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Ran | Shakespeare por Akira Kurosawa

La relación entre una de las obras claves del realizador japonés Akira Kurosawa y El rey Lear del dramaturgo inglés se analizan y desglosan a partir del vínculo entre padre e hijo y la relación del hombre con la naturaleza.


Por Manich y Nico Pose.

* Artículo publicado originalmente en Libres del Libro. Ensayo sobre películas inspiradas en papel (2017), UAI.

Ran es una tragedia sobre el poder, sobre la ambición y la estupidez de los hombres que luchan y guerrean”, dijo Kurosawa sobre lo que fue, en su momento, la producción más cara del cine japonés. Gracias al aporte de Serge Silberman (productor francés de varias de las últimas películas de Luis Buñuel) Kurosawa pudo filmar “la obra de su vida”, una película que venía armando diez años atrás pero no encontraba ni el dinero ni el productor para realizarla. Su presupuesto alcanzó los doce millones de dólares y además se dio el lujo de quemar por completo la réplica de un castillo medieval valorado en más de un millón y medio de dólares, en una escena regada de sangre y cadáveres, dantesca por donde se la mire por la cantidad de extras que intervienen y por la violencia que transmiten las imágenes, representando a la perfección la épica de las tragedias shakespereanas.

Cuando Lear abdica del reino y lo entrega a sus tres hijas para disfrutar de una vejez apacible aparece la disputa y todo se transforma en una situación de zozobra y desequilibrio. La locura de Lear se acelera como consecuencia de la ingratitud y la traición de sus hijas Goneril y Regan, las que habían aceptado parte de su reinado. Pero Lear enloquece aún más cuando descubre que su decisión ha sido un error, sobre todo al haber desterrado a Cordelia y al leal barón Kent, los únicos que le reprochaban su decisión de abdicar. Es por eso que no habrá matices en la obra y todo será llevado al límite, a extremos de crueldad y sufrimiento frente a extremos de lealtad y abnegación.

No es casualidad que, “Ran”, en japonés, signifique “caos”, “miseria”, ya que es lo que viven los protagonistas a lo largo de la obra como en la película. De hecho, si Hamlet era considerada por la crítica y el público la obra más importante del dramaturgo inglés, después de la segunda guerra mundial, Lear, una tragedia más deprimente y sobrecogedora,la reemplazó en estimación popular y crítica.

“Más allá del cambio de época, de espacio y de cultura, los sentimientos universales que representa el Lear de Shakespeare están contenidos en cada uno de los personajes de Ran. Y esto es posible ya que el escritor inglés ha representado la humanidad en dos bandos: los buenos y los malos, pero en el medio estaría Lear”.


Los temas fundamentales de la obra son el vínculo entre padres e hijos, centrado en las historias de Lear y Gloucester, y la relación del hombre con la naturaleza. De este modo, el inicio de la película de Kurosawa, nos referimos a la escena de la caza de jabalíes en medio de un monte bajo un cielo nuboso, condensa ambos temas.

Al igual que Goneril y Regan, los hijos mayores de Hidetora(Lear), Taro y Jiro, se irán cazando entre sí, hasta dejar sin poder alguno a su padre. Cambia la cultura, cambia el espacio, cambia el tiempo de la obra de Shakespeare, pero el trasfondo permanece con la misma identidad.

Kurosawa reemplaza el tiempo mítico de Lear y ambienta su tragedia en el siglo XVI japonés. La película representa a la perfección la cultura y las costumbres de la época, así como la arquitectura, los uniformes, los colores y, sobre todo, los modales, imprescindibles y capaces de generar una afrenta por su incumplimiento en una cultura tan poco transigente y apegada a las tradiciones como la japonesa — más aún si lo pensamos en esa época —.

Es necesario aclarar que la trama de la película no es una copia fiel de Lear, ya que es una adaptación, y no sólo porque no respeta los parlamentos originales de la obra o el cronotopo, sino que también suma leyendas del daimyō Mori Motonari (feudal japonés del siglo XVI), como por ejemplo la fábula de las flechas que Hidetora (Lear) le enseña a sus hijos como ejemplo de poder.

