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La que limpia | Diario de una existencia colapsada

La obra basada en el universo de Lucía Berlin, retrata la vida de Laura, una mujer que narra el diario de sus viajes laborales por el conurbano, entreverando la historia de sus patronas y el sentimiento de pérdida que crece en su interior.


Por Marvel Aguilera.

En una de las pocas entrevistas que dio Lucía Berlín, realizada por dos estudiantes de su posgrado, ella decía que solo escribía para fijar un tiempo o un evento en su propia cabeza, como una suerte de refugio para construir una realidad en medio de la más plena incertidumbre. Y es que nuestra consciencia es un mecanismo permanente para llenar ese vacío. Esa angustia de interrogantes y soledades que combatimos a partir de nuestra mirada particular del mundo, del pensamiento que activamos para entenderlo y aceptar transitarlo. Y el arte, como decía Adorno, tiene que tener el poder de que esa realidad cimentada por nuestra imaginación resulte chocante, moleste, perturbe, e incluso haga doler.

En La que limpia, la obra dirigida por Lali Fischer basada en los cuentos de Berlín, la supervivencia de una empleada de limpieza se cruza con el relato asfixiante de una sociedad de invisibilizados y opresores, de vidas fragmentadas entre el deber permanente, casi automático, y una espera cansina hacia un destino final.

Laura es una empleada que ocupa su tiempo limpiando en diferentes casas de familias adineradas. Esperando en la parada, día y noche, en largos viajes en colectivo hacia Nordelta o Escobar, conviviendo con el desánimo, la hostilidad y la indiferencia de unos y otros. Envuelta en una enorme campera, agotada, comiendo en pequeños intervalos, nos relata la historia de sus patrones: sus manías, el recelo, las broncas, el orgullo, las complicidades. Los objetos, también son parte de ese universo, metáforas de un orbe de consumo, de riquezas y desvaríos; de desigualdades.

“Una narrativa cargada de densidad social que tiene un ida y vuelta en el derrotero de la protagonista, quien va acomodando los objetos a medida que las historias pasan, transformando la sala en algo distinto, en una elipsis que nos habla de algo más que la mera cotidianidad laboral”.


Como en una suerte de diario mental, la protagonista nos devela sus deseos, emociones y fastidios. Se desnuda. Está expuesta a la suciedad de los demás, a su desorden, pero la limpieza no alcanza. Hay un sentimiento de pérdida que la acorrala y no hay lugar en que pueda evadirlo. Un amor que no está, que se sostiene en el recuerdo constante, y una angustia anclada en una confusión interna, en el sentido de la existencia que parece apagarla, como una llama de fósforo pronta a consumirse.

Mariana del Pozo interpreta a una Laura que encarna realismo y sobriedad sin medias tintas; de emociones cortas, de lapsos de reflexión, de anhelos, fortalezas y congojas. Un personaje con aristas cómicas, direccionando sátiras sutiles a una realidad avasallante pero que, asimismo, puede contemplar las estrellas motivada por una sensibilidad que recrudece el silencio de la sala.

La puesta de la escenografía, que utiliza hábilmente los espacios, nos recrea pequeños escenarios a partir de cosas, de objetos desordenados que evocan historias; relatos de personas atravesadas por la soledad, la conciencia de una muerte próxima, la nostalgia de lo que fueron. Una narrativa cargada de densidad social que tiene un ida y vuelta en el derrotero de la protagonista, quien va acomodando los objetos a medida que las historias pasan, transformando la sala en algo distinto, en una elipsis que nos habla de algo más que la mera cotidianidad laboral, nos cuenta acerca del círculo de nuestra existencia, de la vida y de la muerte.

Foto: Constanza Niscovolos

Una pieza teatral donde lo urbano se entremezcla con la filosofía de las calles, con el peso de las ausencias y el lenguaje intimista. Los textos de Berlín son recreados lúcidamente por Del Pozo y Fischer desde nuestra impronta local, con la cadencia conurbanense y el clima de ansiedades que reflotan en cada viaje de la protagonista.

La que limpia es una obra que nos habla de las soledades en medio de la multitud, un diario sobre cómo la existencia va desgranándose capa tras capa hasta dejar expuesta nuestra fragilidad humana en medio de un mundo incierto y colapsado de injusticias.

FICHA TÉCNICO ARTÍSTICA


Dramaturgia: Mariana Del Pozo, Lali Fischer
Actúan: Mariana Del Pozo
Diseño de vestuario: Florencia M. Tutusaus
Diseño de escenografía: Florencia M. Tutusaus
Música original: Santiago Ascaso
Diseño De Iluminación: Soledad Ianni
Fotografía: Constanza Niscovolos
Diseño gráfico: Laura Tavacca
Asistencia de dirección: Luciana Taverna
Prensa: Carla Saccomanno
Dirección: Lali Fischer

Moscú TeatroRamirez de Velasco 535, CABA.
Funciones: Domingos 20:30 hs.

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