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Voicot: “Se olvidó que la pandemia vino como consecuencia de la forma en que habitamos el mundo”

La destrucción del medio ambiente vivida en el país en el último año me llevó a acercarme a Voicot, una organización antiespecista con base en Capital Federal. En esta entrevista hablamos con Malena Blanco, cofundadora de la organización.


Por Mercurio Sosa. Fotos Dante Fernández

Hace cinco años empecé con dolores corporales, estomacales. Me costaba dormir. Probé con distintos médicos, llevé una vida activa, pero no podía salir de esa situación. Cuando cambié mi alimentación todo empezó a mejorar considerablemente. Debo reconocer que mi transición al veganismo no empezó por amor a los animales, sino por un tema de salud. Pero para poder alimentarme tuve que entrar a un nuevo mundo. Las redes sociales suelen mostrarnos solamente contenido de gente afín. Entonces, con el simple hecho de cambiar mi dieta, un universo entero de contenido oculto por el algoritmo fue desbloqueado.

Con el tiempo, y luego de varios libros, como Mal Comidos de Soledad Barruti, y documentales como Cambio Radical y Cowspiracy, llegué a la conclusión de que había sufrido de disonancia cognitiva: nunca había unido los puntos que me habían llevado desde una vaca pastando en un comercial de Milka hasta un bife con papas fritas en mi plato. Investigar los procesos de producción del sistema capitalista es una tarea sumamente dolorosa. Cuando ese contenido es liberado, vemos el salvajismo que intentamos esconder con falsas leyes y falsa moral. Con falsas reglas de etiqueta, y falso comportamiento para ser funcionales a una sociedad que es como el iceberg de Titanic: vemos el pedazo de hielo flotando a lo lejos, nos molesta pero creemos tener tiempo de esquivarlo. Sin embargo, la capa de destrucción que nos espera bajo el agua, a centímetros de distancia, no nos da tiempo a reaccionar y, mientras nos hundimos en las gélidas aguas del conocimiento, vemos a la orquesta tocando, lentamente absorbida por la oscuridad, y soñamos con haber estado preparados, con haber elegido mejor.

La destrucción del medio ambiente vivida en el país en el último año me llevó a acercarme a Voicot, una organización antiespecista con base en Capital Federal. En esta entrevista hablamos con Malena Blanco, cofundadora de la organización.


¿Por qué creés que tantas personas empezaron la transición al veganismo en el último tiempo?

Me parece que las redes sociales y la información está al alcance de la mano, entonces en este proceso de conocerla y de tenerla tan sencilla, un montón de personas se empezaron a cuestionar qué es lo que nos alimenta. Porque de alguna manera lo que comemos es lo que nos construyó, es lo que nos enseñaron a comer: Lo que nos dijeron mamá, papá, la escuela, los amigos, la cultura, el sistema. Nosotros somos de acuerdo al lugar en el que nacimos y de acuerdo al sistema en que crecimos. Es muy importante entender que si nos preguntamos si esto que somos es lo que quisimos ser, muy posiblemente la mayoría de las cosas que nos construyen, diría yo, no nos pertenecen. Las redes sociales y este acceso a la información hace que las personas conozcan de dónde viene lo que comen, cómo se produce lo que visten, conozcan de los agrotóxicos, de los mataderos, de las fumigaciones, de la soja, del sistema de publicidad y el engaño. Porque la realidad es que todos somos parte de un sistema, y todos estamos engañados en él. El engaño se sostiene con la publicidad, con la escuela, con las carreras, con las instituciones, los Estados, los gobiernos. Todos son cómplices: nos mienten para que sigamos siendo partícipes de este sistema. Entonces yo creo que la gente empezó a despertar, a hacer el click a partir del acceso a la información.

¿Creés que la pandemia aceleró esa transición?

