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Fiesta en el Jardín | El desencanto del optimismo

La obra de Mora Monteleone, basada en los cuentos de Katherine Mansfield, retrata las luces y sombras de un grupo de artistas envueltos en un clima de ansiedad social, competición e individualismo que pondrán en perspectiva la autenticidad de sus vínculos.


Por Marvel Aguilera.

“La edad moderna estaba obsesionada por la producción y la revolución, la edad posmoderna lo está por la información y la expresión”, dice Gilles Lipovetsky en La era del vacío. Es que en un clima de época en donde pertenecer y manifestarse son un inclaudicable axioma, hay cada vez menos cosas por decir. Y los vínculos sociales, aquellos grupos de interés que nos convocan, terminan arrastrándonos a un bluff de consumo. Uno al que nos sometemos para sentirnos en compañía, pero que nos aísla profundamente. Porque si las relaciones humanas están permeadas por la lógica de la competencia, lo que nos une es finalmente lo que nos terminará alejando.

En Fiesta en el jardín, dirigida por Mora Monteleone y María Sevlever, basada en los cuentos del libro homónimo de Katherine Mansfield, el desencanto de una generación del rendimiento se ve amplificada cuando una muerte cercana pone en evidencia los vacíos detrás del goce y las “libertades” de un grupo de jóvenes artistas que despiden el año en medio de risas, bailes, poemas y desencuentros.

En el patio de una lujosa casona, Isabel (Lucía Tomás) festeja una fiesta de fin de año junto a sus amigos. Todos ellos son poetas, escritores y artistas que despliegan muchas de sus inquietudes intelectuales en sus conversaciones. La anfitriona, en medio del pragmatismo de su novio ingeniero (Nahuel Monasterio) y la bohemia de sus invitados, se desvive por sostener la fiesta, como si quisiera eternizar el momento y evitar el peso del después, de esa realidad cotidiana en donde uno debe afrontar su propia identidad.

“El desencanto de una generación del rendimiento se ve amplificada cuando una muerte cercana pone en evidencia los vacíos detrás del goce y las ‘libertades’ de un grupo de jóvenes artistas”


El rumor de muerte en una casa cercana traerá a colación diversas especulaciones, juegos mentales y opiniones estereotipadas que devendrán en una competencia de poesía alrededor del tema. Es que la muerte aparece como un espejo de algo que está entre ellos pero que se invisibiliza, que se habla aunque solo por arriba del cascarón; de eso que se mata interiormente para adecuarnos al modelo común, a la corriente de lo que uno debe ser en una era dominada por el optimismo y las alegrías “megusteables”. Para, finalmente, dejar abajo de la alfombra lo que lo estorba: el pesimismo, las dudas y la tristeza.

Los diálogos de la obra son llevados con naturalidad, introduciendo ciertas líneas poéticas que afloran como un corte existencialista. El personaje de Isabel, que impregna una ansiedad permanente, incómoda, que deriva en decisiones impulsivas y erráticas, está muy bien construido y trasluce al público ese ánimo de desproporciones y confusión en el que está inmersa. Por otro lado, los personajes de Tomás (Juan Manuel Artaza) y Gabriel (Orlando Alfonzo) le brindan una frescura jovial a la cadencia de la obra. Un escritor obsesionado con mejorar su escritura, desprejuiciado, algo atorrante; y un hedonista, bastante observador, que busca desestructurar al resto de los amigos.

La escenografía ofrece un juego de luces y visuales que denota ese aire de fiesta que queda atrás para dar pie a un espacio de pensamientos en voz alta: de diálogos rosqueros sobre la moral, lo humano, el bien y el mal. El patio aparece así como un coliseo en donde lo artístico puja entre la competencia y la amistad, donde los egos afloran y el contenido se licúa con la misma rapidez que las redes sociales.

Fiesta en el jardín es una obra que nos habla de una generación que creció entre los estímulos del éxito de mercado y el inexorable miedo al fracaso. Un texto que recorre los peligros de la falsa empatía de los sectores biempensantes y de cómo las decisiones que tomamos para cimentar nuestra identidad pueden aliviarnos o caer como estaca sobre nuestra conciencia.

Ficha Técnico Artística

Dramaturgia: Mora Monteleone
Elenco: Lucía Tomás, Nahuel Monasterio, Orlando Alfonzo, Juan Manuel Artaza, Martina Krasinsky, Azul Araya, Nuria Wassaf, Mora Monteleone.
Diseño Sonoro: Jazmín Esquivel
Audiovisuales: Lucía Osorio
Escenografía: Micaela Sleigh
Asistencia de Escenografía: Guadalupe Borrajo
Instalación de Arte Visual: Guillermo Anselmo Vezzosi
Iluminación: Leandro Crocco
Vestuario: Emilia Bacigaluppi
Producción Ejecutiva: Lulú Trotta
Asistencia de Producción: Constanza Urrere
Dirección de actores: Mora Monteleone
Dirección General: Mora Monteleone y María Sevlever

Centro General Cultural San MartínSarmiento 1551, CABA.
Funciones: Viernes y Sábado a las 21:00 hs.

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