Literaturas

Una sociedad sin angustia sería un lugar muy peligroso en el que vivir

La filósofa y socióloga eslovena Renata Salecl aterrizó en Argentina con su ensayo Angustia, publicado por Ediciones Godot, que aporta una nueva mirada sobre la problemática.


Por Mercurio Sosa.

“Los medios populares bombardean a todos con la exigencia del disfrute y muchas veces aconsejan sobre la forma en la que se puede conseguir un exceso de jouissance1
Renata Salecl

Mi primera aproximación con la angustia fue desconcertante. Si entendemos a la jouissance como el acercamiento a lo sublime, el placer en el dolor, la primera sensación que vuelve a mi mente es el recuerdo de las manos frías. Acababa de morir mi abuela materna, había estado sufriendo de osteoporosis en una camilla de hospital durante dos años. Un día incluso le había confesado a mi madre que pensaba que Dios se había olvidado de ella. Los huesos se quebraban y atravesaban la piel, que en ese momento era como el papel. Hasta que finalmente, un día sonó el teléfono, mi madre atendió y se puso a llorar. Por ese entonces yo vivía en el departamento de mi abuela; me dieron un día en el trabajo para ir al funeral. Había tardado diez años en llorar la muerte de mi abuelo y no quería que me sucediera lo mismo.

Dos días más tarde, en el trabajo, me levanté de la silla con las manos frías. Miré a mi jefa como pude, con el rostro pálido y los labios blancos. Sentí mi brazo izquierdo desvanecerse, me acosté y lloré hasta que se me irritó la cara.

Luego de eso todo cambió; empecé a sentir miedo por cosas ilógicas, a hacerme estudios neurológicos, análisis del corazón, de sangre. Todo estaba en mi cabeza. Una vez que entendí esto empezó mi “danza” con el sistema: las recetas, las dosis, las miradas. Los turnos en horarios imposibles. Hoy he aprendido a convivir con la ansiedad y a manejarla a veces de mejor manera, otras de peor. El otro día fui a ver Érase una vez en Hollywood: cuando salí la noche era hermosa, sentí un nudo en el estómago, al rato mi respiración se tornó pesada y mi vista nublada. Cuando llegué a casa me acosté en el sillón y lloré cinco minutos; fue como sacarme un peso de encima. Soy feliz en mi vida, y tengo más de lo que siempre soñé, pero a veces se genera esa bola en mi interior que de alguna forma tiene que salir.

Renata Salecl en la Feria de Editores 2019 – Gentileza Ediciones Godot

Hay un postulado muy interesante que dice que la fantasía es un mecanismo de defensa de la realidad. Por ejemplo, en el universo interno de los soldados, tiene que ver con el tipo de entrenamiento que tuvieron, un escenario donde sus jefes les hablaron siempre de sus bondades, esa fantasía del héroe que guarda tanta similitud con los videojuegos. ¿Pero qué pasa cuando el soldado entiende que no es el bueno ni el héroe y que el enemigo es tan humano como él? ¿Qué pasa cuando los muertos no se reinician, y la misión es oscura y ambigua? Los gobiernos siempre deben buscar al villano afuera; en Estados Unidos es el terrorismo, un enemigo sin rostro que puede aparecer en cualquier lugar. En Argentina, en el último tiempo, el discurso gubernamental apunta al temor de convertirnos en Venezuela. El enemigo siempre es externo y desconocido. En Angustia (Ediciones Godot) de Renata Salecl hay una búsqueda exigua por rastrear los síntomas de la afección en la sociedad posindustrial: en el mercado, en los gobiernos y en las propias personas de forma individual, tomando como punto de partida la teoría psicoanalítica de Freud y Lacan.

“La estrategia de marketing de la economía de redes genera mucha angustia, ‘no por fracasar en ser otra persona sino por la incapacidad de ser uno mismo.’ ”


Si pensamos en el capitalismo actual, ésta es la primera generación que puede vivir dos vidas a la vez, la real y la virtual. El idilio del mundo de las redes, lleno de retoques, poses, el lugar donde decidimos qué recorte mostramos, cuál es nuestro mejor ángulo. “La suposición es que, en la nueva era, los sujetos van a comprar su propia existencia en segmentos comerciales.” El algoritmo que nos educa y nos enseña a desear ad infinitum. Y con un nuevo scroll, una nueva sensación de vacío; la ansiedad de querer algo y que esté a un dedo de distancia. Salecl dice que la estrategia de marketing de la economía de redes genera mucha angustia “no por fracasar en ser otra persona sino por la incapacidad de ser uno mismo.”