Creo que hay personas que están mas cerca de verlo, que se empezaron a cuestionar, a investigar, a leer medios alternativos. Que empezaron a descreer de los medios hegemónicos de comunicación, y para esas personas sí, pero por otro lado para muchas otras personas no fue así. La pandemia también fue manejada a nivel mundial con muy poca honestidad: se olvidó de dónde vino, que vino de un mercado húmedo donde matan a los animales ahí. Se olvidó que vino por la forma en la que habitamos el mundo, como consecuencia de eso. Se olvidó que vino por las granjas industriales de cerdos, que generan este tipo de pandemias; por la caza de animales de la naturaleza, por la pérdida de sus hábitats, que hacen muy posibles este tipo de virus y bacterias que se desarrollan en estos lugares por la tala indiscriminada. Porque hay un desequilibrio en la naturaleza y gracias a esto se pierde la biodiversidad, que es sinónimo de la vida. Es un poco nuestra guarda. Destruyendo la biodiversidad y la trama de la vida hacemos que estas cosas pasen. En esta pandemia hay personas que lo vieron y otras que no. Y hablando de la pandemia creo que somos parte de un experimento donde los sanos estamos encerrados. Hay premios Nobel de medicina diciendo que hay que hacer todo lo contrario y no se les está dando espacio a ese tipo de voces. Estoy muy en desacuerdo con todo lo que está pasando; y también si uno no está en equilibrio y está roto y encerrado y está sin sol, sin aire puro, limpio, y está sin sus seres queridos, aislado, porque somos seres sociables… entonces una de nuestras características como especie nos está siendo reprimida, quitada. Sanos, encerrados; y también estamos siendo culpados, porque si estás sin el barbijo sos responsable de la muerte de, pareciera como si salieras a matar. No hay espacio para otras voces, otras voces son tildadas y señaladas de derecha y de terraplanistas. Es como toda una locura lo que está pasando. La pandemia ayudó a aquellos que buscaron esa ayuda, a los otros no.

“Es completamente absurdo que en el 2020 estemos comiendo animales, que tienen sistema nervioso central, que sienten como nosotres, que somos animales. Y que estemos comiendo animales sin necesitarlo. No necesitamos comer animales para vivir, comer animales está relacionado con las principales enfermedades”.


¿Por qué creés que la comunidad científica, sobre todo la del ámbito de la nutrición, no se pone de acuerdo en su comunicación institucional y oficial acerca de la ingesta de carne animal?

Porque las instituciones son parte del sistema de opresión que hace que sigamos creyendo lo mismo que creemos hace un montón. Les humanes tenemos la particularidad de creer en lo que nos dicen: “creemos en lo que no vemos y negamos lo que no queremos ver” decimos desde Voicot. Nos construimos sobre eso y buscamos coherencia; entonces nos construimos desde la idea de que tenemos que comer carne para vivir, y vivimos en base a esa idea. Y cuando encontramos información de que eso no coincide con lo que creemos, en vez de cambiar nuestro punto de vista tendemos a justificarlo. Eso es psicología, no es algo que digo yo. Buscamos la coherencia falseando la información. Entonces creemos en instituciones; las instituciones se justifican diciendo que necesitamos comer animales por equis razón, porque la gente está súper aferrada a lo que cree. Quien lo quiere justificar, si no lo hace a través de la nutrición, lo hace a través de la veterinaria, que entran queriendo y amando a los animales, y salen sabiendo cómo producirlos. Nos enseñan a oprimir o a obedecer, no hay mucho más que eso. Por eso poca gente lo cuestiona, porque busca encontrarle la justificación: Es completamente absurdo que en el 2020 estemos comiendo animales, que tienen sistema nervioso central, que sienten como nosotres, que somos animales. Y que estemos comiendo animales sin necesitarlo. No necesitamos comer animales para vivir, comer animales está relacionado con las principales enfermedades, el consumo de animales y derivados. Es increíble que en el 2020 estemos produciendo animales de forma endogámica: son siempre las mismas especies que se reproducen, la que más engorda, la que más lana da, la que más leche da, y siempre, toda la explotación está determinada por nuestras necesidades, que no son reales, son nuestras falsas necesidades. Son falsas por todos estos actores de esta película de género terror que ejercemos sobre los demás animales.

¿Puede ser que esta situación se dé porque la mayoría de las instituciones son financiadas por la comunidad ganadera?

Yo no diría que son financiadas por la comunidad ganadera, sino por la comunidad alimentaria. Por estas multinacionales que tienen en su poder no sólo a los ganaderos, sino leches, quesos… Por eso te dicen “un yogurcito por día”, porque las sociedades de nutrición están siempre esponsoreadas por estas industrias. Hay una investigación, un meta análisis de 62 científicos que hicieron un estudio a partir de un montón de análisis distintos y cuentan cómo, muchas veces los resultados de estas investigaciones se ven tocados de acuerdo a quien esponsorea el análisis.

A partir de tus respuestas puedo inferir que el consumo de carne y las pandemias tienen mucho que ver. ¿Podrías ampliar esa relación?

