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Américo | Retornar para volver a ser

El documental de Federico Sosa ilustra el universo de la colombofilia a través de la mirada de Américo Fontenla, un parrillero de la Paternal a partir del cual iremos descubriendo la pasión por la actividad vinculada a las palomas y la transformación de su propia vida.


Por Marvel Aguilera.

Las palomas son parte fundamental de la historia. De los mensajes enviados por el faraón Userkaf al resto de su imperio egipcio, pasando por Genghis Kan, la Muralla China y la Primera Guerra Mundial. Todos ellas han cumplido una función desde la confianza que prodigan. Muchos creen que la virtuosidad de su orientación tiene que ver con la percepción magnética que emanan desde su pico, otros aseguran que se relaciona con su memoria fotográfica, capaz de recordar mapas enteros de ciudades. Lo cierto es que no hay certezas sobre su notable condición, pero la realidad es que ellas siguen volviendo. Salen y retornan como simbolizando, más que la paz, esa identidad humana de volver a los orígenes para desde allí nuevamente empezar. Américo, el nuevo documental de Federico Sosa, es una retrato de vida de un colombófilo que cruza su pasión por las palomas con los vínculos de amistad que ello ha traído aparejado, los avatares que ha tenido que superar a lo largo de sus años y la construcción de una comunidad unida más allá de las diferencias ideológicas y sociales.

¿Hay alguna imagen más exacta de la libertad que ver a las palomas arrancar vuelo a lo alto de los cielos? El primer cuadro del documental nos introduce en el mundo colombófilo de prepo para inmediatamente sumergirnos en la vida de Américo Fontenla, un parrillero de la Paternal que entrevera sus horas entre el trabajo, la familia y su amor por las palomas. Es que ellas están presentes en cada uno de los quehaceres de Américo, en sus diálogos en el barrio, en las confesiones más intimistas en su terraza, en boca de las discusiones con su amigo Oscar en la parrilla.

El film bucea entre medio de las conversaciones, como un ojo que se posa para avizorar las acciones y las palabras vinculadas a la colombofilia. Juega con el contrapunto de Américo y Oscar, uno más emocional y otro más racional, pero que ambos traslucen un relato donde las palomas son más que un mero pasatiempo, son una filosofía que los ordena e impulsa con el resto de su vida.

“Las palomas son espectadoras allí, de ese ritual que se genera a partir de ellas, de ese crisol de sensaciones que van atravesando los personajes en su itinerario”.


De lo que nos habla el documental también es del rol comunitario que brindan los clubes y asociaciones, homogeneizadores de las identidades barriales. Espacios en donde las edades y diferencias se nuclean en pos de un objetivo común; de una pasión que se ve reflejada en los diálogos, en lo actitudinal de los integrantes y asimismo en esa sensación de familia que se trasluce en el ambiente. Las palomas son espectadoras allí, de ese ritual que se genera a partir de ellas, de ese crisol de sensaciones que van atravesando los personajes en su itinerario.

“La paloma es una ave de regreso”, dice Oscar. Y es probable que aquello pueda definir en parte ese magnetismo que los acompaña a ellos para volver a comenzar con una nueva competencia. La puesta en la asociación, el viaje en camión y el retorno. Las palomas y ellos se mueven como un espejo, retornan a su lugar de inicio para volver a empezar, para conectarse.

La historia de superación de Américo, quien nos cuenta que vendió su carnicería para irse a Brasil y escapar de sus adicciones pero terminó juntando latas para sobrevivir, es también la memoria que corre por detrás de la película. Una historia de obstáculos, problemáticas y pruebas pero que, como las palomas, pueden superarse siempre y cuando haya un horizonte que alcanzar, un retorno a esa esencia de lo que realmente somos, lo que nos completa y direcciona para seguir adelante.

Las secuencias fotográficas del film nos contraponen lo terrenal con las alturas. El refugio de los hombres y mujeres, en medio de las calles transitadas; y de las palomas en sus recovecos, mirando por encima de alguna edificación. Los laberintos que construimos cuando arriba todo parece más claro.

Américo es una película sobre la amistad. Sobre cómo los vínculos se elaboran a través de una pasión en común, de un objetivo que nos trasciende. De las redes que se van tejiendo a lo largo de nuestra vida y de cómo eso puede transformarnos, hacernos entender que la vida todavía tiene gestos humanos en medio de una era automatizada. De cómo un puñado de personas ponen la tecnología al servicio de algo instintivo, casi como una resistencia a ese mundo que cada vez nos exige más alienarnos de nuestros orígenes.

Un documental en donde las palomas son protagonistas, pero a su vez puentes de comunicación entre las personas, para recordarnos que las distancias son cortas cuando la conexión es sincera y que lo que nos une tiene más que ver con quiénes somos que con quién pretendemos ser.

Ficha Técnica

Título: Américo
Año: 2022
Guión y Dirección: Federico Sosa
Producción: Estela Roberta Sánchez
Dirección de Fotografía: Aylén López
Montaje: Laura Palottini
Dirección de sonido: Pablo Orzeszko
Música original: Santiago Pedroncini
Sonido directo: Francisco Pellerano
Productoras: 16 9 Cine y Barbarie Cine
Actores: Américo Fontenla y Oscar Valleta.

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