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Falta mucho para la noche | Noches condenadas

En 2018 Belén López Peiró publicó Por qué volvías cada verano, un relato autobiográfico que pone en primera persona el abuso sexual infantil y su impacto en los vínculos familiares. Falta mucho para la noche, con actuación y dramaturgia de Candela Casalla y dirección de María Josefa Vergara, es la obra teatral que pone cuerpo a ese relato.


Por Nadine Duchini.

Durante los domingos que le restan a julio, se presenta en Savia espacio cultural, Falta mucho para la noche. Dirigida por María Josefa Vergara y con la actuación de Candela Casalla. Una adaptación de la aclamada novela autobiográfica, Porqué volvías cada verano (2018), escrita por Belén López Peiró. En la misma, su autora denuncia los reiterados abusos ejecutados por su tío durante su adolescencia. Un hombre con poder, ex comisario de la provincia de Buenos Aires que, de hecho, fue finalmente condenado el pasado 26 de diciembre de 2022. En su adaptación teatral, la historia de Belén (Candela Casalla) se deja leer en capítulos ásperos, de hojas machacadas que dificultan dar vuelta la página. Una sola intérprete en escena mira fijo al público y lo lleva a recorrer su infancia violentada. Belén no habla sólo del abuso sexual, sino del después, la ruptura familiar e interna que atravesó, salta de un plano a otro en un manojo de recuerdos culposos; esos que metieron en su cabeza y que buscan la expiación.

Un cuerpo tenso aparece en escena: Candela Casalla interpreta a Belén, que va de niña a mujer mientras rompe la cuarta pared a puñetazo limpio. La intérprete se encuentra en su lugar íntimo, seguro, donde parece ser fuerte; hasta que las memorias la invaden y tiene que hablar con una madre, una abuela, una prima o con un abogado de falsa filantropía. Ella es consumida por cada personaje de esta historia, algunos son recuerdos más insolentes que otros y se dice a sí misma “dejá de hacerte mierda”. Casalla representa con velocidad a cada persona que no le creyó a Belén, a quienes le creían, pero no la apoyaban, a la familia que la insultaba o preguntaba “¿y por qué volvías cada verano?” Se divisa la química presente entre la dirección, la escenografía y la acción constantemente; bien coreografiada cada instancia que retuerce un texto literario y se deja interpretar dramatúrgicamente por la audiencia con ferocidad.

Casalla representa con velocidad a cada persona que no le creyó a Belén, a quienes le creían, pero no la apoyaban, a la familia que la insultaba o preguntaba “¿y por qué volvías cada verano?”


Todo sucede entre las cuerdas de un cuadrilátero, dos sillas pequeñas y una manta suave que no llega a cubrir los pies de una nena de 13 años. Apenas ingresa a la sala, el espectador tiene su primer encuentro con Belén (Candela Casalla). Se la ve alistándose para varios rounds, pensativa y lista para personificar su escritura, esa que salvó su mente y la ayudó a obtener justicia. Hay ira y rabia, mucha rabia en el cuerpo de este personaje, no confía y se cuestiona sin parar. Se apaga la luz, surge una proyección audiovisual y un ruido mecanográfico resuena en el espacio. Son recuerdos de testimonios, expedientes penales que más tarde llegan impresos a las manos del público. Es simple, una obra por momentos interactiva, porque es necesaria, porque es fácil entender que la puesta tiene que ir más allá y dejar algo grabado en su espectador.

Para quienes son lectores asiduos, de esos que andan con libros en la mochila siempre, puede que velozmente escuchen la voz de la escritora tras bambalinas. Puede que no, y aun así verán a la misma Belén López Peiró. El libro y la obra cuentan una misma realidad, una misma lucha. El trabajo de esta puesta transporta a la mente, logra un viaje visual por heridas que intentan sanar. Es la representación de una lectura ágil y certera, que va más allá de una simple dramatización escénica. Es la narración de una adolescente que tuvo miedo y se paralizó, es la voz de una mujer que no se detuvo frente a una justicia indolente. Son recovecos y lagunas mentales, imágenes previas a que caiga la noche.


Ficha Artística

Actúa: Candela Casalla
Dirección: María Josefa Vergara
Asistencia de Dirección: Juan Pablo Pereyra Caldarone y Verónica Donadío
Dramaturgia: Candela Casalla y María Josefa Vergara
Producción: Candela Casalla
Escenografía, vestuario, utilería e iluminación: Nicolás Ansolabehere
Diseño sonoro y musical: Santiago Pane
Diseño de luces: Sol Miranda

Domingos de Julio – 20 hs
Savia Espacio Cultural, Jufré 127, CABA

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