Están completamente relacionados, es más, esta pandemia empieza por consumo de carne de animales exóticos, animales que son cazados en sus hábitats, o que son llevados a estos mercados, que yo llamo mercados mataderos, pero que se les dice húmedos. Están todas las tripas, sangre, pis, heces. Donde también hay animales vivos en jaulas. Esto pasó en China. Cuando los animales padecen estrés, hambre o miedo, bajan sus defensas, y como sabrás, todos los animales, nosotres también, convivimos con virus y bacterias. Entonces cuando los animales bajan sus defensas los virus saltan hacia otro animal. En este caso no se sabe si saltó de un animal a otro, y del otro al humane o directamente a nosotros. Es por eso: son especies que se juntan. Por ejemplo, una especie del desierto, con otra de la selva que nunca en la vida se juntarían, entonces al juntarlas en estos mercados se hace muy propicio que los virus vayan de uno a otro, estos virus son los que se llaman zoonóticos. Que son aquellos que se pueden transmitir desde los animales al humano. Entonces, el consumo de carne está relacionado de por sí. Si salimos de estos mercados de animales exóticos y pasamos a las granjas industriales, pasa lo mismo. En una granja de cerdos se encontró una cepa que se llama G4, y se da allí también porque los animales están inmunodeprimidos, en estado de encierro, por el estrés, por la locura. Imaginate el aburrimiento, el tedio. Pero imaginarlo de verdad, es demasiado. Y ellos están encerrados allí y hace que sea muy posible que el próximo virus que ataque a la humanidad venga de una granja de cerdos.

Hay un gran revuelo por la próxima instalación de megagranjas de cerdos en la Argentina ¿por qué quiere el gobierno de china instalar las granjas acá?

Hace un año y medio empezó en China lo que se llamó la gripe porcina africana, una gripe altamente contagiosa y mortal que ataca a los cerdos, y que mueren en situaciones horrorosas, con hemorragias internas y demás. Por esta gripe, a China esa carne no le sirve, por ende, mata a los animales infectados. Y a los que tenían la potencialidad de infectarse, como no tenían una forma industrial de matar a tantos animales en tan poco tiempo, hizo fosas y los enterró vivos; a otros los quemó vivos dentro de esas fosas también. Los analistas dicen que China perdió cinco años de producción de cerdos. China se pregunta dónde criar a esos cerdos para saciar a su mercado interno y acá aparece otro personaje en esta historia que se llama Hugo Sigman, que es un magnate argentino. Es el sexto magnate de Argentina, tiene mucho dinero, su rama es la industria farmacéutica, aunque tiene otras más: cine, madereras, pero su fuerte es la industria farmacéutica. Es dueño de Bioceres, de Biogénesis, Bagó, de Elea. Es quien fabrica la vacuna de Oxford en Argentina, es quien tiene el plan Remediar en Argentina, el único con la patente de la aftosa en el país. Este es este ser: con uno solo de esos negocios ya serías millonario, él tiene todos. Este hombre trabaja con China desde 1986, justamente con la vacuna de la aftosa, entre otros negocios, y es quien acercó la idea a las partes, siendo las partes Gendarmería argentina y el gobierno chino. La idea de que Argentina sea el lugar en donde China instale sus megagranjas, factorías que son como ciudades. Son muy grandes, son granjas que piensan tener 12500 cerdos por cada una de las ciudades, ciudades-mataderos, ciudades-granja-mataderos. Es el futuro más horroroso: justo en la época donde deberíamos alejarnos de estas prácticas, nos acercamos, profundizamos en este tipo de negociados, y nos gobiernan este tipo de personajes que siguen afianzando un sistema que es para unos pocos, con speech de que es para todos, de que importamos. Me parece muy perverso que se instalen estas megagranjas factorías por todo lo que implican para la salubridad de los argentinos, que estemos encerrados en las casas, con los barbijos y que instalen estas granjas factorías. De por sí, en la pandemia nunca dejaron de funcionar los mataderos, nunca dejaron de funcionar las semilleras y la exportación de granos, la exportación de carne. Los que más plata hacen y que están asociados con la Sociedad Rural, toda esta esta parte de la sociedad multimillonaria que tiene a todos los demás en la miseria, nunca dejó de funcionar, de trabajar. Y cuando hablamos de miseria, de pobreza, hablamos del que ya no tenía nada antes de la pandemia, y ahora tiene menos, así que ¿qué vamos a defender, las migajas de este sistema que ya demostró que no sirve? ¿Qué estamos defendiendo?

