Música

Juan Subirá: “La música y las canciones te permiten darle a esas voces que ya no están otro lugar”

El tecladista y compositor de Bersuit Vergarabat habla de la reciente publicación de su segundo material solista, Coro de fantasmas, de lo que significó la vuelta a los escenarios durante esta pandemia y desmitifica aquel dicho tan instalado de que “el rock está muerto”.


Por Nahuel Difalco. Fotos Julieta Difalco

En un bar del barrio de Saavedra, a algunas cuadras de su casa, y en el último mes del 2021, charlamos con Juan Subirá sobre su reciente lanzamiento solista, Coro de fantasmas, un disco que continúa su búsqueda por los géneros rioplatenses y que pone de manifiesto las sensaciones, ilusiones y pérdidas que trajo la situación de pandemia y que le permitieron resignificar muchas de las composiciones en las que venía trabajando de años atrás. En medio de la zozobra con que la cuarentena impregnó al ambiente artístico, Subirá pone en perspectiva los tiempos creativos que llevaron al cierre final de su nuevo disco: “Uno quisiera ser un poco más constante con estas labores que tienen que ver con la tarea artística más personal y más íntima. Pero ocurre que cuando estamos en la vorágine del trabajo que todos llevamos en la vida cotidiana, no es sencillo. Ahora, sucede que desde septiembre a esta parte todo empezó a moverse tranquilamente y en un momento se metió segunda, tercera, cuarta ¡y salió con todo! Realmente lo que ocurrió durante la pandemia fue período excepcional, donde a muchas personas les pasó que se encontraron en situaciones completamente inéditas y dónde muchos no sabían bien que hacer con su tiempo, algunos un poco más creativos y al principio como algo novedoso y después como algo tortuoso…”


Revista ruda

¿A vos cómo te toco? Hay gente que ya a la distancia y al margen de lo terrible del contexto, dicen que le pudieron sacar provecho a la cuarentena.

Y… hay de todo. Yo creo que uno se puede encontrar con todo tipo de experiencias y etapas diferentes. En lo personal, y como te decía al comienzo, si uno tiene una vida con mucho movimiento o como en el caso mío que me dedico a la música, es una actividad que tiene mucho de viaje y es muy difícil tener actividades sin hacerlo porque para ir a presentarte en tal o cual lugar, para ensayar o grabar, tenés que moverte. A mí la cuarentena me encontró tranquilo, viniendo de una gira en México en la que por suerte todo se pudo hacer, donde por ejemplo tocamos en Vive Latino que es un festival enorme y aterricé en Buenos Aires el 17 de marzo.

¿Venían con la presentación de De la cabeza 2?

Sí, veníamos con la presentación de ese show, pero también porque parte de nuestra actividad trata de girar por diferentes lugares como en Latinoamérica y porque el disco salió a principios de marzo de 2020. Realmente fue un momento malísimo para salir porque inmediatamente se paró el mundo y fue tapado por todo eso, y la pesadumbre de la cuarentena.

¿Descubriste algo de vos como músico en la pausa obligada de la cuarentena? Como decir… “me gusta el jazz de los años ’40 y quiero hacer un disco así…”

Bueno, por suerte la música que escucho es muy variada, que tengo de una discoteca muy amplia debido a muchas razones. Por los discos que fui comprando a través de los años, pero también porque me fui quedando con los discos de la gente que no los quería. Entonces, en los períodos en que la gente se fue deshaciendo de los discos de vinilo, yo los tomaba. Así que tengo una barbaridad de discos de vinilo de jazz moderno y antiguo, de rock nacional e internacional, folclore y tango, de música clásica…

¿Tenés algún disco por el que decís “si se prende fuego la casa, entro a salvarlo”?

Tengo muchos favoritos, pero el primero que se me vino a la cabeza y será porque nombraste jazz, es el disco en vivo con Herbie Hancock, Ron Carter, Tony Williams, Joe Henderson, Freddie Hubbard (One Night With Blue Note, Volume 1. 1992), que es un disco maravilloso y tiene esa versión de Cantaloup Island, que es la mejor versión y nadie sabe por qué. A veces la escucho y digo “¿por qué es tan buena ésta y son tan distinta las otras?”. Y ellos mismos hicieron otra pero esa es la mejor y no hay con qué darle. Es una versión en vivo en un festival. Bueno, ese es un discazo, pero la verdad es que hay una gran cantidad de discos maravillosos que tengo, y hay días en los que decís “hoy tengo ganas de escuchar El loco Antonio”(de Alfredo Zitarrosa) y busqué las versiones que hay, como la de Jaime Roos del disco Contraseña, que es un discazo también. Son días.

