Música

Melodía y Drama | Sensibilidad pop de aroma romántico y guitarrazos

El segundo disco de Los Siberianos, Melodía y Drama, vio la luz a mediados de noviembre y se presentó con una serie de conciertos en Buenos Aires.


Por Leandro Fuentes.

Los Siberianos es una joven banda de música conformada en Buenos Aires (y con orígenes en Santa Rosa, La Pampa), que con un puñado de canciones lograron abrirse camino en la nueva escena del rock argentino. Ellos son: Tomas Cortina (guitarra acústica y voz), Joaquín González (guitarra eléctrica y voz), Ramiro Achiary (guitarra eléctrica), Julián Pico (bajo y coros) y Roberto Figueroa (batería), un grupo de amigos que lanzaron nuevo disco de larga duración y su segundo trabajo discográfico.

Los que habitamos el under sabíamos que Los Siber estaban trabajando en un nuevo disco. No obstante, el pasado 19 de noviembre bajo los efectos de una Blood Moon (el eclipse lunar más largo de todo el siglo) y tras un par de adelantos, la banda publicó sorpresivamente su nuevo LP Melodía y Drama en todas las plataformas digitales. Toda una victoria en el anverso de la batalla cultural.

Recordemos el contexto: Luego de un tiempo carcelario a causa de la pandemia Covid-19, sin más alternativa que la autogestión, sucedieron una seguidilla de recitales vía streaming que satisficieron por momentos a una marea de jóvenes con ansias de ocupar las calles y los escenarios, mientras nuestro joven conjunto Los Siberianos, se dedicaron a grabar. Atrincherados en el estudio, buscando una salida musical ante el caos mundial: El resultado final fue un nuevo material discográfico; el proceso histórico lo detallamos a continuación.

“Lo que nos hace una banda, además de las canciones, es que somos amigos”


Estamos ante una de las bandas que mejor rescata el cancionero rioplatense. Su estilo, sus presentaciones en vivo, y las letras de sus canciones los convierten en una revelación, a pesar de no contar con mucha difusión en los medios masivos. La armonía y composiciones del conjunto resultan un hallazgo saludable en medio de una tendencia sonora que gira alrededor de ritmos frívolos, en tiempos donde todo es plástico reinante, nuevas estrellitas del pop asaltan escenarios, y lamen la alfombra en la sala de espera; la cultura está en terapia intensiva. En el algoritmo sólo vemos producciones afines a la cultura de mercado, además la mayoría vienen hablando sobre los mismos temas desde Virgilio: el amor, la vida y la muerte como disparador inicial. Salir de esto para muchos resulta una tragedia. De modo que, en efecto, creo que hace treinta y cinco mil años los artistas del mundo entero están diciendo lo mismo, pero con diferente ritmo. Los Siberianos no están exentos, pero al menos lo intentan. En verdad, creo que, literatura y música, como fondo y forma han de darse la mano para encontrar nuevos discursos que permitan no caer en lugares comunes. Pese a eso, nuestra joven banda apuesta a la aventura de hacer canciones que los represente, y además les permita girar por donde sea que los inviten.

El desafío de armar una banda de rock en medio de la gelatina posmoderna, y del vacío cultural imperante, es señal de valentía total. Mientras crece la era digital y todo se resuelve con un poco de autotune y sintetizadores, Los Siber, con estética vintage, van en búsqueda de la balada perfecta. Vigoroso es descubrir agrupaciones que apuestan en un formato sólido y analógico. Conjuntos como ellos reivindican un pasado de épica; el rock como emblema de resistencia.

“Lo que nos hace una banda, además de las canciones, es que somos amigos” declararon hace un par de años. A pesar del tiempo nada parece cambiar, y eso resulta esperanzador. Habrá que esperar para saber si esta consigna sigue siendo una declaración de principios o solo es una mera publicidad. Consideremos que una banda además de contener melodía, armonía y ritmo, es la constancia de un proyecto, principios y valores como banderas que permiten hacer un plan rodar, y en el mejor de los casos que se ejecute sin intermediarios; siendo fiel a intereses éticos y estéticos de los integrantes. Lo real importante por ahora es que la banda funciona, lo hacen notar en el material discográfico y también en sus energéticas presentaciones.