Más allá del cambio de época, de espacio y de cultura, los sentimientos universales que representa el Lear de Shakespeare están contenidos en cada uno de los personajes de Ran. Y esto es posible ya que el escritor inglés ha representado la humanidad en dos bandos: los buenos y los malos, pero en el medio estaría Lear. Así, por ejemplo, el amor de Cordelia por Lear, se repite en Saburo, el menor de los hijos de Hidetora. Esto se ve en una escena que podría estar descrita en la mejor antología de poesía oriental. Allí, luego de que Hidetora sea acompañado, se sienta en medio de la intemperie del monte, divide y reparte el reino para sus hijos1. Saburo, al ver que su padre se queda dormido de cansancio, de vejez, con la katana cortará una planta y la instalará al lado de él para protegerlo del sol. También Edmund, el traidor que atrae sexualmente tanto a Goneril como a Regan, está representado en Jiro, el segundo hijo de Hidetora que traiciona a todos porque está sujeto sexualmente por Lady Kaede, la ex mujer de su hermano Taro y arma de destrucción familiar.

Un papel aparte juega el bufón. Si bien en Lear el bufón, que era un personaje importante, desaparece en medio de la obra sin ninguna explicación, en la película, al contrario, es uno de los personajes principales a lo largo de todo el film y actúa como coro de Hidetora. Suerte de consciencia de Lear/Hidetora, siempre le recalca sus errores. No se trata de bufón jocoso, sino todo lo contrario, aconseja y amonesta con canciones. Es el mismo bufón quien dice una de las frases más representativas: “En un mundo que se ha vuelto loco, es una locura estar sano”. Frase que no parece haber perdido actualidad dentro del mundo que estamos viviendo.

Con respecto a la naturaleza, se podría decir que, en una cultura milenaria donde ésta tiene un papel tan preponderante en comparación a la cultura occidental, Kurosawa leería perfectamente este motivo que se destaca a lo largo de la obra de Shakespeare. En la original Lear las referencias a animales y paisajes son insistentes: “Los cuervos y las chovas que vuelan por el espacio intermedio apenas aparecen mayores que escarabajos”, dice el bardo inglés cuando describe los acantilados de Dover. O también: “No logran oírse desde tal altura los murmullos de las olas que van a romperse sobre los innumerables guijarros movedizos de la costa.” Así cuando Lear divide el reino y describe las vastas regiones que cederá a sus hijas: “(…) desde esta línea exactamente a esta otra, con sus bosques umbríos y fértiles campiñas, con sus ríos caudalosos y vastas praderas, os hacemos señora.” No se puede negar que la naturaleza como la vida humana abunda en sus páginas. De este modo, si la película de Kurosawa se inicia con la caza de jabalíes en medio de un cielo azul, cuando comiencen los conflictos, las tormentas y las nubes negras comenzarán a modificar el paisaje. Por eso, al final del film, terminadas las batallas, el cielo se transformará en un cuadro grisáceo oscuro con tonos rojizos. Incluso, a veces, los cielos son fantasmagóricos por cómo son filmados, representando el vértigo o la amargura que viven los personajes en la superficie.

Kurosawa nos da a entender que la naturaleza y la humanidad van de la mano y en cómo el hombre puede influir sobre ella. Podemos afirmar que el director japonés estaba transmitiendo un mensaje ecológico sin ser consciente de ello.

Sin embargo, Kurosawa nos muestra que a pesar de todas las atrocidades que cometa el humano la naturaleza siempre estará ahí. Sin duda esta idea marcó el espíritu del director debido al inminente avance tecnológico y material del Japón de sus años. En ese momento, como ahora, Japón representaba el ápice del capitalismo, así como también el avance atómico. Años después, Kurosawa le dedicaría un capitulo al tema en su película Los sueños de Akira Kurosawa. (Yume, 1990). De ahí que la visión pesimista de la humanidad, la cual encontramos en Ran, esté directamente influida por el pesimismo personal y por las experiencias de vida de Kurosawa. A los trece años Akira ya había conocido una visión del apocalipsis. Y esto es literal. Porque el primero de septiembre de 1923 ocurría el gran terremoto de Kantō, generando numerosos incendios que se extendieron debido a los vientos de un tifón que originó tormentas de fuego. El caos creó, de manera surreal, los rumores de que los inmigrantes coreanos estaban efectuando saqueos e incendios premeditados. Esa misma noche, los habitantes japoneses salieron a masacrar a los inmigrantes coreanos y, al día siguiente, el hermano de Kurosawa, lo llevaba a Akira al lugar de los hechos. La masacre final de Ran comparte cierta similitud con este panorama.