Respecto a las relaciones interpersonales, y en particular con el amor, Salecl toma tres obras como ejemplo: Love Letters de William Dieterle, Cyrano de Bergerac de Edmond Rostand y La ley del deseo de Pedro Almodóvar. En la primera aborda el deseo histérico. Allí el sujeto se pregunta quién es él o ella para el otro. La conclusión es que llegar a esa posición implica sólo crear un escenario de fantasía alrededor del objeto sublime que él o ella perciben en posesión de ese otro. En el caso de Cyrano, es el deseo obsesivo: “El obsesivo tiene miedo de acercarse demasiado al objeto de deseo y que el objeto lo devore y lo haga desaparecer; para protegerse de ese objeto que le produce angustia crea todo tipo de reglas, prohibiciones y obstáculos, que se convierten en el pilar de su vida amorosa.” Finalmente, en La ley del deseo, habla de la trampa del perverso y expone que “mientras el neurótico tiene preguntas constantes con respecto a su deseo, al contrario, el perverso tiene una respuesta: ya descubrió la satisfacción y no tiene dudas sobre lo que quieren él y el otro.” Salecl entiende que la sociedad de hoy está intentando aliviar la angustia esencial que forma parte del amor, motivo por el cual el sujeto se cierra cada vez más, llevándolo a optar por las relaciones cibernéticas.

Renata Salecl en la Feria de Editores 2019 – Gentileza Ediciones Godot

Uno de los capítulos más importantes es el de la maternidad, donde la angustia de percibirse únicamente como madre, y no como ser sensual, sumada a la presión de ser la “mejor” y tener el futuro de los niños sobre los hombros, llevan a algunas de ellas a la psicosis. En esa línea, cita dos casos particulares de madres que mataron a sus propios hijos, por la angustia de autopercibirse únicamente como tales. Pero más allá de ese enfoque, el tópico principal de la obra gira en torno a dos interrogantes: ¿Quién soy yo? y ¿Quién soy yo para el otro? Entendiendo al otro como ese “Gran Otro” que significa el resto de la sociedad, y la necesidad de destacarse ante él. Para ello toma el caso de Binjamin Wilkomirski, un autor que ganó notoriedad con su libro Fragmentos, donde decía ser sobreviviente de un campo de concentración. El autor había descrito el horror en primera persona: la muerte de su propio padre, la adopción de una familia cuando terminó la guerra y fue liberado; pero era todo mentira. La presión de dejar un legado en una sociedad tan grande, donde una persona se siente efímera, llevó a Binjamin Wilkomirski a reinventarse y a creerse su propia fantasía.

“La angustia es parte de la humanidad, y cualquier fármaco que quiera morigerarla sólo nos acercará más al comportamiento de una máquina.”


¿Cuál es el remedio para la angustia? Salecl destaca la tiranía de las empresas farmacéuticas que utilizan las tragedias y catástrofes para capitalizarse; drogas que nos mantienen en la fantasía y nos alejan de la realidad. “La fantasía a través de la cual estructuramos nuestra percepción de nosotros mismos y el mundo a nuestro alrededor, ofrece un guión en el que el deseo queda mediado”. Uno de los casos más conocidos es el de la droga Paxil, un ansiolítico para depresión severa que cambió su comunicación a partir del 11 de septiembre con un comercial que hacía alusión a ponerle un velo de fantasía al mundo. A riesgo de síntesis, cuando las conductas nos adormecen, se abre un campo propicio para las amenazas, externas e internas, pero la realidad es que el ser humano vive con la sensación de angustia. Salecl recalca eso. La angustia es parte de la humanidad, y cualquier fármaco que quiera morigerarla sólo nos acercará más al comportamiento de una máquina.

Luego de haber leído el libro, y habiendo entendido por qué se manifiestan los síntomas de forma lógica y cuáles son los temas a tratar, no puedo dejar de pensar que, aunque el estudio de la autora es preciso e irrefutable, me sigue siendo muy difícil activar los mecanismos aprendidos para frenar los ataques de angustia. Así que: Sí sufrís de ansiedad generalizada, si la angustia te domina y no la podés controlar, pedí ayuda, hablá sobre eso con tus seres queridos, con un profesional, aislarte sólo va a empeorar la situación. Hay situaciones desde las que no se puede salir solo.


1 El diccionario lacaniano no traduce el término francés jouissance como “goce” ya que esa palabra no describe correctamente el placer unido al dolor.


Renata Salecl
Angustia. Una sociedad sin angustia sería un lugar muy peligroso en el que vivir.
Ediciones Godot

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