Ahora lo que hago, aunque me cuesta mucho es escuchar desde plataformas como Spotify, que también escuchan mis hijos y además mi disco salió por ahí. Ahora me pongo a escuchar y descubro cosas, escucho lo que escuchan ellos y son otros mundos. Son diferentes maneras de llegar a la música.

Te pregunto esto como especialista porque es algo que se viene discutiendo hace por lo menos tres años. Siendo que atravesaste los ’90, los 2000, y son un referente del rock nacional. ¿Para vos, el rock murió o no murió?

Para mí hace mucho más, es una discusión que tiene muchos años. Yo creo que muchas veces se lo dio por muerto al rock porque es una música muy particular y que se la puede analizar desde muchos lugares. Evidentemente, desde que los Beatles invadieron el mundo, y los menciono a ellos porque fueron la cabeza de todo un movimiento, pero podríamos hablar de los Rolling Stones u otro montón de artistas. Pero desde que ellos aparecieron, el rock sufrió mil transformaciones y variaciones. Acá en Argentina le llamamos rock nacional.

Cuando era chico, yo escuchaba mucho al Negro Guerrero Marthineitz porque me parecía un tipo muy divertido y muy culto, pero también era un tipo muy ácido y él decía “rock naci o nal” y se cagaba de risa, y de repente por ahí te ponía un tema y se ponía a leer poesía. Te ponía cumbia, música clásica o jazz. Para mí fue un referente en ese momento y me gustaban tantos sus programas que a veces los grababa y todavía tengo los cassettes. La cuestión es que siempre se lo dio por muerto al rock y creo que se fue adaptando y absorbiendo un poco de todo, y de todos los lugares y las épocas.

Bersuit por ejemplo es una banda de rock, pero atravesada por un montón de ritmos autóctonos. Tiene cumbia, murga, candombe, chacarera, chamamé. Tiene todo eso, pero es una banda de rock. Y a su vez creo que eso pasa un poco en todos lados.
Me parece que va a ir absorbiendo los nuevos sonidos como el trap, y me da esa sensación por lo fuerte que es. Los grandes exponentes del género siguen vivos y siguen siendo realmente fuertes, de como setenta y cinco años como Paul McCartney, Bob Dylan, Mick Jagger, y siguen. Así que yo no lo veo que esté muerto. Obviamente lo que uno encuentra a veces son señales de agotamiento, que hay mucha repetición y mucha copia, de originalidad o ideas en los artistas. Todos buscan referentes y no sé, Calamaro debe tener por lo menos diez imitadores.

Charly dijo en su momento que Fito y Calamaro eran sus dos mejores copias…

Como decía León, “somos los Salieris de Charly”…

También quería preguntarte sobre política, sobre todo después de que [Javier] Milei “se apropió” de “Se viene”.

¡Sí, tremendo! Es algo muy fuerte y muy triste para nosotros. Pasó eso y empezó a tener trascendencia en las redes sociales y cada tanto alguien nos decía algo como “por qué no hacen tal cosa” y me quedaba pensando, porque no sé si desde lo legal se puede hacer algo, porque, que yo sepa no se puede hacer nada. Te pesa desde una cuestión moral. La otra vez estábamos en Tigre y empezaron a pedirlo y decíamos “no, ese tema ahora lo canta otro ‘artista’”. Es como que te vacía el contenido de la canción. Si bien no es cierto porque la canción es lo que es en su esencia, lo paradójico es que es una canción que significó mucho en su momento para todo el arco político de la izquierda, de lo más progre y lo más revolucionario. Y que lo tome un tipo de la derecha más recalcitrante es algo increíble y muy difícil de elaborar…

Hablando de que siempre el rock fue una contracultura, ¿crees que la derecha de alguna manera hoy está ocupando ese lugar?

Hay un poquito de eso. Hay una cosa media pop de la derecha y no es solo acá, porque lo ves en Brasil con Bolsonaro, o con Trump en Estados Unidos, o con Boris Johnson. Son personajes que están floreciendo por todos lados y no es casual. Evidentemente hay como una cosa que los tipos vieron y que garpa, y estos tipos no tienen estas características por casualidad. Por supuesto atrás hay otros que los sostienen. No por casualidad Milei hace años que está en televisión y tiene horas y horas de aire. No es que salió de la nada. Evidentemente hay algo ahí entre lo pop y lo rebelde, entre comillas.

Si Milei es “rebelde”, ¿qué lugar tiene que ocupar el rock entonces?