“Kurosawa nos da a entender que la naturaleza y la humanidad van de la mano y en cómo el hombre puede influir sobre ella”.

Es verdad que Ran pareciera tener un ritmo lento dentro de nuestra sensación rítmica occidental, ya que no hay muchos diálogos y, como ocurre, por lo general, en las películas orientales, conocemos a los personajes a través de la gestualidad y de lo que hacen. Sin embargo, aunque muchos piensen que la interpretación actoral en Ran está basada en el teatro Kabuki o en el drama lírico noh, Kurosawa despejó las dudas cuando afirmó que todo obedece a los códigos de la época: “Los movimientos de los personajes están condicionados, pero no por reglas teatrales, sino por el formalismo y el código de la buena educación del siglo XVI. Todo estaba reglamentado: cómo sentarse, cómo moverse, dónde colocar el sable…”. Lo teatral se asienta en la forma de la película y no tanto en el contenido. Sobre todo, en la puesta en escena y, en especial, en los encuadres utilizados. Es muy llamativa la ausencia de primeros planos, solo se encuentran unos pocos, y la respuesta es la película que, con una duración de casi tres horas, está compuesta de planos largos o planos generales.

El rey Lear no es lo primero que Kurosawa adaptó de Shakespeare, es la culminación, ya que el director japonés siempre había soñado realizar esta película, pero anteriormente ya había adaptado libremente otras obras de Shakespeare como Macbeth en Trono de sangre y la más libre de ellas Los canallas duermen en paz basada en Hamlet.

La crítica japonesa frecuentemente ha tildado a Kurosawa de occidentalista, no sólo por la trilogía shakespererana, sino también porque adaptó obras literarias rusas como El Idiota de Dostoievski y Los bajos fondos de Máximo Gorki, además de haber hecho en otras de sus películas referencias a obras de escritores como Tolstoi, Evan Hunter, Dashiell Hammett, Georges Simenon y Esquilo.

Para hacer Ran, Kurosawa contó, nuevamente, con un equipo técnico fantástico, con los cuales había trabajado en películas pasadas. El papel protagónico fue encarnado por el legendario actor japonés Tatsuya Nakadai, uno de los miembros de la trinidad actoral de sus films, que completan Takashi Shimura y Toshirô Mifune.

En 1970 la carrera de Kurosawa parecía estar finalizada ya que el público y las productoras lo habían abandonado y en 1971 los problemas de salud y la falta de dinero para financiar sus películas lo llevó a intentar suicidarse. Años después, en 1985, durante el rodaje de Ran,fallecería su mujer y el sonidista FumioYanoguchi. El mismo Kurosawa llegó a decir que Hidetora era una imitación de sí mismo, que su dolor era el mismo. Tal vez por eso, la parte final de la película muestre al ciego, imitando a Gloucester, luego de que todos ya han muerto, caminando cerca de un abismo, y que, irónicamente, un dibujo de Buda, tambalee cerca del peñasco. Los dioses también han abandonado a la humanidad.

1 Recordemos que Lear divide el reino para sus tres hijas, Goneril, Regan y Cordelia, por orden de edad, y lo mismo hace Hidetora con sus hijos, Taro, Jiro y Saburo. Por razones culturales, las mujeres no podían ser herederas del poder en Japón, de ahí que en la película de Kurosawa sean todos varones los descendientes del Lear japonés.



Juan Bertazza, Nico Pose, César Rexah y Manuel Pose
Libres del libro – Ensayo sobre películas inspiradas en papel
UAI
2017

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