Visuales

Cinematique Abasto | Inventar un tiempo propio

La propuesta de Juan Coulasso y Francisco Castro Pizzo que cruza teatro, música y cine interpela al público y el territorio sobre nuestra percepción del tiempo. Una obra construida desde lo colectivo que abre una dimensión perspicaz sobre aquello que nos hermana.


Por Marvel Aguilera. Fotos F. A.

¿Se puede aprehender el tiempo? Es probable que nos hayamos hecho esta pregunta muchas veces. En cada situación que disfrutábamos, en cada oportunidad que pensábamos irrepetible. Porque hay una necesidad interna de que nuestras experiencias se sostengan en el presente, de que pervivan antes de sellarse en las huellas de un implacable recuerdo.

Leibniz decía que el tiempo era relativo, que todo lo referido a lo temporal estaba estrechamente vinculado a las relaciones. No puede existir un tiempo abstraído de lo que somos. El tiempo fluye por las cosas que hacemos. Está en las charlas con amigos, en la escucha de una nueva canción, en una caminata bajo la lluvia hasta llegar a nuestra casa.

Puede que esa intención sea el punto de partida de Cinematique Abasto, la obra dirigida por Francisco Castro Pizzo y Juan Coulasso. Una perfomance ecléctica que pone en perspectiva la concepción del tiempo a través de lo colectivo.

Porque el hecho social es la forma que tenemos de concebir nuestra existencia en el mundo. Lo que hemos sido, somos y seremos a partir de un otro.

“Tres interpretaciones sumergidas entre canciones, interrogantes y prestancia escénica, que no temen entregar el hecho subjetivo en pos de una construcción más amplia”.


Tres mujeres exploran a través de su canto la vereda de la calle Gallo. Ellas están adentro del Roseti. Tejen un hilo entre el escenario, el público y el afuera. Verbalizan lo que miran, le impregnan melodías a las percepciones de una realidad cotidiana, pero que ellas consideran única e irrepetible. Es que cada presentación implica un contexto disímil: la humedad del clima, los rostros que circulan por la vereda, el ruido que rebota del ir y venir de los autos.

Dana Crosa, Micaela Tapia y Denisse Van Der Ploeg llevan adelante una puesta que crea a partir de lo que circunda, que encuentra la magnitud en los detalles y abre el camino lúdico de un teatro que interpela al territorio.

Tres interpretaciones sumergidas entre canciones, interrogantes y prestancia escénica, que no temen entregar el hecho subjetivo en pos de una construcción más amplia, donde el espectador asume el rol preponderante del ida y vuelta. Vestidas de un rojo que destaca entre la tarde otoñal, guían la obra hacia un híbrido de tintes fantásticos, cortazariano, donde la alegría entristecida de la nostalgia rezuma entre cada acto.

Ya en el interior del espacio Roseti, entreverados todxs en una intimidad de fogón, una hendija donde somos un público invisible ante el intercambio reflexivo y sensorial de las actrices, la obra se condensa hacia un tono más pausado. Un corte en donde los recuerdos afloran, y lás imágenes proyectadas de ellas en la pared nos hacen pensar en la fragilidad de la existencia. ¿Hay acaso una frontera entre la imaginación y lo real? ¿O todo es, sin más, parte de un mismo juego mental al que somos arrojados?

El último tramo de la obra nos lleva detrás de Delfina Oyuela y su guitarra. Una suerte de peregrinación por las calles del Abasto, donde el sonido de las cuerdas nos marca el camino, quizás a un nuevo encuentro. Delfina deja su sentimiento en una canción que parece no terminarse, que vive y renace a cada momento, como si fuera una analogía del tiempo circular en el que estamos inmersos.

Cinematique abasto es una pieza que hace mella en los encuentros, en las historias cruzadas que conforman el rompecabezas de nuestra vida. Una obra que ya desde su conformación marca una postura sobre la relevancia de lo colectivo a la hora de pensar un hecho artístico.

En una era en donde las tramas se automatizan para lograr un funcionamiento estándar, esta obra desplegada a partir un texto polifónico canaliza esa vibra tan importante que el teatro requiere para mantenerse vivo. Ese borde entre el riesgo y el esquema, entre la razón y el ejercicio imaginativo, entre el sueño y la vigilia.

 FICHA TÉCNICA:

Performance: Dana Crosa, Delfina Oyuela, Micaela Tapia y Denisse Van der Ploeg.
Canciones y composición musical: Dana Crosa, Milva Leonardi, Delfina Oyuela, Micaela Tapia, Denisse Van der Ploeg, Francisco Castro Pizzo y Juan Coulasso.
Arreglos, piano y guitarra en vivo: Delfina Oyuela
Cámara en vivo: Francisco Castro Pizzo.
Asesoramiento de vestuario: Uriel Cistaro
Producción General: Francisco Castro Pizzo y Juan Coulasso.
Producción ejecutiva: Gonzalo Bao, Nadia Gómez y Delfina Oyuela.
Gestión de subsidios: Micaela Zaninovich.
Operación de sonido: Felix Land
Asistencia de dirección: Gonzalo Bao, Nadia Gómez y Delfina Oyuela.
Fotografía: Francisco Castro Pizzo
Prensa: Marisol Cambre
Dramaturgia: Francisco Castro Pizzo, Juan Coulasso, Dana Crosa, Milva Leonardi, Delfina Oyuela, Micaela Tapia y Gonzalo Bao.
Dirección: Francisco Castro Pizzo y Juan Coulasso.

Related posts
Visuales

El David Marrón | Romper los mandatos estéticos

El Pregonero

Víctimas del vaciamiento

Vértices

Víctor Hugo Morales: “Hay una batalla fuerte en lo cultural que tenemos que dar permanentemente”

Vértices

Fernando Noy: “La poesía no es un título, es una condición de la que no te podés evadir”

Seguinos en las redes @rudalarevista Revista ruda