Es algo que te mueve todo porque este tipo aparece en ese lugar y de repente pareciera que es una especie de Sid Vicious. Solo falta que se cuelgue una guitarra y empiece a escupir a la gente. Vos lo ves sacado y todo, el tipo lo actúa, le pone el cuerpo, ¡y lo mueve todo! Obviamente que para nosotros, que ya estamos un poco grandes, hace tiempo que nos movimos de ese lugar porque el lugar de rebelde tiene más que ver con los pibes, con otro tipo de forma de vida. Yo a esta altura de mi vida no estoy para jugar con eso o hacerme el loco. Ya la pasé y la viví, y cuando hicimos canciones como “Se viene” realmente lo sentíamos, y fue como una respuesta a lo que estábamos viviendo. La época de Menem fue tan oprimente, tan dura, y además fue una larga década, en la que Bersuit con el tiempo se fue convirtiendo un poco en estandarte del antimenemismo. Nosotros nos pusimos en ese lugar porque lo sentimos desde el principio. Solamente que nos empezaron a escuchar varios años después porque al principio lo que hacíamos no tenía ninguna trascendencia o éramos una de las tantas bandas. En el año ‘97 aparece este tema pero antes yo ya venía escuchando “Señor Cobranza” porque iba a ver a Las Manos de Filippi y le dije a los pibes en ese momento “¡Loco, hay que hacer este tema!” ¡Y los convencí! Un día que estaba con Pepe, él empezó a armar la maqueta y en ese momento se empezó a armar la larva de ese disco que fue Libertinaje.

Hoy en día a los chicos, nosotros los grandes tenemos la responsabilidad de explicarles y contarles estas cosas, porque para ellos, ya el 2001 les quedó lejos. Y la dictadura ni hablar.

Venimos hablando del rock, de Bersuit. Ahora, tu último disco… ¿Es un disco de rock o no es un disco de rock?

La verdad es que yo ni me lo planteo. Si me lo preguntas, te voy a responder, pero yo en mi fuero íntimo no me lo planteo porque no hago esas distinciones porque para mí todo es música. Sentí que había temas que tenían que llevar batería, y de hecho, el primer cómplice que tuve en este disco es mi hijo mayor, Telmo, que es baterista. Y le dije en septiembre del año pasado: “mirá, voy a hacer un disco y vos vas a tocar la batería. Y no podemos juntarnos a ensayar. Acá están las maquetas”. En esos meses, y es una de las cosas que me empezó a pasar en la cuarentena, empecé a ir todos los días al cuartito en donde tenemos los instrumentos, la batería, el teclado, empecé a grabar y grabar, y terminé la maqueta de todos los temas. Grabé todo lo que yo más o menos tenía en la cabeza, y él empezó a escucharlas y a tocar sobre eso, armar sus arreglos, y así fue como entramos al estudio. Con Telmo en la batería, Miguel Suárez en el bajo y yo.

Para mí, desde ese punto de vista, es un disco de rock pero también tiene mucho de ritmos rioplatenses. Después lo que sucede es que pasan dos o tres días y viene al estudio Alejandrito Caraballo a grabar los bombos y cinco temas tienen bombo de murga, que es muy importante en el disco y las percusiones que también las hizo Dani Buira. Entonces, para mí es un disco de rock pero tiene esta cosa tan particular que te digo, y que siento que está atravesado por un montón de cosas y uno puede escuchar un tema por separado y decir “ah no, esto no es rock, esto es murga o milonga”. Y sí, también.

“La época de Menem fue tan oprimente, tan dura, y además fue una larga década, en la que Bersuit con el tiempo se fue convirtiendo un poco en estandarte del antimenemismo. Nosotros nos pusimos en ese lugar porque lo sentimos desde el principio”.



¿Y cuál fue el desafío con el que te encontraste esta vez y que no tuviste cuando grabaste Fisura expuesta?

Bueno, uno de ellos es el que te dije antes de que no se podía ensayar y no me podía juntar con los músicos. Fue una especie de laboratorio. Debido justamente a que disponía de tanto tiempo, que es un tiempo inédito en la vida de todos, fue que pude ir al cuartito de atrás y me pasaba varias horas tocando los temas y grabándolos. Y pude hacer todos los arreglos de todos los instrumentos. Después lógicamente los músicos cuando fueron viniendo a grabar, los tocaron y los mejoraron por suerte. Pero por lo menos dejé plasmadas todas las ideas que me parecían importantes y sobre todo las estructuras de las canciones. Creo que eso hizo posible hacer el disco con cierta celeridad y practicidad, que también necesitábamos debido al contexto.

¿Creés que el contexto influyó en la energía o el concepto del disco? Porque leí en otra nota que dijiste que este disco recopila canciones que venís arrastrando desde hace mucho tiempo y que algunas hablan de ciertas despedidas… ¿De alguna manera fue una especie de bálsamo haber sacado este disco en este contexto?