El nombre de la banda tiene un origen concreto: es nada más y nada menos que una forma de llamar a la marihuana en La Pampa. Sus inicios se dieron en plazas hace más de cinco años. Cuando comenzaron solo había una cosa clara: cuerdas y voz al frente. Así nació el EP Cancionero (2015), el lofi reinaba. Había un destino común, “La Cofra” (la casa donde vivían), y Nuvem Leopardo, una banda de rock y psicodelia liderada por Marcel Willou, joven músico brasileño residente en Argentina. En los comienzos Marcel estaba a cargo del bajo y el artista plástico Ramiro Achiary de la batería, mientras que Tomás Cortina en viola acústica junto a Joaquín González con su Cort Source (luego pasaría a una Harmony Rocket ’68) iban diagramando el concepto, armonizando voces, hasta que comprendieron que la manera más natural de desarrollarse era dirigirse hacia el rock tradicional; esto les permitiría colocar en primer plano sus cualidades y darles la oportunidad de debutar con un disco.

¿Dios atiende en Buenos Aires? Históricamente, la inclusión de propuestas artísticas del interior en la capital del país son una deuda constante. Hablamos de artistas que garantizan la real federalización, proyectos jóvenes y talentosos de provincias donde, por ejemplo, las bandas están destinadas a hacer tributo o cualquier cosa para subirse a un escenario; pensar en desplegar alas para instalarse en el infierno porteño es toda una aventura, por lo menos interesante. Mucho mejor lo manifiesta el poeta cordobés Vicente Luy: “¿Venderle el alma al diablo? Sí, pero cara. Y si se puede, venderle también otras cosas. Y venderle a Dios lo que el diablo no compre”.

Este dato no es menor, dado que existen prejuicios por parte de algunos programas de la cultural oficial, que piensan que por fuera de las grandes ciudades hay una falta de profesionalización de los artistas independientes. Considero que si nos ponemos de acuerdo llegará la paz: Federalizar el acceso a la música, a las letras y a toda la cultura es una de las principales deudas para garantizar la construcción de un país mejor, es urgente garantizar un espacio donde todos tengan las mismas oportunidades de expresarse.

Foto: Javier Moreno

Año 2017, Los Siberianos continúan ensayando con pasión, pero un giro del destino cambiará las cosas. Marcel, lamentablemente, deja este mundo. Un golpe duro para un proyecto que estaba comenzando a tomar forma. A cargarse de fuerza para salir adelante. Se replantean no solo la banda si no también la vida, el clima de los ensayos se vuelve extraño. Llegan a la conclusión que el mejor homenaje posible para Marcel es continuar haciendo música. Ingresa en bajo Julián Pico de la agrupación Las Sombras, y de esta manera nace el LP debut Algo Tuyo (2018): guitarras vibrantes, destellos de folk, batería al piso, melodías de reverb y anécdotas arrancadas de un diario de notas que heredó Tomás sirven para armar letras. Grabado por Norman Mac Loughlin, con “Gypsy” a la cabeza, pieza musical que mejor refleja la fuerza del conjunto: guitarras filosas y eterna juventud como marca registrada.

Con el disco girando y varias presentaciones encima, realizan ciertos ajustes en la formación, Roberto Figueroa percusionista de Nuvem y trío Knei se hace cargo de la batería, Achary se colgará la eléctrica y será tercera guitarra para encargarse de arreglos y los solos que tan bien se le da como el arte de tapa del proyecto. De esta forma Tomás y Joaquín continuarán componiendo y en conjunto trabajarán el concepto de la banda.

Formación en “Algo tuyo”

Como regla general, Los Siberianos son brillantes cuando se inclinan hacia un sonido más potente, a la manera en que ejecutan sus recitales, en lugar de cuando optan por la sensación lenta y nebulosa. Ya siendo un quinteto giran por varias provincias de Argentina, y luego desembarcan en Uruguay y Brasil; realmente la banda no para de crecer. Son invitados a presentarse en el Primavera Sound, como Selección Oficial del Festival, planean una gira por Europa, pero por motivos pandémicos se desarman todos los objetivos. La alternativa es un showcase para el PrimaveraPro (Barcelona, España).

La producción de la banda se elabora a través del sello Queruza, estudio por donde pasaron excentricidades como el uruguayo Paul Higgs y los tan festejados Banda de Turistas, entre otros. Con la fundación de Los Siberianos, como brazo armado del trío Knei (mítico conjunto de rock progresivo setentoso) y la agrupación Las Sombras (considerados por la revista Rolling Stones como la nueva vanguardia del rock argentino) se completa el tridente de una juventud nacional que trabaja duro para rejuvenecer el rock en este bendito país.

