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Andrés “Gato” Martínez Cantó: “Lorca está más vivo que nunca en sus obras; ya le ganó a Franco, la historia y la dignidad”

El 18 de agosto se estrena en Canal Encuentro Mataron al poeta, cortometraje de video-arte inspirado en Federico García Lorca. Su director habló con Ruda acerca de la figura del poeta, del proceso creativo en sus películas y de los desafíos del audiovisual en Argentina.


Por Ruda. Foto Roberto Persano

La figura del poeta español Federico García Lorca es, sin dudas, una de las más relevantes de la literatura. No pierde vigencia y es emblema de lucha, de compromiso, con el arte y con la república. Con la influencia de su duende infinito, el cineasta Andrés Martínez Cantó, rodó Mataron al poeta, un corto de video-arte que se estrenará mañana en Canal Encuentro, en el aniversario número 85 de la detención del autor de Yerma por las fuerzas del franquismo. 

La pieza se emitirá a las 21, al finalizar la película Bailar la sangre (versión libre de Bodas de Sangre, de Lorca), también del mismo director, en co-dirección con Eloísa Tarruella. También mañana, Bailar la Sangre se subirá a las plataformas gratuitas Cont.Ar y CINE.AR

Ruda dialogó con el director sobre la huella lorquiana en su proceso creativo, los desafíos del cine documental en Argentina y otras cuestiones. “Es imperioso pensar y crear un mundo mejor, habitado por múltiples mundos”, destacó.

Revista ruda

¿Cómo nace el proyecto de Mataron al Poeta, desde la idea y el guión hasta el corto terminado que se verá el miércoles por Encuentro y otras señales?

Estaba con muchas ganas de hacer algo para sacudirme el efecto pandemia. El último rodaje previo en el que participé fue en noviembre del 2019. Me encontraba escribiendo el guión de un largometraje de docuficción, basado en Yerma (también de Lorca) y me topé con la fecha del ’85 aniversario del fusilamiento. En su brutalidad, el franquismo, mató al mejor de su generación y lo sepultó en una fosa anónima, sin que se encuentren sus restos al día de hoy. Sigue siendo un detenido desaparecido.

Creo que la efeméride traccionó la idea de hacer algo. Entonces encontré, releyendo el Romancero Gitano, tres poemas que me daban una idea de un posible umbral transicional, de la muerte como abandono de este plano, y las articulé. Me dan una sensación de ambigüedad por un lado, pero que permite la polisemia que representa la misma lectura de las artes.

Ahí, con el comienzo de parir un guión, convoqué a la gente con quien trabajo siempre, amigues y compañeres, de quienes me siento agradecido y orgulloso, y todes se coparon para laburar de onda, sin un mango. Sin elles este corto no se podría haber realizado. Y por último, contacté a les amigues de Canal Encuentro y se los ofrecí para el día 18 de agosto. Lo vieron, les gustó y lo programaron.

El film no tiene diálogos, pero sí un fuerte contenido poético, en palabras, música y movimiento. ¿Cómo llegaron a esa convergencia de lenguajes, donde también aparecen notables y necesarias simbologías?

Siempre me gusta trabajar con el espacio “liminal”, como dice Jorge Dubatti. Trato de jugar y hacer converger diferentes lenguajes. En éste jugué con lo experimental, la poesía de Lorca y el concepto del video danza. Es un cortometraje pulsión artística. De hecho, ni yo mismo sé qué representa la casa derruida que recorre Francisco Lumerman interpretando a Lorca: ¿Es España, es su obra, es Granada? ¿Es la caída de la República Española? Pongo una pista con la bandera que descuelga el intérprete.

¿Considerás que el asesinato de Lorca a manos del franquismo puede catalogarse de homófobo?

Dentro de todo lo que representaba Federico García Lorca, de su inmensidad de artista, creo que fue un factor de odio que se sumó su homosexualidad. Quizás fue de ensañamiento. Pero no hay que esconder el compromiso de Lorca con los ideales libertarios de la República. Es imposible de encasillarlo. Él mismo manifestó sentirse al mismo tiempo “católico, comunista, anarquista, libertario, tradicionalista y monárquico”. Decía ser “español integral” y estar íntimamente ligado en cuerpo y alma a su país, pero rechazaba las ideas nacionalistas abstractas de los que ciegamente “aman a su patria con una venda en los ojos”.

La corporización de su labor pedagógica con su búsqueda de las raíces gitanas con De la Falla y el Cantejondo, o el teatro de La Barraca que llevaba a cada pueblo; eso emancipaba a los pueblos. Su compromiso con la dirigencia del gobierno republicano electo era innegable. El mote de marica le servía a la falange para infantilizar al artista, para burlarlo. Pero creo que cuando en Yerma, la vieja le dice que “Nunca le ha gustado dios, que dios no existe”, eso es lo que más daño le hace a la gente que proclama “Viva Cristo, viva el rey; viva el orden y la ley”. Quizás sumó su elección sexual en el odio, pero a Lorca lo mataron por mucho más que eso.

“Es imposible encasillar a Lorca. Él mismo manifestó sentirse al mismo tiempo ‘católico, comunista, anarquista, libertario, tradicionalista y monárquico’. Decía ser ‘español integral’ y estar íntimamente ligado en cuerpo y alma a su país, pero rechazaba las ideas nacionalistas abstractas de los que ciegamente “aman a su patria con una venda en los ojos”.


Sus restos nunca se encontraron, pero no pudieron desaparecer a Federico. Revisitar este episodio hoy, ¿implica sostener desde el arte y desde todos los ámbitos la memoria, reponer al menos en un acto de justicia poética, los cuerpos que no están, que han arrancado las dictaduras? ¿O por qué o para qué se hace cine con estas temáticas?

