Literaturas

El Lémur | Una novela hilarante entre tanta malaria

Recientemente publicada por Indómita Luz, la novela de Sebastián Chilano y Mauro de Angelis narra con humor la historia de un poeta fracasado que, junto a sus amigos, intenta secuestrar al escritor argentino César Aira, tras haber ganado el Nobel de Literatura.


Por Nico Pose.

Mauro De Angelis cuenta que durante la pandemia comenzaron a cruzarse mensajes de WhatsApp con su colega marplatense, Sebastián Chilano, más de manera lúdica que pensando en armar un proyecto serio. Muchos de esos fragmentos que iban de acá para allá y quedaban guardados en el celular estaban relacionados con la admiración de ambos hacia el ubicuo César Aira, otros versaban sobre otros temas1, pero en esas idas y vueltas fue naciendo el texto que hoy lleva por título El lémur.

La trama: César Aira ha ganado el premio Nobel y se embolsa un millón de dólares. Marcelo Brizna, poeta fracasado, sentado en el café La Candela de Hurlingham, mientras trata de escribir, reacciona con ira, no puede creerlo, así como tantos otros que detestan a Aira y no lo entienden, y aseveran que arruinó a la literatura argentina. No es para tanto. Brizna con bronca, mira por Crónica TV el gesto de indiferencia de Aira, que acaba de ganar el premio que le fue negado a Borges, aquel que rechazó Jean Paul Sartre y que le fue concedido a tantos otros autores que hoy no recuerda nadie. Tal vez Sarmiento podría haberlo ganado por el Facundo, pero Alfred aún no había inventado la dinamita.

Marcelo Brizna, poeta frustrado; El Tajo Bonorino, gruero, mecánico, fanático del TC 2000 y hombro para llorar; y la troska feminista Lanadia componen la banda que tratará de secuestrar a César Aira y pedir de rescate la misma cifra monetaria que se le concede al ganador del Nobel de Literatura.

Brizna está enojado con el mundo porque no es reconocido o no puede vivir de su “arte” (es lo que le pasa al 95% de los escritores y escritoras argentinas que desean competir y llegar con la literatura a alguna parte, como, por ejemplo, tratar de vivir de ella. Respuesta: dan talleres y todos viven de lo que pueden en medio de la crisis editorial). Y Brizna escribe mal, abusa de un estilo barroco, su forma de adjetivar es la que prohíben los y las talleristas de ahora (tienen razón) y los manuales de estilo que ellos recomiendan, o las frases que escritores y poetas crean para ir hablando de literatura, algo así como cuando querés ir haciendo tiempo antes de terminar el café.

Va una página de Brizna: “En ese barro légamo existencial, bajo tantos escombros de penas y fracasos chascos, surgió una lucecilla. Sí. Un brote de esperanza entre el ripio. Y vi. Vio lo que debía hacer. Tan claro como si estuviera en el añoso cine de mi infancia, en mi añoso cine puérpero, ante las fauces del enorme titánico tiburón conmovido con el extraterrestre del genio de Spielberg”.

“Es esa indefinición y el chiste de lémures en Las Flores la metáfora que define la novela: jocosa, hilarante, inverosímilmente aireana, sin punto de llegada, solo texto que se va yendo en capítulos cortos buscando la curiosidad y alguna risotada del lector”.


El lémur es un animal indefinido desde su fisonomía, es mono o no es mono, hablan de un primate inferior, y además solamente vive en la isla de Madagascar. En la novela, que juega con el inverosímil y el humor absurdo, hay lémures en los techos de Las Flores, provincia de Buenos Aires. Lémur de las Tejas o de nariz gris, responde Chilano, quien trabaja para la inmobiliaria Chilano & De Angelis y les alquila la casa en Las Flores a Brizna, Lanadia y el Tajo Bonorino, que confundieron esa localidad con Flores, el barrio del oeste de la capital donde siempre vivió César Aira. Es esa indefinición y el chiste de lémures en Las Flores la metáfora que define la novela: jocosa, hilarante, inverosímilmente aireana, sin punto de llegada, sólo texto que se va yendo en capítulos cortos buscando la curiosidad y alguna risotada del lector.