Si bien Los Siberianos pueden resultar ser una banda cancionera en cuanto a estilo respecta, la realidad es que aún están buscando un sonido propio. Sus letras cargan con una conexión elocuente hacia la literatura de las pampas, de ese pueblito argentino repleto de gauchos vengadores. Para los que se enamoraron de la entrega del primer disco, comprobarán en el nuevo material que ya no tienen en sus oídos un western kafkiano. La particularidad sobre las once canciones que integran el nuevo álbum, es la monumental oda del Yo que gobierna cada una de las letras, dejando atrás la tercera persona que era la manera en que venían escribiendo, esa reconversión sobre la voz de la poesía gauchesca para reflejar la realidad de una época moderna cambia de rumbo. En el nuevo material dejan atrás las noches de navajas, gualichos y asesinos extraños, para ahora retratar personajes introspectivos sobre la gran ciudad a través de una poesía urbana y juvenil. Surgen fábulas decorosas sobre la amistad y el amor por doquier, en definitiva, aparece el pop con letras que son un conjunto de gramáticas acumuladas por un tiempo posmoderno y pandémico.

Foto: Chiara Girimonti

Melodía y Drama ,“un disco clásico pero amalgamado con frescura de hoy” según cuentan los integrantes, fue grabado entre Buenos Aires y La Pampa, ciudades donde pernocta la banda. Es un álbum repleto de singles que fueron lanzados estratégicamente mientras se elaboraba en el estudio los detalles del LP. Es finalmente editado en noviembre de 2021 entre los sellos Queruza (ARG) y Costa Futuro (ES). Se espera una edición en vinilo para mediados del año 2022.

En el nuevo material discográfico podemos encontrar una serie de cambios, por ejemplo, en el disco anterior estaba siempre Tomás como voz principal y ahora hay varias voces. En el proceso de grabación hubo intercambio de instrumentos entre los integrantes y esto generó algo experimental propicio: continúa la exploración de sonoridades entre elementos country-rock-folk, urgente groove, pero la novedad es un desdoblamiento sonoro entre el Tulsa Sound y matices Dream Pop formando un disco más blando que el anterior; melodías acústicas tranquilas, voces suaves: el ambiente que reina es melancolía.

“El drama siempre estuvo presente en nuestras canciones y forma de ser. A veces más oscuro, a veces más inocente pero siempre presente. ¿Existirá acaso alguna canción que sobreviva sin drama y sin melodía?”


El disfrute del disco está en sus estructuras, en el sentido delicado de cada estrofa, otorgado por su esmero estético, no solo en la búsqueda de la belleza, sino en el cuidado de cada pieza musical, y del lenguaje empleado con decencia e intensidad narrativa. Los momentos altos se producen cuando dan rienda suelta a esas buenas armonías que eran su punto fuerte y los caracterizó en el álbum debut, donde el solo de guitarra rompe con la transición instrumental y se genera un paisaje sonoro digno de festejar. Sin embargo, es honesto decir que hay algunos altibajos.

Respecto al nombre de este nuevo álbum la banda afirma que “el drama siempre estuvo presente en nuestras canciones y forma de ser. A veces más oscuro, a veces más inocente pero siempre presente” – y repreguntan– “¿Existirá acaso alguna canción que sobreviva sin drama y sin melodía?”

Con este nuevo disco se observa que lo único que les falta para dar el salto a la primera línea artística es conseguir más consistencia compositiva y juntar más melodías memorables dentro del mismo álbum, algo que afortunadamente si continúan trabajando con insistencia y pasión no tardarán en conseguir.

Análisis y discurso del material discográfico

1. Sin duda la canción más diferente al estilo de la banda es “Qué tarde que es”, resulta significativo, ya que es la canción que abre el disco. Por momentos parece un Lado B. La letra retrata a un hedonista ideal que vive a contratiempo en un mundo que se cae a pedazos.

2. “Aúllan los perros” posee un formato folk rock que ha impregnado buena parte de la obra de la banda, retrata la melancolía de habitar en la gran ciudad y tener que buscar la luna entre una pila de edificios. Por momentos pareciera que extrañan tanto su pueblo natal que padecen la gran ciudad.

3. La siguiente es “Donde Vayas” comienzo prometedor, de movida parece que estamos en frecuencia modulada, la voz está a cargo de Julián (Bajo), a pesar de sus buenas intenciones y su matiz progresivo, tal vez sea el punto más bajo en cuanto a lírica respecta.

4. “Tan Idiota”: Brillante resulta la melodía de las estrofas principales como su estribo de notas alargadas, además de poseer un intermedio instrumental de los mejores del disco. Ramiro nos regala unos solos de guitarra sublime, acompañado por un formidable trabajo del bajo y una percusión encajada a la perfección (como siempre). Según cuenta Tomás la letra nació a partir de una conversación con su abuelo.