Si, lo fue, porque son personas muy cercanas y muy queridas. De repente alguien pone una foto en Facebook y la veo, y estaba el Facha de Boedo, Carlitos, el Cóndor, yo y estaba mi cuñado. El primer tema de este disco, que es uno de los que pensaba “tengo que grabar este tema” y que se llama “Con los botines puestos”, está dedicado a él. Él se murió al lado mío jugando a la pelota, y era una persona con una gran sonrisa y estaba siempre riéndose. Sentí la necesidad de que estas canciones existan para los demás y no solo para mí. Porque las canciones existen igual cuando uno las hace, pero solo las conocés vos y quizás alguien más. Ahora son de todos o al menos de quienes las quieran escuchar. Para mí esto es una gran felicidad, y poder contar estas historias y sentimientos fue un desahogo.

¿Y por qué le pusiste Coro de Fantasmas?

Porque son todas esas voces que están ahí y me acompañan. Como un poco nos pasa a todos que llevamos esas voces y atraviesan nuestras vidas. Son fantasmales para mí, pero están. La música y las canciones te permiten darle a esas voces otro lugar. De hecho al final del disco Fisura expuesta hay una secuencia un poco graciosa, en la que en su momento nos juntamos a comer un asado y grabamos algunas cosas que yo necesitaba para el disco, como algunas voces. Sobre el final, mi papá pregunta ahí en el micrófono “Juan, ¿cómo le vas a poner al disco?”, “Fisura expuesta” le respondo. Y él empieza a cantar “Fisura expuesta LPQLP!” y estábamos todos borrachos. En esa grabación estaba mi papá, que ya no está. Estaba mi cuñado, que ya no está. Hay un montón de voces que están ahí en ese disco que ya no están, pero de alguna manera, hay algo que une todo eso.

Con esta respuesta terminaría la nota acá, pero me veo en la obligación de preguntarte: ¿Vas a completar la trilogía solista? ¿Y qué planes o de qué tenés ganas con Bersuit?

Con Bersuit acabamos de grabar un tema que va a salir en breve, que es una canción suave y linda. La idea es hacer un disco, porque tenemos temas para hacerlo. Pero viste que esto ha cambiado tanto, porque es algo que nosotros seguimos llamando disco.

Sería un “álbum”, digamos…

Claro porque antes tenía la forma de un disco pero el formato físico ya dejó de existir o está en vía de extinción. Pero la idea es hacer un “álbum” como decís, y calculo que lo vamos a hacer para el 2022. La banda está en un momento interesante porque volvimos a los escenarios y a trabajar fuerte. Lo cual para nosotros es importante porque necesitamos encontrarnos, recuperar nuestro sonido, encontrarnos con la gente, y trabajar también porque es nuestro medio de vida, así que estamos contentos por eso. Bersuit es impresionante, porque dejamos de tocar un año y medio, aunque nos habíamos juntado alguna vez para hacer el streaming el año pasado, la verdad que cuando nos ponemos a tocar la banda suena. Es prácticamente una vida juntos, nos conocemos mucho y hay mucha química entre nosotros.
Estamos contentos de que todo haya resurgido a pesar del contexto que sigue siendo complejo. Por ejemplo, yo no tendría que estar acá porque viste que te dije cuando arreglamos la nota que tenía un viaje a Chile, que nos íbamos el domingo pasado, y no pude viajar porque debido a cuestiones sanitarias hay que hacer todo un trámite con el Ministerio de Salud de Chile, que nosotros lo hicimos pero no con el suficiente tiempo. La cuestión es que no pudimos viajar y no sé si lo podremos hacer. Sigue siendo un contexto complicado y esa es la realidad.

¿Y vas a completar la trilogía?

Me encantaría, sería muy lindo. Aparte yo tengo un par de discos en la cabeza. Hay uno que no tiene letras mías y que son todas de un poeta, José Sbarra, que murió hace unos cuantos años y que yo le puse música a su libro porque es uno de los mejores que leí en la vida. Es un libro muy denso, ¡oscurísimo! Y en un momento empecé a hacer una versión mía del libro usando partes y le fui poniendo música. Lo gracioso es que habla un poco del show de la música y medio que él se caga en todo eso. Era un tipo muy particular José y está muy bueno el concepto de su libro porque tiene todo un viaje. Eso lo hice hace un montón de años y nunca concreté ese proyecto pero alguna vez podría grabarlo. Y hay otras algunas ideas también.



Juan Subirá
Coro de fantasmas
2021

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