La idea es instalar las granjas y la gente que vive cerca va a tener que lidiar con el olor del orín, con la contaminación de las napas. La pregunta es ¿qué tiene que ver Hugo Sigman con todo esto? Justamente Hugo Sigman es un farmacéutico: si los animales son los principales consumidores de antibióticos a nivel mundial, va a tener muchísimos clientes en la Argentina. Bueno, es lo que él desea. Nosotros decimos que en noviembre ni nunca, que no se va a firmar el acuerdo. Pero bueno su idea sería traer más clientes acá para todos sus negociados. Es increíble cómo todos estos personajes (ponele Hugo Sigman quiere ser Bill Gates, ese es su sueño), cómo estos personajes nefastos, cómo una firma de ellos puede terminar con la salud de tantas personas. Estos lugares tienen contaminación sonora todo el tiempo, tienen unas turbinas que no paran de sonar, tienen contaminación del aire, el olor es terrible, el agua, como decía, contaminada con antibióticos y con todo el orín de los animales. No sabés lo que son esos lugares, el olor, con moscas todo el día, tenés que estar con ventilador en invierno. La miseria que creamos de seres tan hermosos… A veces yo pienso cómo de algo tan lindo podemos crear algo tan terrible, tan miserable, que tengamos esa capacidad, de crear de lo hermoso una pesadilla. Los cerdos son seres sociables, que tienen la sintiencia, el estado de conciencia de un niñe de tres años. Igual para mí eso es secundario, uno no respeta de acuerdo a la inteligencia del otre, uno respeta de acuerdo a la sintiencia. Si es sujeto de vida deberíamos darle el derecho a poder vivirla. Por eso le decimos NO a las granjas de cerdos.

“Me parece muy perverso que se instalen estas megagranjas factorías por todo lo que implican para la salubridad de los argentinos, que estemos encerrados en las casas, con los barbijos y que instalen estas granjas factorías”.


¿Cuál es el nexo entre la industria ganadera, los desmontes y la quema de humedales?

Están en completa relación. Una de las principales razones de las quemas es para darle espacio a la ganadería, es la expansión de la frontera agropecuaria. Ellos necesitan más espacio para criar más ganado, porque la cantidad de animales que se matan en el mundo está relacionada con la cantidad de granos que se cosechan. O sea que siempre quieren más. No es que se necesita más para que darle a quienes no tienen para comer. En el mundo se genera más comida de la que se consume y hay gente que se muere de hambre. El problema es el sistema, el sistema capitalista que tiene como objetivo siempre producir más. Aunque eso no se use. Todos los recursos de esa comida que se tira en un mundo donde hay mucha gente que se muere de hambre es tan absurdo. Está relacionado con el sistema de producción, buscan más espacio. Por algo no se quemaron campos de soja o de maíz, digamos que lo que se quema es el monte: el monte nativo, la selva, son los humedales, es el bosque. Esos son los terrenos que se queman, no los campos de soja ni de trigo… transgénico. Encima ahora van a traer trigo transgénico a la Argentina, vamos a ser el único país en tenerlo. Oh casualidad, que la mayor característica de este trigo es ser resistente a las sequías, justo en un país que va a padecer las mayores sequías en toda su historia, porque quemaron todo, un país que fue arrasado por el fuego, fuegos intencionales que están relacionados con esta situación. ¿Por qué se elige el maíz? ¿Por qué más soja? Porque los cerdos que quieren traer desde China, utilizando el lenguaje como intención, los cerdos que quieren traer desde China, van a ser alimentados con soja, entonces en vez de ser exportada, se la van a dar acá. El 80% de la soja que hoy se cultiva en Argentina está destinada a alimentar al ganado de China. Por lo cual, quienes estén en el negociado del maíz van a ganar mucho dinero. La problemática es que: quienes menos tienen, menos van a tener y quienes más tienen, más van a tener. Es un círculo de nunca acabar: por un lado destruyen todo porque hacen espacio para criar ganado, ya sea para plantar la soja que va a ser destinada a alimentarlas, para plantar el trigo o el maíz o simplemente para generar áreas de pastoreo donde criar vacas o zonas donde instalar las megagranjas. Para colmo, matan todo en épocas de primavera, cuando todo está naciendo, lo prenden fuego, lo queman. Por eso tenemos que destruir esos accionares a partir de posturas activas frente a estas masacres, hay mucho que hacer y muchas causas por las que luchar. En cuanto a los humedales, y el monte nativo, se le suma también que, cuando se quema, pierde esa potestad de ser monte nativo y puede ser usado para la industria inmobiliaria, aunque en menor caso, también pasa. Por eso es que nosotros pensamos que los ecologistas no deben comer carne, porque es ilógico. Porque comer carne es aceptar o estar de acuerdo con la industria que lo está quemando todo. Quiero comentar con respecto a los humedales que hay una Ley de Bosques que no está siendo aplicada. Por eso pedimos por la aplicación de la Ley de Bosques y por una ley de humedales, que no tenemos. Es una situación que debe resolverse ya.

