Macri. Dentro del sistema de reciclado con inclusión social, cuando pude proponer lo de Promotora Ambiental, cobrábamos como cualquiera que esté dentro del sistema. ¿Es válido? Sí, porque buscábamos la igualdad dentro del cooperativismo. Creo que a partir de ahí es cuando me animé a acercarme al sindicalismo y pudimos lograr la Mesa Sindical de Mujeres. Porque dentro de la mesa sindical de mujeres hay sindicatos que tienen laburo social y que seguían llamando a sus compañeras “desocupadas”. Entonces en esta igualdad de identidad, hay algo que nos aproxima y nos ordena que es el trabajo. Ahora, depende el sindicato cómo defiende el trabajo… Yo no fui con los tapones de punta porque fui a construir, pero construyo con la verdad. Los sindicatos han perdido derechos laborales en Argentina. Y nosotros nos hemos organizado, y con una ley arrebatamos el Salario Social Complementario y vamos para el reconocimiento con esta ley que puede dar el salto grande de mi sector, en blanquear el sistema de reciclado con inclusión social y que mis compañeros, por el recupero de ese material, sea la venta colectiva pero también el pago del servicio. Y eso no tiene que ver con desigualarnos, que porque “no tenemos estudio” no podemos ganar 50 lucas en la República Argentina. ¿Por qué no? Si se ha perdido el trabajo. Yo conozco el trabajo formal, en negro, precarizado… son pérdidas de trabajo eso. De derechos laborales. Con todo eso, desde la igualdad de la economía popular fuimos, si se quiere, a convidar cómo discutimos los derechos laborales. En la actualidad no solamente vamos a percibir ahora el aguinaldo. Hoy la Promotora Ambiental tiene rango, tiene categoría, tiene reconocimiento. Porque somos las primeras en generar el hábito y las primeras en presentar a nuestros compañeros, el vínculo con el vecino, de un sistema de reciclado con inclusión social. Porque en esta lucha de reconocimiento, para sostener el sistema lo primero que necesitábamos resguardar era la movilidad, la logística, los choferes (varones de nuevo). Yo construyo con mis compañeros y ese feminismo popular lo potencio con ellos también. Pero lo preestablecido en los gremios es que el varón es el que primero gana mejor. Después vino el operario, y después el resto, nosotras, mezcladas. Bueno, no, hoy tenemos categoría. Y esa categoría va para arriba, no para abajo. Ahí nos pudimos aggiornar muchísimo en el sindicalismo, que también da cuenta de la ganancia de derechos y donde nos empezamos a respetar porque el sindicalismo nos representaba a nosotras como trabajadoras informales y era incorrecto. Nosotras somos trabajadoras de la economía popular. Ahí igualamos piso cuando hicimos la movida de ANSES. Todo el mundo me preguntaba, me volvían loca: “para qué te arrimas”, “no te van a dar pelota”. Tranquilo… ¡Hoy nos toca a nosotras la jubilación! Ayer tuve un zoom con Juan y con Raverta. Hoy nos toca la jubilación, pero eso también lo pudimos lograr con el sindicalismo, con la Mesa Sindical de Mujeres. Ahora tenemos que desandar a los compañeros. Así como yo desando a Sergio Sánchez, las compañeras tenemos que ir a desandar un poquito más. Porque si no es ilógico que en la CGT haya una sola compañera hace 20 mil años eternos ocupando un lugar ¿Dónde está el feminismo? Eso es lo que yo no quiero construir con mis compañeras. Yo siempre le digo: Acá no hay competencia, no es que vos tenés que venir por mi lugar. Tu lugar te está esperando.

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