5. “Je Ne Parle Français” quizás la más pop del disco, letra en clave monólogo interior, al estilo de la canción que abre el disco. Nuevamente Joaquín está a cargo de la voz. La sorpresa mayor, y gratificante por suerte, es la inclusión de metales, algo novedoso para el conjunto.

6. “Pregúntale al sol” ritmo acústico irresistible. Una confesión cargada de nostalgia, el anhelo por volver a la pampa natal, y poder volver a observar el horizonte infinito fuera de todo ruido, cemento y luces que tanto abruma la vida citadina. Tiene una solemne interacción entre melodía y armonías, resulta ser una buenísima canción, muy entretenida, hace pensar en historias criollas que se van enrareciendo en el ocaso.

7. El corte de difusión “Perdido Entre La Gente” es sin duda el mayor acierto, la reivindicación poética, una canción eternamente joven que se asegura un lugar en la playlist de tus nuevos días de verano. Aquí es el momento exacto en el que la banda despliega el sello característico de su sonido, llamando a todos los que quieran fogón, en donde todos podrían cantar, tocar la viola y ser felices. Bucles de batería y ritmo ligero, arreglos de viola súper finos, una de las más exquisitas del álbum, la batería, el trabajo de guitarras y la voz de Joaquín secundada por Tomás, consiguen redondear una gran canción.

8. Viejo Juan, “No es la vida de un hombre cualquiera”. Impronta country, riff ceremonioso, hasta sumergirse en la magia del folk instrumental. Cada instrumento tiene su lugar bien definido. Retrata la historia de un alma perdida.

9. “Tu Amigo Para Siempre” una celebración al compañerismo a cargo de Joaquín, luciéndose en primera voz acompañado de unos buenos coros, baja el tempo, permanece la melodía primero en forma acústica y luego eléctrica. Canción nostálgica, pero sumamente apasionada; conmovedor estribillo bien cancionero rioplatense.

10. Llega la agradable balada “Cuenta Conmigo” con un sonido menos alegre pero, conforme avanza la canción, va ganando enteros por los cambios de ritmo y una buena guitarra que aparece en los momentos precisos. La cálida voz de Tomás vuelve a regalarnos unas armonías fabulosas. Simplemente una gran canción de amor que reúne toda la ternura. Un fade out que nos deja con ganas de escucharla una y otra vez. El detalle: al principio iba a llevar por título Anna Cuenta Conmigo, un guiño quizás para Anna (Go to him) de The Beatles, pero en el proceso quedó como la conocemos.

11 . “La mentira trágica” ocupa un lugar de privilegio en el disco y, de manera instantánea, se corona como masterpiece imprescindible.

“La verdad
te pone en lugares tristes
sin embargo
todo eso es mejor
que vivir una mentira trágica”.

Un estilo algo más lento pero explosivo hacia el final, precisos arreglos minimalistas, líneas de bajo excelentes y Roberto Figueroa a cargo de la batería siempre una garantía; ritmo pausado pero continuo y muy pegadizo. Delicados acordes de guitarra acústica van tejiendo la telaraña hasta convertirla en una tupida red que termina rompiéndose con un grandioso bajo que sirve de base para las soberbias guitarras que explotan hacía el final. Gran cierre y mejor reflexión: “Los días son distintos, deberás aprovecharlo bien, cada encuentro como nunca antes”.

Bonus Track: Lamentablemente no existe, pero recomiendo escuchar “Fabulas de Terror” presentado en Sucucho Viral 3, 1º Festival Streaming de La Pampa producido por Megafón.

En lo que respecta a la producción y otras magias, Melodía y Drama contó con la participación de: Luis Balcarce, Maxi Leivas, Mauro López, Paul Higgs, Leandro Aquistapacie, Francisco Bon-Dergham y Sebastián Rodríguez. 

Composición, Arreglos y Producción: Los Siberianos. 

Arte de Tapa: Ramiro Achiary 

Producción General: Queruza 

Edición para Europa, US, Canadá y México: Costa Futuro 



Los Siberianos
Melodía y Drama
Queruza / Costa Futuro
2021

Related posts
Poéticas

La culpa ya no es de tus padres: Poesía urgente y melancólica

Música

A 20 años de la muerte de George Harrison, entre el sitar y el rock&roll

Música

Peces Raros: Dogma | A merced de nuestra naturaleza

Música

Solar Power | Lorde y el revival de los sueños hippies

Suscribite a nuestro newsletter y mantenete informado.

[mc4wp_form id="14"]

Worth reading...
A 20 años de la muerte de George Harrison, entre el sitar y el rock&roll