¿Por qué necesitamos una ley de soberanía alimentaria? ¿Qué propone Voicot para la construcción de un proyecto alimentario sin explotación animal?

Yo propongo, más que una ley, trabajar para que se termine este sistema, nada que trate de encajar en este sistema va a ser justo. No podemos seguir habitando un mundo en el cual la acumulación, el tener dinero es el bien principal. Tenemos que cambiar nuestra forma de ver el mundo y a partir de ahí van a surgir todas las posibilidades de lugares hacia dónde ir. Para lograr la soberanía alimentaria tenemos que vivir en un mundo donde no exista la ganadería. Porque si dejamos de ver al mundo como lo vemos y comenzamos a construir vínculos de amorosidad para con nuestros amigos, para con nuestra familia, la naturaleza y todo lo demás, esa acción va a darnos respuestas, esa acción va a hacernos cambiar el rumbo. No puede existir comer animales, no puede existir comer seres sintientes, no puede existir la acumulación concentrada en un pequeño grupo de poder, no puede existir la represión a naciones indígenas, no puede ser que todavía sigamos vendiendo leche con todo lo que eso implica, inseminar o como diría yo, violar a una vaca para que genere la leche que genera para su ternero y después se lo sacamos. Tenemos que cambiar el mundo y creo que la respuesta de hacia dónde ir la encontramos entre todes. No la tengo yo, no la sé yo, pero creo que si nos paramos desde un lugar más justo y empezamos a habitar el mundo de otra manera, y retomamos los lazos perdidos con la tierra, con la naturaleza, con lo que nos construye, con esa trama de la vida que nos está siendo arrebatada. Si volvemos a reconstruirla y a generar esos lazos amorosos, me parece que vamos a encontrar esa respuesta. Pero sí creo que es con soberanía alimentaria, sin consumir animales ni derivados; sí creo que es feminista y anticapitalista.

Mientras hacíamos esta nota, la provincia de Chaco decidió, sin estar aprobado el proyecto, resolver unilateralmente que las granjas se van a instalar en esa provincia.

Lo que sucedió en Chaco es que, como las provincias son independientes, es la primera provincia que firma para que se instalen las megagranjas porcinas ahí. Se firmó por la instalación de tres granjas en el Chaco, que es de por sí, la provincia que más grano produce y la provincia donde más hambre hay. Así que bueno, imagínate, eso es lo que sucedió en el Chaco.

Para cerrar: para quienes quieran sumarse a Voicot, estamos en todas las redes sociales y están también los grupos de Difusión V que son aquellos que salen a pegar afiches, hacer pegatinas y que creo que es importante sumarse a alguna acción. Creo que como especie tenemos la obligación de tomar una postura activa frente a esta gran masacre de la cual estamos siendo parte. Estamos viendo el colapso del mundo, realmente estamos en un estado de crisis existencial, humanitaria, civilizatoria, y debemos hacer algo al respecto. Con más razón aquellos que tenemos techo y comida, que tenemos las necesidades básicas cubiertas y tenemos ese espacio como para hacer algo. Necesitamos tomar alguna bandera, me refiero a una bandera del corazón, no a una partidaria. Hay hambre en el mundo, hay mucha gente muriendo de hambre, niñes muriendo de hambre y hay animales siendo alimentados a mansalva para ser descuartizados y vendidos en partes. Hay mega multimillonarios que tiene trescientos ochenta mil yates y hay gente que no tiene para comer, hay talas por dinero, hay incendios, hay un desequilibrio ecológico generado por nuestra especie, entonces me parece que ante todo esto que está pasando hoy en el mundo que estamos habitando, que nuestra vida nos tocó en este tramo de la existencia, creo que debemos hacer algo. Ojalá que todes elijamos qué hacer y luchemos, por algo de esto.

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