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Testosterona | Cuerpos desnormalizados

El periodista y escritor Cristian Alarcón narra en primera persona los años de infancia en que fue sometido a inyecciones hormonales para “normalizar” su masculinidad, para desde allí desplegar una puesta performática que recorre los años de lucha, desobediencia y coraje en defensa su identidad.


Por Marvel Aguilera.

¿Cuál es la cartografía de nuestro cuerpo? ¿Hay un relato interior que al narrarse resignifica las experiencias que conforman a nuestra identidad? Sara Ahmed dice que las emociones contienen una dimensión narrativa. Cada cuerpo, cada trazo de nuestra figura, cada marca de nuestros gestos, incluye una carga simbólica. Un registro personal que puede determinar las formas de vincularnos afectivamente con un otro y, en mayor medida, con el mundo que nos rodea.

Pero qué ocurre cuando esas marcas corporales nos hablan de una identidad intervenida, una infancia domesticada por patrones “normalizadores” de la realidad. ¿Cómo se sostiene lo natural en un mundo que se regocija del artificio? ¿Hay en nuestras historias particulares un camino para pensarnos colectivamente desde las marcas y resquebrajaduras?

Testosterona, la obra dirigida por Lorena Vega y llevada adelante por Cristian Alarcón, nos propone un ejercicio de pensamiento a través de la autoconstrucción del propio periodista y escritor. Una puesta donde el biodrama se cruza con los mandatos opresores latentes en la historia, la ciencia y en nuestra cotidianidad social.

“El dolor, la reflexión y la liberación atraviesan las distintas etapas de una vida que, asimismo, es capaz de romper el marco individual para trascender en un espíritu colectivo mayor, uno que se agita en épocas de conquistas amenazadas”.


Cuando apenas tenía seis años, Cristian fue inyectado en repetidas oportunidades con testosterona para “borrar” los “desvíos” femeninos de su masculinidad. Esa historia, retrotraída por la memoria, abre la puerta de un relato en primera persona cargado de referencias simbólicas, desvelos ideológicos y recuerdos familiares que ponen en perspectiva las fragilidades de la condición humana a la hora de interpelarse y reflexionar sobre sí misma.

A partir de una frase materna que hace alusión al “fin del mundo”, la obra expone, en tiempos donde afloran los discursos de indiferencia y cinismo, un tejido colectivo por la memoria social que nos atraviesa. Una red que va engranando, por medio de la botánica, la literatura y la crónica periodística, todo un cuadro de sensibilidades, afectos y corajes imperecederos. De Alex Von Humboldt a Rodolfo Walsh, el recorrido personal de Alarcón nos marca un sendero de digresiones y márgenes conceptuales que, lejos de oficiar como escape, hacen a su propia identidad.

Periodismo, teatro, y baile. La puesta en escena de Testosterona juega con las posibilidades de lo visual y sonoro, plasmando una simbiosis entre lenguajes. Las palabras y los sonidos son parte central de una performance repartida entre Alarcón y el bailarín Tomás de Jesús, quien se mueve como una extensión física e intelectual del relato vertebral de la obra.

El dolor, la reflexión y la liberación atraviesan las distintas etapas de una vida que, asimismo, es capaz de romper el marco individual para trascender en un espíritu colectivo mayor, uno que se agita en épocas de conquistas amenazadas.

Lorena Vega y Cristian Alarcón construyen un texto capaz de combinar la introspección con la afrenta plena hacia un sistema normalizador. Los miedos, la discriminación, el imperativo moral y la violencia transitan un cuerpo físico, pero también uno social. Uno que puja, desea y lucha; uno indócil que pone en tela de juicio a los dueños de la falsa naturaleza.

Foto: María Arnoletto

Porque la historia de domesticaciones y condicionamientos excede el plano intrafamiliar para verse reflejada en un plan de exterminio geopolítico, en un planeta en crisis ambiental, e incluso en la demonización de quienes lucharon históricamente por el bien común. La versatilidad periodística de Alarcón se combina con la potencia de una dramaturgia que habla a través de los movimientos, de los silencios, de las oscuridades y los cambios de ritmo.

Testosterona es una obra sobre la poética humana que resiste a los embates del lenguaje monotemático que busca disciplinarnos. Una historia sobre las construcciones y los relatos que vamos configurando con nuestros cuerpos en acción, con nuestras identidades regeneradas, y con la memoria como horizonte del futuro venidero.

Ficha Técnica y Artística

Performers: Cristian Alarcón y Tomás de Jesús.
Dramaturgia: Cristian Alarcón y Lorena Vega.
Dirección de arte: Mariana Tirantte.
Iluminación: Ricardo Sica.
Diseño de movimiento y coreografía: Jazmín Titiunik.
Música original: Sebastián Schachtel.
Diseño audiovisual: José Jiménez.
Fotografía: Nora Lezano
Dirección: Lorena Vega.

Teatro Astros, Avenida Corrientes 746, CABA.
Funciones: Lunes a las 20:00 hs.

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