Sin duda alguna. Lorca está más vivo que nunca en sus obras, en sus reposiciones. Él ya le ganó a Franco, la historia y la dignidad. La Fundación Lorca dejó de buscar sus restos, pero la reposición de sus obras en cada teatro, aunque fuese en el circuito teatral alternativo, en un barrio perdido de Buenos Aires, es traer el duende y el espíritu a la vida. El cuerpo de Lorca se materializa en el acto mismo del teatro: Cuerpos vivos presenciando interpretaciones de cuerpos vivos.

Sí, me gusta explorar el tema de las ausencias y de las injusticias, y de hecho creo que está en gran parte de mi filmografía (Los Índalos, La Parte por el Todo, Bailar la sangre). La detención-desaparición de una persona es el hecho más desalmado que encuentro en la condición humana. Las familias siempre esperan que aparezca el desaparecido.

Filmaste El Almafuerte en un instituto de menores, también fuiste uno de los directores del Festival de Cine de Temática de Encierro y Derechos Humanos LA JAULA, entre 2007 y 2012, cuyo jurado fue compuesto por personas privadas de su libertad, bajo ley penal. ¿Qué aprendizajes te dejaron esas experiencias?

Codirigí la película y el festival con Santiago Nacif Cabrera y Roberto Persano, compañeros, socios y hermanos a quienes conozco desde hace más de 25 años. Con ellos y gracias a ellos también, aprendí que la opción es siempre por los vulnerables, que amar es necesario y sanador, y que los fuertes aman y quieren cambiar el mundo. Estas experiencias nos atravesaron, y uno nunca sale indemne. Es imperioso pensar y crear un mundo mejor, habitado por múltiples mundos.

En Los indalos emerge también la huella de las luchas en la España Republicana; en Nicaragua… El Sueño de una Generación, las revoluciones cubana y sandinista. ¿Qué te lleva a poner el foco en esos procesos, a revisar o repensar la historia?

Me lleva mucho a pensar en la dignidad de los procesos revolucionarios. Como diría Aurora Sánchez Nadal, en la revolución está lo mejor de los pueblos. Son procesos de una humanidad muy joven. Búsquedas de emancipación, donde el poderoso caballero don dinero o el señor Matanza no tienen cabida. Las revoluciones se desencadenan, pero quizás todavía no hayan nacido quienes revolucionen definitivamente a la humanidad.

Mataron al poeta

En este sentido, ¿los caminos o las herramientas populares hacia la libertad constituyen una constante, una “obsesión” en tu labor creativa?

Siempre pensamos que hacemos documentales para contar historias, y que contando historias se puede cambiar, en parte, al mundo. El camino del pueblo es el camino que se tiene que recorrer. Trato e intento hacerlo cada día. Ojala que día a día tenga más sabiduría y determinación para eso.

¿Te sentís emparentado con los directores del llamado Nuevo Cine Latinoamericano, de Solanas, de Birri, de Pereira Dos Santos o Gutiérrez Alea?

Son popes y me encantaría tener algo de ellos, pero estoy muy lejos de su talento, obra y su generosidad. Sí te puedo decir, sobre todo un día como hoy, que abandonó el plano físico Coco Blaustein, que dos de sus películas, Cazadores de Utopía y Botín de Guerra, fueron centrales en mi opción por el documental. Se lo va a extrañar muchísimo.

¿Cuáles son los hallazgos y los desafíos en el ámbito de los documentales argentinos hoy?

El lenguaje documental es el más dinámico dentro de lo audiovisual. Hubo desidia y un abandono muy grande por parte de la gestión actual del INCAA, de Luis Puenzo. Fue una gran desilusión. Eso permitió, aún en contexto de pandemia donde el consumo del audiovisual fue récord, una colonización por parte de las potencias audiovisuales extranjeras a través de sus relatos audiovisuales, todo por las plataformas de streaming. Creo que esta gestión se perdió una gran chance y que costará mucho retomar la senda de la producción, difusión y emisión, no solo del documental, sino del audiovisual argentino. Es posible revertirlo, pero con decisión y gestión política.


ESTRENO NACIONAL EN CANAL ENCUENTRO
MIÉRCOLES 18 DE AGOSTO
20.30 hs. Bailar la Sangre (Martínez Cantó / Tarruella – 2019)
21.40 hs. Mataron al Poeta ESTRENO (Martínez Cantó – 2021)

FICHA TÉCNICAMATARON AL POETA

Género: Video Arte – Video Danza. Duración: 7 minutos.  

Poemas de FEDERICO GARCÍA LORCA: “CASIDA DEL LLANTO”, “POEMA DE LA SIGURIYA GITANA: LA GUITARRA”, “ROMANCE DE LA LUNA, LUNA”

Francisco Lumerman como Federico García Lorca. Mariela Moreno Pazos como ELLA
Recitado, composición musical y canto: María de los Ángeles “Chiqui” Ledesma.

Producido por PAIMUN CINE / SIGIL – Comunicación y Sociedad
Guión y dirección: Gato Martínez Cantó
Dirección de Fotografía y Cámara: Emiliano Penelas
Cámara: Roberto Persano
Gaffer y Asistencia de Cámara: Dario Longobucco
Vestuario y maquillaje: Mariana Pierantoni
Coreografía: Mariela Moreno Pazos
Montaje: Pablo Gonzalo Pérez
Dirección de Sonido: Lucho Corti
Animación apertura y placas finales: Maxi Bearzi
Corrección Color: Patricia Batlle
Difusión: Garbo Prensa

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