Luigi Pirandello en su ensayo El Humorismo definía al humor “como el sentimiento de lo contrario, provocado por la especial actividad de la reflexión que no se oculta, que no se convierte”. El mecanismo de lo cómico parecería actuar así en El Lémur, como es el caso de Las Flores, una ciudad hollywoodense gracias a la soja, con autos de lujo, limusinas, luces y carteles LED, dispensers de sushi con código QR, fruterías y kioskos y ferreterías boutique y, además, en medio de una plazoleta la estatua de Bioy Casares con una raqueta en la mano. Ah, y también lémures en los techos.

Lo mismo sucede con Brizna, el exceso de su seriedad con respecto a la literatura, su autoengaño, sumado al tono del narrador que simula ser serio para que a posteriori relate algo absurdo.

Porque, en definitiva, es en ese fingimiento donde aparece la risa, donde los contrarios se unen con naturalidad por el tono con que está cosida toda la novela. Y esto también se replica en el argumento, porque si bien la trama podría tratarse de un policial cómico gracias a esta banda brancaleónica que tratará de secuestrar a César Aira, en realidad, a medida que el texto transcurre se anula esa certeza, y nace un tono más esperpéntico, insertando diferentes tipos de textualidades, desde la escritura de Brizna en el cuerpo del texto, muchas veces jugando con notas al pie, declaraciones de testigos, hasta un poema gauchesco recitado por un payador, y la charla entre el Presidente de la Nación, Mauricio, y el General Vargas quien quiere suplantar a César Aira con un androide para que sea su influencer, el micrófono más importante del mundo transmitiendo el mensaje de militares y políticos de derecha.

César Aira, el escritor argentino

Es en ese desplazamiento, en esa serie de enredos inverosímiles para cualquier trama, pero verosímiles para un argumento aireano, donde aparece el regodeo textual en El Lémur. Porque lo que subyace a la novela está más enfocado en las fantasías de un escritor fracasado como Brizna, más relacionado con las citas homenaje a otros textos, en la ironía y lo tragicómico, que en la exhibición de los procedimientos del texto para ir mostrando cómo se fue construyendo. Así: “El fuego consumió el cuerpo. El Culón ardió. No era fácil aceptarlo, pero los militares experimentados lo sabían: el olor se asemejaba al del buen asado con cuero.” O: “Atrás en el crepitar de las llamas o ahogado en los gases lacrimógenos, había quedado el sueño de Heterodoxia, la imprenta de los poetas postergados y, también, derritiéndose en la misma hecatombe, el Taller Multimecánico con Armado Robótico de El Tajo. ¿Tuvieron mala suerte? ¿Habían ido demasiado lejos? ¿En qué momento se había jodido todo? ¿Esto les pasaba por haber construido sobre la base endeble y traicionera del resentimiento y no sobre la piedra estable del amor? ¿Dios los había castigado? ¿Existía Dios? ¿Por qué hay ente y no, más bien, nada? Todos estos cuestionamientos acuciaban a los dos amigos mientras corrían desesperados rumbo al cuatriciclo que todavía estaba sano”.

“Porque lo que subyace a la novela está más enfocado en las fantasías de un escritor fracasado como Brizna, más relacionado con las citas homenaje a otros textos, en la ironía y lo tragicómico, que en la exhibición de los procedimientos del texto para ir mostrando cómo se fue construyendo”.

Las citas son un ejemplo para destacar que el centro está puesto en la comicidad y no en el clásico regodeo textual aireano, ni tampoco en la sospecha sobre las condiciones de producción textual del mismo texto y, en todo caso, en la burla permanente, la parodia a esas condiciones de producción, a los discursos en boga como el feminismo, la ciencia ficción o la literatura seria de café con leche.

Con respecto a Aira, la cuestión ya fue zanjada hace tiempo, y como dice el crítico español Jorge Carrión “leer a Aira desde la Cronología de la literatura significa alternar el interés extremo con dudas y decepciones. Leerlo, en cambio, desde el Arte Contemporáneo siempre es estimulante.”

1.Como, por ejemplo: mujeres, fútbol, familia, literatura en general, cine, diversas variantes del feminismo en el mundo, tipos de pescado, variedades de monos, la música argentina de los ’80 y el grunge de los ’90, la teoría criminológica positivista de Cesare Lombroso, entre otras cosas.



Sebastián Chilano y Mauro de Angelis
El lémur
Indómita Luz
2022

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